domingo, 24 de marzo de 2019

Hermanas, o el enfrentamiento hecho arte

"Hermanas" (Bárbara e Irene)




TÍTULO: "Hermanas" (Bárbara e Irene)
AUTOR: Pascal Rambert
DIRECTOR: Pascal Rambert
INTÉRPRETES: Bárbara Lennie e Irene Escolar.


Me resulta muy difícil hablar de la obra de Pascal Rambert “Hermanas” en este caso en su versión española (Bárbara e Irene), es por eso que he pospuesto más de la cuenta el escribir esta reseña.

¿Que por qué me resulta díficil? Porque no sé por dónde empezar, o mejor dicho, porque sé que cualquier cosa que diga no alcanzará a expresar lo que quiero decir. Por eso creo que no me extenderé mucho.

“Hermanas” es un encuentro entre dos hermanas que no se llevan bien. No es que el encuentro comience de una forma políticamente correcta y el enfrentamiento vaya creciendo y enquistándose, no. Las función comienza ya a gritos, desde el primer segundo. El público tiene que subirse en marcha a ese tren que es el texto ideado por el dramaturgo francés Pascal Rambert y tratar de hacerse una idea de qué es lo que ha pasado entre estas hermanas para que se tengan tanto odio. Porque rezuman odio, ¿o no?

Creo que “Hermanas (Bárbara e Irene)” es ante todo y sobre todo un sublime ejercicio de interpretación por parte de sus protagonistas, Bárbara Lennie e Irene Escolar. Si alguna vez las habéis visto en directo sobre las tablas, me parece que sobran las palabras para describir su trabajo. Se trata de dos actrices jóvenes que ya han hecho historia y que espero la seguirán haciendo durante muchos años.

Esta obra es para ellas un auténtico combate de lucha libre, sobre todo es un combate dialéctico, verbal, aunque la expresión corporal también tiene un importante peso. Cada una de ellas tiene parlamentos que son auténticos monólogos donde la rabia y la impotencia impregnan cada una de sus palabras. Además, la velocidad en que las frases son disparadas, no dan descanso al espectador ni, por supuesto, a las actrices.

Creo que no exagero si digo que el público no puede despegar su atención de ellas porque todo el tiempo tiene la impresión de que perderse una palabra o un mínimo gesto podría ser fatal.

Estamos ante una obra que impresiona. Ahora bien, creo que lo más impresionante no es el texto, que aunque bueno, nos deja una historia contada a retazos en la que no podemos averiguar del todo qué es lo que hay detrás de la relación entre estas hermanas. Al verla tuve la impresión de que sólo presenciándola 100 veces se podría entender, quizá, en su completitud todo lo que el autor ha querido transmitirnos. Lo más impresionante de la función es el trabajo actoral. Por eso recomiendo ir a verla a todos aquellos que seáis apasionados del trabajo de los intérpretes, de la forma de hacer a un personaje levantarse del papel y cobrar vida. Porque de eso hay, y mucho, en “Hermanas”. Toda una masterclass.

domingo, 17 de febrero de 2019

La vuelta de Nora o todos tienen razón



la vuelta de nora


TÍTULO: "La vuelta de Nora" (Casa de muñecas 2)
AUTOR: Lucas Hnath
DIRECTOR: Andrés Lima
INTÉRPRETES: Aitana Sánchez-Gijón, Roberto Enríquez, María Isabel Díaz Lago, Elena Rivera.

Dice el refrán que segundas partes nunca fueron buenas. Pues bien, a pesar de que soy muy fanática de los refranes, tengo que reconocer que no siempre tienen razón.

Es verdad que ha habido a lo largo de los siglos segundas partes de ciertas obras literarias y artísticas que no han brillado precisamente por su calidad, sobre todo cuando es otro autor el que queriendo aprovecharse de la fama del originario, pretende sacar tajada escribiendo una segunda parte, una continuación.

Pero a veces, pocas, ese segundo autor, da en el clavo. Crea una obra independiente de la primera y que tiene tanto mérito e interés como la primera. Y creo que esto es lo que ha sabido hacer el estadounidense Lucas Hnath con la obra del insigne Henrik Ibsen “Casa de muñecas”.

Creo que todo el mundo conoce ya cuál es el argumento de la obra del noruego: Nora, una mujer de clase acomodada, se siente encerrada en un matrimonio que no la satisface por completo y decide dejar a su marido y sus tres hijos y aventurarse a vivir su propia vida.

Pues bien, “La vuelta de Nora” nos sitúa 15 años después en esa casa que Nora dejó hace más de una década. ¿Qué pasaría si Nora volviera aunque sólo fuera de visita? ¿Se despertarían viejos fantasmas? ¿Sería bien recibida o se le recriminaría su marcha? No me podéis negar que estas preguntas resultan sumamente sugerentes y atractivas para el espectador, pues a ellas ha tratado de responder Lucas Hnath con esta “Casa de muñecas 2”.

Nora regresa a su hogar quince años después pero no con la intención de quedarse y reincorporarse a su antigua vida, sino para pedir el divorcio al que todavía es legalmente su marido. ¿Qué pasará? No me corresponde a mí contarlo, para averiguarlo tendréis que ir a ver la obra.

Baste decir que lo que más me ha gustado de la función es que lejos de convertirse en una continuación maniquea del clásico del S. XIX, el autor ha sabido dar voz y una voz autorizada a todos los personajes que en ella intervienen: Torvald, el marido abandonado, Anne Marie, la niñera y Emmy, la hija pequeña.

La obra se estructura en 5 escenas y en cada una de ellas uno de los personajes expone sus razones para sentirse como se siente y para actuar de la forma en que lo hace. Nora, encarnada con gran maestría por Aitana Sánchez- Gijón, está presente en todo momento para dar la réplica al resto de personajes, pero mientras los escucha a todos, el espectador tiene la sensación de que no sólo Nora tuvo sus razones para marcharse hace quince años, sino que también los demás tienen sus razones, razones válidas y comprensibles para comportarse ahora como lo hacen y pensar como piensan.

Estamos ante una obra que, creo, nos ayuda como espectadores a ponernos en el lugar del otro, a ponernos en cada momento en el lugar del personaje que habla y expone sus argumentos. Es difícil escribir un texto con el que eso ocurra, que nos permita ver y comprender todos los ángulos y visiones de un problema y creo que “La vuelta de Nora” lo hace muy bien en ese sentido.

Andrés Lima ha acertado plenamente con la dirección de esta versión, poniendo todo el peso en el texto y las interpretaciones y ambientado la acción con pocos pero efectivos elementos escenográficos diseñados por Beatriz San Juan.

Estamos ante una obra de actores y sin unas buenas interpretaciones como sin duda lo son las de Aitana Sánchez-Gijón, Roberto Enríquez, María Isabel Díaz Lago y Elena Rivera, la función no se sostendría. Pero con ellos se sostiene y además sobre firmes pilares que podrían resistir cualquier vendaval y cualquier tormenta. Especialmente emocionante me resultó la escena entre madre e hija.

En suma, una función que ningún admirador de Ibsen en general o de “Casa de muñecas” en particular, debería dejar de ver. Un teatro muy necesario.

domingo, 27 de enero de 2019

Ballet Imperial Ruso, danza clásica para todos los gustos




TÍTULO: "Chopiana-Bolero-Gala de ballet"
COMPAÑÍA: Ballet Imperial Ruso
COREOGRAFÍAS: M Fokine, N. Androsov, A. Gorsky, R. Zakharov y G. Taranda.
DIRECTOR ARTÍSTICO: Gediminas Tarandá

No soy ninguna experta en ballet clásico. Ni siquiera puedo decir que entienda de ballet clásico aunque sí que es cierto que he visto unos cuantos espectáculos de este tipo. Es más, la primera vez que entré en un teatro cuando contaba tan sólo con 7 años fue para ver un espectáculo de danza.

En cualquier caso, creo que no sería capaz de decir si baila mejor Maya Plisetskaya, Tamara Rojo o Lucía Lacarra a pesar de tener la suerte de haber visto bailar en directo a las dos últimas. Es por eso que escribir esta reseña me resulta complicado puesto que no puedo entrar en cuestiones técnicas que darían más peso a mis argumentos. Sólo puedo decir que he disfrutado muchísimo viendo al Ballet Imperial Ruso, creado precisamente por Maya Plisetskaya, ejecutar las coreografías de “Chopiniana”, “Bolero” y algunas selecciones de una Gala de Ballet.

Creo que este es un espectáculo que puede gustar a un público muy diverso que se interese por el mundo de la danza clásica.

En la primera parte, “Chopiniana” podemos ver la danza más clásica y delicada, al estilo de “El lago de los cisnes” pero con música de Chopin. Todo delicadeza, elegancia y sensiblidad.

La segunda parte consiste nada más y nada menos que en una coreografía creada expresamente para una de las piezas musicales más conocidas del mundo tanto por expertos como por profanos: “El bolero de Ravel”. Con una música como ésta, estaba claro que el número tenía que estar lleno de fuerza, intensidad y pasión. Nada que ver con el número de la primera parte. Aquí todo se vuelve oscuro y tenebrosos al compás de la creciente instrumentación de la magnífica partitura. Al terminar, el teatro se venía abajo con los aplausos.

La tercera parte es un bomboncito: algunos de los números más vistosos y conocidos de obras como “Don Quijote”, “Gopak”, o “El lago de los cisnes”, fragmentos que nos dejan con las ganas de ver otra ocasión los montajes completos.

En suma, un espectáculo para todos los públicos en el que los magníficos bailarines consiguen eso que, en mi opinión, es una de las cosas más difíciles de esta disciplina. Hacer que lo imposible parezca sencillo.

domingo, 20 de enero de 2019

Todas las noches de un día o la sensiblidad a flor de piel


Todas las noches de un día



TÍTULO: "Todas las noches de un día"
AUTOR: Alberto Conejero
DIRECCIÓN: Luis Luque
ESCENOGRAFÍA: Mónica Boromello
VESTUARIO: Almudena Rodríguez
MÚSICA: Luis Miguel Cobo
ILUMINACIÓN: Juan Gómez-Cornejo
INTÉRPRETES: Carmelo Gómez y Ana Torrent


No sé muy bien cómo empezar a escribir la reseña de esta obra. Y no es porque no tenga claro lo que me pareció, al contrario, lo tengo clarísimo, me gustó mucho, pero es difícil poner en palabras por qué exactamente me gustó tanto.

Comenzaré por decir sin más cuál es su premisa de partida: En el invernadero de un antiguo jardín pasa sus horas Samuel, el que hace años fuera el jardinero de Silvia, una mujer soltera que vivía con su tío y que cuando su tío murió siguió habitando en su casa. Hace ya muchos años que Silvia ya no está, nadie sabe dónde está, ¿o quizá sí?

Si me preguntaseis si “Todas las noches de un día” es una obra de intriga os contestaría que sí, si quisierais saber si es una obra de amor mi respuesta también sería afirmativa, y si lo que os produjese curiosidad es saber si es un drama también tendría que deciros que sí. Porque “Todas las noches de un día” es todas esas cosas a la vez y quizá ninguna de ellas.

Nos encontramos ante un texto de exquisita sensibilidad escrito por Alberto Conejero, un texto, creo yo, con muchas capas y mucho subtexto aunque me ha dejado con las ganas de saber una cosa, hay una pregunta que quedó en mi cabeza tras ver la función que me hubiese gustado que se respondiese en la obra de manera explícita, pero al fin y al cabo, la obra tiene que ser como el autor quiso que fuera. En cualquier caso, si alguno de los que leáis esta reseña la habéis visto, decídmelo para que podamos comentar la duda que me corroe.

Ya he dicho que disfruté muchísimo de la función pero no sería justo atribuir todo su mérito únicamente a su notable texto. Creo que en este caso todos los detalles son imprescindibles para crear esa ambientación que mete al espectador en la historia de una forma irremediable: la escenografía de Mónica Boromello, la música de de Luis Miguel Cobo, la iluminación de Juan Gómez-Cornejo y por supuestísimo las fantásticas interpretaciones de los dos protagonistas: Carmelo Gómez que podríamos decir que hace magia con su construcción de Samuel y Ana Torrent que dibuja su personaje con pocos elementos lo cual le da ese halo misterioso que necesita. El director, Luis Luque, no podría haber creado un conglomerado mejor.

Una función en la que todo es perfecto para conseguir el efecto deseado. Seguro que Alberto Conejero está encantadísimo con el resultado. Es para estarlo. Así sí que merece la pena ir al teatro. Creo que no hace falta que diga nada más para convenceros de que no dejéis pasar la oportunidad de ir a verla, ¿a que no?

domingo, 30 de diciembre de 2018

Mis espectáculos de 2018

Mis espectáculos de 2018




Y en un abrir y cerrar de ojos nos hemos fundido un año más. Un año de nuestra vida que ya nunca volverá y del que sólo nos quedarán los recuerdos. Estos han sido los 14 espectáculos que me han acompañado. Y sí, desgracidamente, este año he de decir que hay un par que no me han gustado pero, afortunadamente, el resto lo han compensado con creces. Aquí están todos:


Contadme qué espectáculos en directo habéis visto vosotros este año y qué os han parecido. Y ojalá el 2019 nos traiga muchos más y mejores.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Un enemigo del pueblo como experimento



Un enemigo del pueblo


TÍTULO: "Un enemigo del pueblo"
AUTOR: Henrik Ibsen
VERSIÓN LIBRE Y DIRECCIÓN: Álex Rigola
INTÉRPRETES: Nao Albet, Israel Elejalde, Irene Escolar, Óscar de la Fuente y Francisco Reyes



En los últimos tiempos me estoy ganando a pulso que me llaméis carca, antigua, carroza, como queráis decirlo, lo sé. Pero voy a seguir dándoos razones para que lo hagáis. Ahí va: hay clásicos y no tan clásicos que son tan tan buenos que una versión sólo puede empeorar el original: he dicho.

Este es el caso, en mi humilde opinión, de lo que ha ocurrido con la versión libre que Álex Rigola ha escrito del clásico de Ibsen de 1883 “Un enemigo del pueblo”. Había leído esta obra hace años y visto el inmejorable Estudio 1 que protagonizó en su momento para TVE el gran José Bódalo. Ya sé, ya sé que las comparaciones son odiosas y que no deben hacerse, menos aún en el terreno del arte porque además, para gustos se hicieron los colores. Pero es que el problema para mí en este caso no han sido los intérpretes: todos ellos son sobradamente talentosos, empezando por Israel Elejalde del que ya he podido disfrutar en otras ocasiones en obras como “Hamlet” o “La función por hacer”, pasando por Irene Escolar hacia la cual ya he mostrado mi gran admiración en otras ocasiones, y siguiendo por Nao Albet, Óscar de la Fuente y Francisco Reyes.

No, el problema no son ellos, el problema es que por muy impopular que vaya a parecer mi opinión, Álex Rigola ha dejado el texto de Ibsen reducido casi a cenizas. Yo entiendo (hasta cierto punto) que se quiera acercar un texto clásico a nuestros días, puedo entenderlo por la necesidad de captar a un público más joven que no se acercaría al teatro a ver una obra del S. XIX. Aunque, ¡ojo! Si pensamos que a los jóvenes hay que dárselo todo mascadito y simplificado, ¿no estamos infravalorándolos un poco? Yo también he sido joven, llevo acudiendo al teatro asiduamente desde los 15 años y nunca me ha molestado ver un clásico en escena tal y como su autor lo escribió.

Pero opiniones aparte, creo que aquí se ha querido buscar el recurso fácil. Sí fácil, habéis oído bien, de hacer participar al público a través de preguntas que se le formulan directamente y a las que tiene que votar sí o no con una papeleta, para que se sienta incluido y entretenido. Pero es que con un texto tan magnífico y tan vigente como el que Ibsen publicó en 1883 eso no hacía falta. El espectador que escuche ese texto bien interpretado por actores de la talla de los que el otro día se encontraban sobre el escenario, se va a sentir irremediablemente interpelado, incluido e inmerso en la obra sin necesidad de aligerar más el texto.

No negaré que en la función tal y como está montada también se plantean interrogantes interesantes, pero, repito, no eran necesarias tantas modificaciones.

Y lo que más me cabreó de este montaje fue que tras únicamente unos 50 minutos de la obra “Un enemigo del pueblo” propiamente dicha, se cediera la palabra al público para que entrase en el debate. ¿Original? Sí, pero fácil y para mí, sin interés. Voy al teatro a escuchar las palabras de los autores más o menos adaptadas y para ver interpretar a los actores que me cuentan las historias. Si lo que quiero es escuchar las opiniones del público con respecto a nuestra sociedad y nuestros políticos, sintonizo uno de esos programas de televisión como “Tengo una pregunta para usted” que normalmente me interesan más bien poco.

Sinceramente, yo había pagado mi entrada esperando otra cosa. Una pena.

Os recomiendo que si realmente queréis disfrutar de la función de Ibsen veáis esto:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/estudio-1/estudio-1-enemigo-del-pueblo/861893/

domingo, 9 de diciembre de 2018

¿Cuánto cuestan 7 años de una vida?





TÍTULO: "7 años"
IDEA ORIGINAL: José Cabeza
VERSIÓN Y DIRECCIÓN: Daniel Veronese
INTÉRPRETES: Miguel Rellán, Carmen Ruiz, Eloy Azorín, Juan Carlos Vellido, Daniel Pérez Prada


Una empresa formada por 4 socios corruptos. Una inspección de hacienda. Una posible condena a 7 años de cárcel. Un mediador. Un deseado acuerdo para que sólo uno de los cuatro termine en la cárcel. Trapos sucios. ¿Hasta que punto se puede escribir una obra sorprendente y atrayente con unos ingredientes tan previsibles? Pues se puede, ya lo creo que se puede.

Otra vez nos encontramos ante una obra dirigida por Daniel Veronese, no estamos ante una obra al uso puesto que aquí el original no es sino una serie original de Netflix que quizá muchos hayáis visto, no es mi caso. Veronese se ha encargado en este caso no sólo de la dirección sino también de la versión y sin haber visto la serie original me atrevería a aventurar que lo ha hecho bien. ¿Por qué ? Muy sencillo, porque la función funciona, valga la redundancia.

Al leer la sinopsis de esta historia ya os podéis imaginar que habéis visto o leído algo similar en muchas ocasiones, podríais incluso pensar: ¿Para qué contar otra vez lo mismo? Reconozco que yo también lo pensé pero aún así compré mi entrada y me fui a verla. Y no me arrepiento.

¿Con qué os vais a encontrar si hacéis como yo y os acercáis al teatro a ver “7 años”? Pues ante todo con un plantel de actores magnífico y muy bien dirigido. Aquí sí se nota una vez más la maestría de Veronese sobre todo en esas escenas en las que en mi opinión los argentinos brillan de forma especial, aquellas en que todos los personajes hablan a la vez discutiendo y contradiciéndose unos a otros. Arte puro.

Confieso que el hecho de que Miguel Rellán formase parte del elenco espoleó mis ganas de ver la obra, también la presencia de Carmen Ruiz a la que todavía no había tenido el placer de ver sobre las tablas. Otros intérpretes como Eloy Azorín llamaban menos mi atención en un primer momento, pero reconozco que todos y cada uno de ellos me han dejado una impresión muy satisfactoria. Y como todos los aficionados al teatro sabemos, si en una función uno de los eslabones de la cadena falla, todo se tambalea.

Si bien es cierto que no es que estemos ante una obra que esconda demasiadas sorpresas, se ve con sumo agrado, plantea preguntas al espectador y es capaz de hacerle sentirse también en la picota, como lo están la mayor parte de los personajes. Creo que el comentario más escuchado a la salida entre el público fue: “me ha gustado aún más de lo que pensaba” y eso dice mucho en favor de una función.

Si tuviera que ponerle un pero sería únicamente que la obra no te agarra desde la primera frase sino pasados 5 o quizá incluso 10 minutos, pero dado el interés que cobra a partir de ese momento, creo que es un tiempo que merece la pena esperar.

Normalmente no estoy muy a favor de las adaptaciones de la pantalla al teatro o viceversa pero si se hacen bien como en este caso, sólo me queda decir; “Adelante”