domingo, 30 de diciembre de 2018

Mis espectáculos de 2018

Mis espectáculos de 2018




Y en un abrir y cerrar de ojos nos hemos fundido un año más. Un año de nuestra vida que ya nunca volverá y del que sólo nos quedarán los recuerdos. Estos han sido los 14 espectáculos que me han acompañado. Y sí, desgracidamente, este año he de decir que hay un par que no me han gustado pero, afortunadamente, el resto lo han compensado con creces. Aquí están todos:


Contadme qué espectáculos en directo habéis visto vosotros este año y qué os han parecido. Y ojalá el 2019 nos traiga muchos más y mejores.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Un enemigo del pueblo como experimento



Un enemigo del pueblo


TÍTULO: "Un enemigo del pueblo"
AUTOR: Henrik Ibsen
VERSIÓN LIBRE Y DIRECCIÓN: Álex Rigola
INTÉRPRETES: Nao Albet, Israel Elejalde, Irene Escolar, Óscar de la Fuente y Francisco Reyes



En los últimos tiempos me estoy ganando a pulso que me llaméis carca, antigua, carroza, como queráis decirlo, lo sé. Pero voy a seguir dándoos razones para que lo hagáis. Ahí va: hay clásicos y no tan clásicos que son tan tan buenos que una versión sólo puede empeorar el original: he dicho.

Este es el caso, en mi humilde opinión, de lo que ha ocurrido con la versión libre que Álex Rigola ha escrito del clásico de Ibsen de 1883 “Un enemigo del pueblo”. Había leído esta obra hace años y visto el inmejorable Estudio 1 que protagonizó en su momento para TVE el gran José Bódalo. Ya sé, ya sé que las comparaciones son odiosas y que no deben hacerse, menos aún en el terreno del arte porque además, para gustos se hicieron los colores. Pero es que el problema para mí en este caso no han sido los intérpretes: todos ellos son sobradamente talentosos, empezando por Israel Elejalde del que ya he podido disfrutar en otras ocasiones en obras como “Hamlet” o “La función por hacer”, pasando por Irene Escolar hacia la cual ya he mostrado mi gran admiración en otras ocasiones, y siguiendo por Nao Albet, Óscar de la Fuente y Francisco Reyes.

No, el problema no son ellos, el problema es que por muy impopular que vaya a parecer mi opinión, Álex Rigola ha dejado el texto de Ibsen reducido casi a cenizas. Yo entiendo (hasta cierto punto) que se quiera acercar un texto clásico a nuestros días, puedo entenderlo por la necesidad de captar a un público más joven que no se acercaría al teatro a ver una obra del S. XIX. Aunque, ¡ojo! Si pensamos que a los jóvenes hay que dárselo todo mascadito y simplificado, ¿no estamos infravalorándolos un poco? Yo también he sido joven, llevo acudiendo al teatro asiduamente desde los 15 años y nunca me ha molestado ver un clásico en escena tal y como su autor lo escribió.

Pero opiniones aparte, creo que aquí se ha querido buscar el recurso fácil. Sí fácil, habéis oído bien, de hacer participar al público a través de preguntas que se le formulan directamente y a las que tiene que votar sí o no con una papeleta, para que se sienta incluido y entretenido. Pero es que con un texto tan magnífico y tan vigente como el que Ibsen publicó en 1883 eso no hacía falta. El espectador que escuche ese texto bien interpretado por actores de la talla de los que el otro día se encontraban sobre el escenario, se va a sentir irremediablemente interpelado, incluido e inmerso en la obra sin necesidad de aligerar más el texto.

No negaré que en la función tal y como está montada también se plantean interrogantes interesantes, pero, repito, no eran necesarias tantas modificaciones.

Y lo que más me cabreó de este montaje fue que tras únicamente unos 50 minutos de la obra “Un enemigo del pueblo” propiamente dicha, se cediera la palabra al público para que entrase en el debate. ¿Original? Sí, pero fácil y para mí, sin interés. Voy al teatro a escuchar las palabras de los autores más o menos adaptadas y para ver interpretar a los actores que me cuentan las historias. Si lo que quiero es escuchar las opiniones del público con respecto a nuestra sociedad y nuestros políticos, sintonizo uno de esos programas de televisión como “Tengo una pregunta para usted” que normalmente me interesan más bien poco.

Sinceramente, yo había pagado mi entrada esperando otra cosa. Una pena.

Os recomiendo que si realmente queréis disfrutar de la función de Ibsen veáis esto:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/estudio-1/estudio-1-enemigo-del-pueblo/861893/

domingo, 9 de diciembre de 2018

¿Cuánto cuestan 7 años de una vida?





TÍTULO: "7 años"
IDEA ORIGINAL: José Cabeza
VERSIÓN Y DIRECCIÓN: Daniel Veronese
INTÉRPRETES: Miguel Rellán, Carmen Ruiz, Eloy Azorín, Juan Carlos Vellido, Daniel Pérez Prada


Una empresa formada por 4 socios corruptos. Una inspección de hacienda. Una posible condena a 7 años de cárcel. Un mediador. Un deseado acuerdo para que sólo uno de los cuatro termine en la cárcel. Trapos sucios. ¿Hasta que punto se puede escribir una obra sorprendente y atrayente con unos ingredientes tan previsibles? Pues se puede, ya lo creo que se puede.

Otra vez nos encontramos ante una obra dirigida por Daniel Veronese, no estamos ante una obra al uso puesto que aquí el original no es sino una serie original de Netflix que quizá muchos hayáis visto, no es mi caso. Veronese se ha encargado en este caso no sólo de la dirección sino también de la versión y sin haber visto la serie original me atrevería a aventurar que lo ha hecho bien. ¿Por qué ? Muy sencillo, porque la función funciona, valga la redundancia.

Al leer la sinopsis de esta historia ya os podéis imaginar que habéis visto o leído algo similar en muchas ocasiones, podríais incluso pensar: ¿Para qué contar otra vez lo mismo? Reconozco que yo también lo pensé pero aún así compré mi entrada y me fui a verla. Y no me arrepiento.

¿Con qué os vais a encontrar si hacéis como yo y os acercáis al teatro a ver “7 años”? Pues ante todo con un plantel de actores magnífico y muy bien dirigido. Aquí sí se nota una vez más la maestría de Veronese sobre todo en esas escenas en las que en mi opinión los argentinos brillan de forma especial, aquellas en que todos los personajes hablan a la vez discutiendo y contradiciéndose unos a otros. Arte puro.

Confieso que el hecho de que Miguel Rellán formase parte del elenco espoleó mis ganas de ver la obra, también la presencia de Carmen Ruiz a la que todavía no había tenido el placer de ver sobre las tablas. Otros intérpretes como Eloy Azorín llamaban menos mi atención en un primer momento, pero reconozco que todos y cada uno de ellos me han dejado una impresión muy satisfactoria. Y como todos los aficionados al teatro sabemos, si en una función uno de los eslabones de la cadena falla, todo se tambalea.

Si bien es cierto que no es que estemos ante una obra que esconda demasiadas sorpresas, se ve con sumo agrado, plantea preguntas al espectador y es capaz de hacerle sentirse también en la picota, como lo están la mayor parte de los personajes. Creo que el comentario más escuchado a la salida entre el público fue: “me ha gustado aún más de lo que pensaba” y eso dice mucho en favor de una función.

Si tuviera que ponerle un pero sería únicamente que la obra no te agarra desde la primera frase sino pasados 5 o quizá incluso 10 minutos, pero dado el interés que cobra a partir de ese momento, creo que es un tiempo que merece la pena esperar.

Normalmente no estoy muy a favor de las adaptaciones de la pantalla al teatro o viceversa pero si se hacen bien como en este caso, sólo me queda decir; “Adelante”

domingo, 2 de diciembre de 2018

Todas la mujeres de Peter Pan



todas las mujeres


TÍTULO: "Todas las mujeres"
AUTORES: Mariano Barroso y Alejandro Hernández
INTÉRPRETES: Fele Martínes, Lola Casamayor, Lucía Barrado, Nuria González, Mónica Regueiro, Cristina Plazas
DIRECCIÓN: Daniel Veronese


Nacho no está pasando por un buen momento, bueno, en realidad no sabemos si alguna vez ha pasado por un buen momento, pero ahora está metido en un lío muy gordo: ha cometido un delito y no sabe cómo librarse de la posibles consecuencias. Para conseguir salir del atolladero va a buscar ayuda en las mujeres de su vida: su amiga y ex-novia, su madre, su cuñada y su psicóloga. ¿Conseguirán ayudarle o agudizarán su problema?

En realidad no es que, a priori, pueda poner muchas pegas a esta función: la premisa de partida es interesante, está bien interpretada y el espectador quiere saber qué será de Nacho. Sin embargo... ¡ay! No me ha terminado de llegar. Quizá se deba a su estructura, está dividida en 5 escenas, en cada una de ellas Nacho conversa con una de las mujeres de su vida por lo que toda la función se compone de escenas dos a dos y las mujeres nunca interaccionan entre sí. A mí normalmente me gustan mucho las escenas en las que sólo intervienen 2 personajes, pero en esta ocasión no terminaban de engancharme a la trama, me daba la impresión de que todo estaba un poco entrecortado.

Por supuesto hay excepciones, la parte en la que se enfrentan Fele Martínez y Nuria González, amiga y ex-novia del protagonista, me pareció magistral. Ahí sí, ahí sí pude sentir esa tensión y ese silencio que se podía cortar con un cuchillo. Porque aunque parezca paradójico, en el teatro el silencio tiene tanto valor como las palabras. Qué pena que sólo hubiera una escena entre ellos.

No es la primera ni la última función dirigida por el argentino Daniel Veronese que veo, y es un director que en general brilla por su trabajo con los actores. Ya digo que en esta ocasión tampoco creo que sean los intérpretes los que flojean, están todos bien, creo que se trata más de una cuestión de estructura y de tiempos narrativos.

Sin más, es una historia sobre un eterno Peter Pan a la que creo que con los mismos mimbres pero contada de otra forma se le podría haber sacado más partido. Probablemente no me quedará en el recuerdo durante mucho tiempo aunque tampoco es que esté mal. Simplemente, le falta brillo.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Yo, Claudia


Claudia



TITULO: Claudia
CREACIÓN E INTERPRETACIÓN: Claudia Victoria Poblete Hlaczik, Carles F. Giua, Eugenio Szwarcer
DIRECCIÓN: Carles Fernández Giua
DISEÑO DE ESPACIO Y VÍDEO: Eugenio Szwarcer



“Claudia” no es una obra de teatro al uso. Yo casi me atrevería a decir que ni siquiera es una obra de teatro puesto que no estamos ante una actriz que interpreta un papel sino ante una mujer que nos relata su experiencia vital, su propia historia. Claudia Poblete, Merceditas en otro tiempo, es una de esas nietas reencontradas por las abuelas de Plaza de Mayo en Buenos Aires.

Claudia, la protagonista de nuestra historia fue criada por unos “no padres” que ella consideró SUS padres durante más de 20 años. Fue criada por un matrimonio que de alguna manera fue cómplice de torturas y muertes durante la dictadura de Videla, pero para la pequeña Claudia eran sus padres. ¿Cómo se vive el descubrimiento de que aquellos que considerabas tu familia no lo son y de que además eran hasta cierto punto culpables o al menos tolerantes con la desaparición de tus padres biológicos? Sin duda se trata de un tema peliagudo de asumir y Claudia nos va a contar en primera persona a veces, y en tercera otras (cuando habla de Merceditas) cómo lo vivió.

“Claudia” es una función testimonial o teatro documental como prefieren llamarlo sus artífices, Carles Fernández Giua y Eugenio Szwarcer, es casi un monólogo en el que la propia mujer que ha vivido esas experiencias nos las va narrando. También hay una parte de vídeo proyecciones que ayudan al espectador a situarse mejor todavía en el escenario y en la época en la que transcurren los acontecimientos que la protagonista nos relata: imágenes de algunos de los centros de tortura así como fotos familiares aparentemente normales y que nos muestran a una familia feliz.

La sobriedad con que está montado este espectáculo es tal que casi me sonroja llamarlo espectáculo, además me parece que es una palabra un poco inadecuada dada la crudeza de los hechos que se nos están contando, pero en realidad, el montaje de “Claudia” no es sino una muestra más de que la realidad, en la mayoría de los casos, supera a la ficción.

Creo que se trata de un testimonio ciertamente interesante el que Claudia Victoria Poblete nos regala con tanta valentía, un testimonio que nos ayuda un poco más a comprender el mundo o más bien a preguntarnos... ¿Cómo es posible?

jueves, 1 de noviembre de 2018

Billy Elliot, el musical. Un derroche de talento.

Billy Elliot, el musical


TÍTULO: Billy Elliot, el musical.
DIRECCIÓN: David Serrano
DIRECCIÓN MUSICAL: Joan Miquel Pérez
MÚSICA: Elton John
LIBRETO: Lee Hall
INTÉRPRETES: Carlos Hipólito, Natalia Millán, Mamen García, Juan Carlos Martín, Robert González... ver página web.


Antes de empezar con la reseña voy a hacer un comentario previo que quizá parezca políticamente incorrecto, carca o qué sé yo pero que tengo que decirlo: no me gusta que en los teatros se vendan palomitas de maíz y bebidas como en los cines. Sí, ya sé que en el Reino Unido, en el West End Londinense se hace, y sospecho que es posible que en Broadway también, pero me da igual. Llamadme antigua si queréis pero considero que ir a ver una obra de teatro o un musical es un acontecimiento lo suficientemente mágico, poderoso y atrayente por si mismo como para que tengamos que estar comiendo palomitas y bebiendo refrescos o cerveza mientras lo presenciamos. ¿En el descanso? Bueno, pase. Pero durante la función: rotundamente no.

Y ahora sí, voy con la reseña que me ocupa. La semana pasada tuve la inmensa suerte de ver sobre las tablas “Billy Elliot, el musical”. Y lo que es aún mejor: pude verlo en su versión española. En la versión que han hecho nuestros artistas, nuestros productores, nuestros técnicos, aquí, en España. Y estoy segura aunque no he podido ver las versiones inglesa y estadounidense, que no tenemos nada que envidiarles en lo que a este montaje se refiere. ¿Por qué? Porque en España hay talento, mucho, y no hay más que ver cómo Madrid se ha convertido ya en un referente Europeo en lo que a musicales se refiere.

Gran parte de mi infancia transcurrió en los años 80 y como creo que casi toda la gente de mi generación, en el 2000 vi y disfruté de la película de Stephen Daldry. Ese niño de un pueblo minero que desea bailar por encima de los deseos de su padre y de su hermano que luchan para que Margaret Thatcher no cierre las minas. La película me gustó pero tengo que deciros a los que aún no hayáis ido a ver el musical, que éste me ha gustado aún más, me ha enamorado.

Uno de los motivos es, evidentemente, el directo. Soy de la opinión de que un espectáculo en directo bien hecho, no conoce rival por lo que ni todos los efectos especiales de la gran pantalla pueden superarlo. La otra razón que ha hecho que “Billy Elliot. El musical” me encandilase ha sido precisamente que se trata de un musical con todas las letras, es decir, con un montón de números musicales, muchos más que en la película y a mí eso me vuelve loca.

¿Tercera razón? Con música de Elton John. Creo que no hace falta decir mucho más. Bueno sí, que no es sólo música pop, hay jazz, clásico, temas muy muy musicaleros al más puro estilo Broadway... vamos, un ramillete de géneros muy apetecible.

¿Queréis una razón más? El inconmensurable talento, y perdonadme el topicazo, de todos los que pisan ese escenario, empezando, cómo no, por esa deliciosa pandilla de niños y niñas que demuestran que en España al musical le queda salud para rato. No hay que olvidar el trabajo que la Escuela Billy Elliot con Víctor Ullate Roche y Carmen Roche al frente, han hecho con estos niños formándolos en tiempo récord en las más diversas disciplinas artísticas: ballet, jazz, interpretación, canto, claqué, baile contemporáneo... Un lujo verlos y escucharlos. A mí me tocó ver al Billy interpretado por Cristian González y al Michael encarnado por Ian Albert Holmes. Un diez para los dos y para el resto de niños y niñas.

¿Y qué os voy a decir de los intérpretes más conocidos? Que siempre es un lujo volver a ver a Carlos Hipólito y Natalia Millán sobre el escenario. conocemos de sobra el talento de ambos y sin embargo, cada vez que los vemos nos dejan con la boca abierta. Les acompañan Mamen García como esa abuela por la que uno no puede evitar sentir ternura y compasión, Juan Carlos Martín al que me ha encantado volver a ver bailando claqué, y Robert González en el papel de Tony, el hermano de Billy.

Este gran espectáculo no hubiese sido posible sin la dirección y el impulso de David Serrano, la dirección musical de Joan Miquel Pérez, los fantásticos músicos y por supuesto, sin el enorme equipo técnico que trabaja en la sombra. A todos ellos les quiero dar las gracias por poner en pie un proyecto así en nuestro país.

Creo que ya no debo decir nada más porque lo que hace falta es que en cuanto pongáis un pie en Madrid aunque sólo sea por unas horas, vayáis a verlo. ¡Larga vida a Billy Elliot!

domingo, 23 de septiembre de 2018

Sombras que brillan con luz propia

Sombras Sara Baras



TÍTULO: “Sombras”
COMPAÑÍA: Ballet flamenco Sara Baras
DIRECCIÓN: Sara Baras
COREOGRAFÍA: Sara Baras
ARTISTA INVITADO: José Serrano
COREOGRAFÍA DE LAS INTERVENCIONES DE JOSÉ SERRANO: José Serrano
ILUMINACIÓN: Óscar Gómez de los Reyes
VESTUARIO: Luis F. Dos Santos
DIRECCIÓN MUSICAL: Keko Baldomero
GUITARRA: Keko Baldomero, Andrés Martínes
CANTE: Rubio de Pruna, Israel Fernández
PERCUSIÓN: Antonio Suárez, Manuel Muñoz “Pájaro”
SAXOFÓN, ARMÓNICA Y FLAUTA: Diego Villegas
CUERPO DE BAILE: María Jesús García Oviedo, Charo Pedraja, Cristina Aldón, Sonia Franco, Daniel Saltares, José Franco.


Puedo decir llena de orgullo que he visto todos los espectáculos que Sara Baras ha montado desde que arrancó con compañía propia. Y puedo decir también con orgullo que ello se debe a que afortunadamente siempre ha recalado por mi ciudad con ellos. Y ojalá la historia de amor de Sara con Bilbao dure para siempre.

En esta ocasión he tenido la oportunidad de disfrutar de su último montaje: “Sombras”, creo que con ese nombre ya se hace evidente la importancia de la iluminación, porque para que se cree la sombra hace falta luz y aquí Óscar Gómez de los Reyes es el encargado de crear esos juegos de luces y sombras que a través de paneles translúcidos llegan a conseguir efectos que se quedan indelebles en nuestra retina. Me recordó en este aspecto, a la maravillosa película de Carlos Saura “Tango” que aprovecho aquí para recomendar si no la habéis visto.

Pero volvamos al flamenco: No sé si podré añadir algo a lo que ya he dicho en otras ocasiones en este blog sobre la Baras. La verdad es que cada vez que la veo me quedo sin palabras que puedan explicar con justicia lo grande que es: creo que como bailaora está al alcance de todos verlo, oírlo y sentirlo. Se siente en el movimiento de sus manos, en el lenguaje de sus pies y en la energía que transmite y contagia por todos los poros.

Otra faceta a tener en cuenta es que Sara Baras es siempre la creadora y directora de sus espectáculos. Todos y cada uno de los tan cuidados elementos que vemos sobre las tablas ha salido de su capacidad creadora y de su saber rodearse siempre de los mejores en cada disciplina artística. Por eso en “Sombras”, como en el resto de sus espectáculos, nada desentona. El engranaje de todas las piezas del puzzle es perfecto: la música con Keko Baldomero a la cabeza, tanto en cuerda, como en viento, cante y la siempre maravillosa percusión que tan buena pareja hace con el flamenco, el cuerpo de baile siempre lleno de fuerza, elegancia y armonía y ese artista invitado, José Serrano, que es mucho más que un invitado y que brilla tanto en sus números en solitario coreografiados por él mismo, como en esta ocasión en ese maravilloso vals junto a Sara que nos traslada al flamenco más tierno y romántico.

Por todo esto y por mucho más que seguro me he dejado en el tintero, decidir comprar una entrada para ir a ver a Sara Baras siempre es una buena inversión porque su taconeo y su arte nos acompaña durante mucho tiempo una vez que salimos del teatro. No he visto NUNCA a nadie que haya salido defraudado de alguno de sus espectáculos. Por eso os digo lo de siempre: Acudid a ver “Sombras” si sois incondicionales del flamenco pero también si no estáis seguros de si os gustará el espectáculo o incluso si creéis que no os va gustar porque os apasionará y siempre es bueno encontrar algo nuevo por lo que apasionarse en el vida, ¿no creéis?