domingo, 19 de noviembre de 2017

Ojalá existan esos universos paralelos




Título: "Los universos paralelos"
Autor: David Lindsay-Abaire
Versión: David Serrano
Intérpretes: Malena Alterio, Juan Carlos Vellido, Belén Cuesta, Carmen Balagué, Itzan Escamilla
Dirección: David Serrano



No soy madre, pero no se me ocurre experiencia más dolorosa para una madre, para unos padres, que perder un hijo. Supongo que no importa la edad del hijo ni la forma de perderlo, no sé si será más doloroso que muera por accidente o por enfermedad, que sea muy joven o ya maduro, no lo sé, pero sí creo que de alguna manera me puedo hacer a la idea del desgarro y la desesperación que se produce por dentro, un desgarro que nunca quedará reparado.

De alguna manera creo que el ser humano tiene la capacidad de ponerse en el lugar del otro, sobre todo ante una situación como puede ser la pérdida de un hijo. Por eso creo que la función “Los universos paralelos” toca la fibra sensible del espectador y pone ante sus ojos una realidad en la que puede reconocerse aunque no la haya vivido.

El texto de David Lindsay-Abaire es magistral, tanto es así que en el año 2007 fue merecedor del premio Pulitzer de teatro. No he leído el texto original (todavía) pero la versión de David Serrano que se está representando actualmente en los escenarios españoles, tengo la impresión de que le hace justicia.

Y ¿qué es lo mejor de este texto? Pues sobre todo, que lejos de lo que pudiera parecer, no busca ser lacrimógeno y tocar la fibra sensible del espectador, no. El autor es consciente de que la situación ya es lo suficientemente dramática por sí misma como para añadirle más dramatismo, así que contrariamente a lo que se pudiera esperar, en algunos momentos de esta función lo que se busca es la risa, incluso la carcajada, y se consigue. Para ello hay personajes como el de Belén Cuesta, una actriz con una vena cómica increíble que está que se sale en su interpretación de Lucía, la hermana de la protagonista y a su vez la tía del niño fallecido.

También Carmen Balagué como madre de ambas aporta su punto de comedia, aunque en este caso se trata de un personaje más agridulce puesto que también lleva consigo un pasado dramático.

Y qué decir de la pareja protagonista, Malena Alterio y Juan Carlos Vellido se meten en la piel de esos padres que han sufrido la muerte de su hijo de tan sólo 4 años y que buscan, cada uno a su manera, la forma de seguir adelante después de semejante golpe. A pesar de que Vellido se ha incorporado hace muy poco a la función, creo que existe química entre ellos y que la conexión con sus personajes es completa.

Otra de las grandezas de este texto es cómo nos hace reflexionar acerca de las diferentes formas que hay de sobrellevar el dolor y de sobreponerse a él. El autor no juzga en ningún momento a los personajes, tan sólo nos los presenta y pretende hacernos comprender que reacciones opuestas o muy alejadas pueden ser tan válidas como otras cualesquiera, que cuando el dolor golpea en lo más hondo, cada uno busca la manera de salir adelante inventado si hace falta universos paralelos. Lo que sea para sobrevivir.

Si queréis emocionaros y disfurtar, id a verla.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Los Coleman: una familia como todas, ¿o no?




TÍTULO: "La omisión de la familia Coleman"
AUTOR: Claudio Tolcachir
INTÉRPRETES: Cristina Maresca, Miriam Odorico, Inda Lavalle, Fernando Sala, Tamara Kiper, Diego Faturos, Gonzalo Ruiz y Jorge Castaño.
DIRECCIÓN: Claudio Tolcachir.
MÁS INFORMACIÓN: http://www.timbre4.com/compania/18-la-omision-de-la-familia-coleman.html


Me atrevería a decir que para ir a visitar a los Coleman a su casa, es decir, al teatro, es mejor no conocerlos, no saber previamente mucho sobre ellos y dejarse sorprender. Porque la mejor manera de adentrarse en su universo es a través del texto que Claudio Tolcachir ha escrito para presentárnoslos.

Se nos plantearán muchos interrogantes, al principio demasiados. ¿Qué está pasando? ¿Quién es quién? ¿Por qué? Nuestra cabeza no para de dar vueltas mientras asiste al espectáculo o más bien a unos días en casa de esta familia que es como todas, ¿o tal vez no?

Me resulta muy complicado escribir esta reseña sin destripar el argumento de la obra, pero baste decir que es una historia dura por lo que tiene de verosímil ya que todos sabemos que, en muchas ocasiones, la realidad supera con creces a la ficción.

Que sea una función dura no quiere decir que esté exenta de humor. Cuando se está en el patio de butacas viendo “La omisión de la familia” Coleman se escuchan carcajadas, muchas, pero me atrevería a decir que son carcajadas que dejan al emisor de las mismas helado por dentro. Yo me reí, sí, pero reconozco que en determindas situaciones en las que escuché risas no fui capaz de unirme a ellas porque la situación que estaba contemplando me dejaba demasiado destrozada.

También debo decir que interpretar a los miembros de la familia Coleman no es tarea fácil, es más, yo diría que es casi imposible hacerlo con la veracidad con que lo hace la compañía Timbre 4. Pero a la vista está que es posible puesto que ellos llevan haciéndolo durante años por más de 22 países a lo largo y ancho del mundo.

A pesar de que yo ya les había visto anteriormente en otro de sus montajes, “El viento en un violín”, y que recordaba las caras y las voces de algunos de ellos, en esta ocasión se transformaron completamente ante mis ojos, no en lo físico, sino en su alma y en su interior hasta el punto de hacerme pensar que yo no había visto nunca antes a esa Memé (Miriam Odorico), a esa Vero (Inda Lavalle), o a ese Hernán (Gonzalo Ruiz), y eso es evidentemente mérito de los intérpretes pero también de su autor y director Claudio Tolcachir.

No queda mucho tiempo para que los miembros de esta familia sigan paseándose por Europa así que cuando se acerquen a vuestra cuidad no dejéis de ir a conocerlos. Os sorprenderán seguro.

jueves, 9 de noviembre de 2017

El erotismo de Tu nombre me sabe a tango



TÍTULO: "Tu nombre me sabe a tango"
AUTORES: Juliana Reyes, Tino Fernández
DIRECTOR: Tino Fernández
BAILARINES: Luisa Fernanda Hoyos, Ángela Bello, Aleksandra Rudnicka, Sarah Storer, Iván Ovalle y Carlos Ramírez.
MÚSICOS: Giovanni Parra, Alberto Tamayo, Kike Harker, Francisco Avellaneda y Daniel Plazas.
CANTANTES: Edwin Roa y Victoria Sur
DIRECCIÓN MUSICAL: Giovanni Parra.

¿Existe un baile que sea más erótico que el tango? A mí me parece que no, aunque evidentemente todo es cuestión de gustos. Se dice que es un género de origen prostibulario, que sufrió censura... en fin, se dicen muchas cosas y probablemente muchas de ellas no sean ciertas, pero lo que está claro es que en 2009 la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad así que desde entonces puedo decir, como ocurre con el flamenco, que el tango también es un pocquito mío.

Prueba de su universalidad es el espectáculo “Tu nombre me sabe a tango” llevado a escena por la compañía de danza colombiana L'explose danza, fundada por cierto, por el asturiano Tino Fernández. Pero a pesar de su popularidad a lo largo y ancho del mundo, decir tango es decir Argentina y este espectáculo rezuma sabor argentino por todos los poros.

Cuatro bailarinas y dos bailarines acompañados por cinco músicos y dos cantantes nos llevan de la mano por los arrabales y nos envuelven en una atmósfera que nos traslada al Buenos Aires querido de Carlos Gardel.

Estamos por tanto ante un montaje que respeta y reverencia la esencia del tango pero que al mismo tiempo introduce ciertos matices de danza contemporánea dejando así claro que el tango es un baile y un género totalmente atemporal que nos sobrevivirá a todos.

De la mano de un tango o más bien una milonga menos ortodoxa viene por ejemplo un número genial y divertidísimo: la milonga sentimental en la que el cantante Edwin Roa juega y termina convirtiéndose en juguete de una de las bailarinas.

¿Qué van a sentir los que se acerquen a ver este espectáculo? Nostalgia, alegría, emoción, admiración y por encima de todo, ganas de bailar aunque no sepan. Creo que eso ya habla bastante bien de la función, ¿no?

No me puedo olvidar del innegable talento de los músicos con Giovanni Parra a la cabeza como bandeoneonista y director musical. Impagable escucharlo en directo.

Así que ya sabéis, si os gusta el tango o queréis acercaos a él y comprobar si os cautiva como a mí, no dejéis pasar la oportunidad de ver “Tu nombre me sabe a tango”. Está de gira.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Escenas de la vida conyugal o secretos de un matrimonio




TÍTULO: "Escenas de la vida conyugal"
AUTOR: Ingmar Bergman
VERSIÓN: Fernando Masllorens y Federico González del pino
DIRECCIÓN: Norma Aleandro
INTÉRPRETES: Ricardo Darín y Andrea Pietra


Empezaré por una confesión: No puedo ser objetiva con un trabajo de Ricardo Darín. Lo siento, no puedo. Desde que allá por el año 2001 lo descubrí en “El hijo de la novia” se ha convertido, personaje a personaje, en uno de mis actores favoritos.

En un trabajo interpretativo no todo es ser buen actor o buena actriz. Cuando la historia llega a manos del público está compuesta por muy diversas piezas que tienen que encajar para que todo funcione: guión, dirección, fotografía (en el caso del cine o la televisión), iluminación, banda sonora... por eso el hecho de que tus actores o actrices favoritos formen parte de un proyecto, no garantiza al 100% que te vaya a gustar.

Afortunadamente para algunos artistas y para nosotros, el público, hay intérpretes que en muchas ocasiones, o en bastantes, tienen oportunidad de elegir los proyectos en los que se embarcan o al menos de rechazar aquellos que no les terminan de convencer. Y a fuerza de experiencia y de intuición, algunos eligen o rechazan muy bien. Creo que ese es el caso de Ricardo Darín: tiene la suerte de poder elegir y lo hace bien. Yo al menos, me fío mucho de su criterio. Por eso sé que un trabajo en el que él participa puede ser mejor o peor pero no va a estar exento de interés.

En esta ocasión tengo que agradecer a la gran Norma Aleandro (la inolvidable Norma de “El hijo de la novia”) a la que también tuve la suerte de ver en teatro encarnando a María Callas en Masterclass, que le “taladrara” la cabeza a Ricardo para que aceptara participar en “Escenas de la vida conyugal” como él mismo ha reconocido en varias ocasiones.

Hace un par de años que esta obra recaló en Madrid y lamentablemente yo no pude desplazarme hasta allí para verla, pero la vida ha querido darme una segunda oportunidad y esta vez se puede ver en mi ciudad. ¿Cómo iba a perdérmela?

Entrando en materia os diré que lo que ahora conocemos como una función de teatro, fue concebida por el sueco Ingmar Bergman como una miniserie para la televisión que en España se tituló “Secretos de un matrionio”. Fernando Masllorens y Federico González del Pino se han encargado en esta ocasión de adaptar el texto a nuestros días y a nuestras latitudes, lo que sin duda se agradece porque ayuda a que cualquiera de nosotros se pueda ver identificado en un momento o en otro en la pareja formada por Juan y Mariana.

¿Qué puedo decir de la obra? Que es una auténtica delicia. Es una de esas funciones que nos permite reír mientras pensamos en algo que no es cómico y que se queda en nuestro pensamiento días y días después. En esta pieza podemos ver el amor y el cariño de una pareja, la complicidad pero también las desavenencias, las disputas, la desilusión, la tristeza, el desamor, la infidelidad, la amistad... ¿hace fatla que siga?

En cuanto a las interpretaciones, son soberbias. Una obra que se sustenta sobre dos personajes debe cimentarse en los actores y la complicidad entre ellos. Entre Ricardo Darín y Andrea Pietra existe, y eso que me consta que no llevan mucho tiempo haciendo la función juntos, puesto que hasta ahora habían sido otras actrices las que interpretaban el papel de Mariana. No quisiera repetirme diciendo que Ricardo Darín es grande y lo demuestra cada vez que su personaje abre la boca, no, miento, también cuando la tiene cerrada y observa o escucha a Mariana, también ahí demuestra su grandeza. ¡Ay! ¡Ya lo he vuelto a decir!

Como no me quiero volver cansina, aquí voy a referirme a su compañera en este viaje: Andrea Pietra, una actriz a la que también conocía por haberla visto en la serie argentina “Socias” y en la película “Tuya” basada en la novela de Claudia Piñerio que por cierto recomiendo en las dos versiones, literaria y cinematográfica. Sólo una estupenda actriz puede estar al lado de Ricardo Darín y no quedar empequeñecida. Pietra da aquí la réplica con buen pulso y gran acierto y desde la primera escena hace que nos creamos que realmente Juan y Mariana son una pareja sólida y que han pasado ya por muchas cosas juntos. Andrea Pietra es capaz de mostrarse juguetona, cariñosa, agresiva y destrozada con igual convicción. Muy destacable es la conversación telefónica que mantiene con un amigo común a la pareja al final de una de las escenas clave.

En suma, que si tenéis la oportunidad de acercaros a ver “Escenas de la vida conyugal” debéis hacerlo porque si no acaberéis arrepintiéndoos. En nuestro país hay oportunidades de ver buen teatro argentino pero siempre saben a poco, así que no desaprovechéis ésta.

domingo, 1 de octubre de 2017

Drac Pack, no es oro todo lo que reluce




TÍTULO: "Drac Pack"
AUTORES: Najwa Nimri, Emilio Tomé y Carlos Dorrego
INTÉRPRETES: Najwa Nimri, Kimberley Tell, Alba Flores y Anna Castillo
MÚSICOS: Gonzalo Maestre y Marcos Sánchez
DIRECCIÓN: Fernando Soto


Si dijera que entendí todo lo que sucedió sobre el escenario durante la respresentación de “Drac Pack”, mentiría. Obviamente entendí muchas cosas, entendí que este espectáculo era en sí mismo una metáfora o una fábula en la que se habla de la soledad del artista, del precio de la fama y el triunfo, de que todo tiene un precio... todo eso lo entendí, pero con todo y con eso, hay partes habladas del espectáculo que se me escaparon, hasta el punto de pensar que ni siquiera las propias intérpretes tenían del todo claro a que venía eso. Supongo que los autores, Najwa Nimri entre ellos, sí lo sabrían. En ese aspecto, siento no haber estado a la altura.

Pero vamos ahora a lo que sí me gustó y disfruté de este espectáculo. Me gustó la parte musical. Era un recurso fácil y a la vez arriesgado acudir a los standards americanos, para cimentar así la parte musical de la función. Fácil porque, ¿a quién no le gusta escuchar “My way”, “Fly me to the moon”, “That's life”, “I've got you under my skin” o “Something stupid”? Arriesgado, porque es muy difícil versionar estas canciones y hacerlo bien sin que el público haga una comparación con el original y la versión salga perdiendo. Sin embargo, Najawa Nimri, Kimberley Tell, Anna Castillo y Alba Flores lo hacen muy bien y salen airosas de este importante reto.

¿Lo mejor de la función para mí? Esa enorme Alba Flores que llena el escenario en cuanto pone un pie en él, mira al tendido o abre la boca. Si es que, de casta le viene al galgo. Disfruté cada segundo de su presencia en escena.

En resumen, ¿recomiendo este espectáculo? Sí, lo recomiendo para todo aquel que quiera disfrutar de versiones nuevas y refrescantes de los clásicos de la música americana de los años 50 y también para todo aquel que desee reflexionar sobre los claroscuros del mundo del espectáculo y del arte. Eso sí, advierto que, en mi opinión, no es un espectáculo tan redondo como me hubiese gustado.


domingo, 10 de septiembre de 2017

Cartas de amor, la fuerza de la palabra escrita




TÍTULO: "Cartas de amor"
AUTOR: A.R. Gurney
VERSIÓN Y DIRECCIÓN: David Serrano
INTÉRPRETES: Julia Gutiérrez Caba y Miguel Rellán.


"Cartas de amor" escrita por A.R. Gurney no es una obra de teatro al uso, es una lectura dramatizada pero al mismo tiempo es mucho más que una lecturaporque no se trata sólo de cómo leen estas cartas Julia Gutiérrez Caba y Miguel Rellán sin también de cómo no leen.

Me explico: en el teatro me gusta de vez en cuando mirar al actor que está en escena y que en ese momento no está hablando, creo que ahí también se reconoce a los grandes actores e indudablemente Miguel Rellán y Julia Guitiérrez Caba son de los más grandes. Que conste que pongo ese "de" por delante porque no me gusta ser absolutamente categórica y porque además pienso que, afortunadamente, en España tenemos tantos y tantos grandes, grandísimos actores y por supuesto, actrices, qeu sería difícil e injusto establecer un ranking.

Sin duda merece la pena ir a ver "Cartas de amor", una obra que nos habla del amor, sí, pero también y sobre todo de amistad, de nostalgia, de cariño, de celos, de soledad y de las vueltas que da la vida.

¿Todavía no te he convencido? Pues voy a darte algunas razones más. Deberías ir a ver "Cartas de amor" si:

- Te gusta disfrutar en directo de grandes intérpretes.
- Te gustan o te gustaban las series y novelas radiofónicas.
- Te gustan las novelas epistolares.
- Te gusta conocer cómo evolucionan las relaciones de las personas a lo largo del tiempo.

Y sobre todo:

- Si quieres pasar un buen rato.

domingo, 27 de agosto de 2017

Oleanna o el poder de los débiles





TÍTULO: "Oleanna"
AUTOR: David Mamet
VERSIÓN: Juan V. Martínez Luciano
DIRECCIÓN: Luis Luque
INTÉRPRETES: Fernando Guillén Cuervo y Natalia Sánchez


Leí "Oleanna" de David Mamet en enero y aunque el principio me pareció fascinante, la obra en su conjunto no me terminó de convencer del todo, ¿por qué? Porque su desarrollo argumental no era como yo esperaba, nada más que por eso.

Ahora he tenido el privilegio de verla sobre las tablas en la versión de Juan V. Martínez Luciano y dirigida por Luis Luque. Fernando Guillén-Cuervo y Natalia Sánchez interpretan al profesor universitario y su alumna. Esta vez sí que me ha gustado, y mucho, porque ya sabía lo que iba a ver, estaba preparada.

"Oleanna" es un texto complejo y sumamente polémico. A lo largo de los años a su autor se le ha acusado por haberlo escrito de oportunista, misógino y machista. Ahí es nada. Yo no sé si lo es o no, pero de lo que estoy segura es de que no se casa con nadie y de que huye como gato del agua fría de lo políticamente correcto.

La complejidad de "Oleanna" no reside en lo que nos cuenta sino, en mi opión, en cómo nos lo cuenta. El autor juega con el espectador desde el primer momento de tal manera que consigue cambiar su manera de mirar lo que pasa ante él y al mismo tiempo lo convierte en testigo mudo de la acción.

El espectador es el único que sabe de verdad qué es lo que ha ocurrido en ese despacho entre ese profesor y esa alumna. Puede que lo que sucede la parezca correcto o no, pero seguro que le hará sentirse incómodo y hacerse preguntas.

En "Oleanna" se nos muestra que no siempre el más débil es el que tiene la razón e incluso que no siempre el más débil es el que en principio parece que lo es.

Las cosas casi nunca son ni totalmente blancas ni totalmente negres y eso es lo que hace grande este texto. Os puedo asegurar que la función se me ha metido hasta tal punto en la cabeza que ahora no puedo parar de pensar en ella y sé que lo seguiré haciendo durante varios días aún. Ésa es también la magia del teatro, que una segunda lectura y una representación en vivo consigan hacerte cambiar tu opinión sobre un texto y en definitiva, sobre la vida y sobre el mundo. Tan fácil y tan difícil a la vez.

Tengo claro que quiero leer más cosas de David Mamet y que si puedo, volveré a ver esta obra en ésta o en otra versión.