martes, 13 de junio de 2017

El padre, mucho más que el drama del Alzheimer

el padre



TÍTULO: "El padre"
AUTOR: Florian Zeller
DIRECCIÓN Y ADAPTACIÓN: Jose Carlos Plaza
MÚSICA: Mariano Díaz
INTÉRPRETES: Héctor Alterio, Ana Labordeta, Luis Rallo, Miguel Hermoso, Zaira Montes, María González.

Cuando uno piensa que va a ir a ver una obra en la que se cuenta la historia de un enfermo de Alzheimer, lo primero que se le pasa por la cabeza es que va a ser triste y dura. Error. Una obra en la que el protagonista es un enfermo de Alzheimer no tiene por qué ser necesariamente triste. A menos no si su autor es el dramaturgo francés Florian Zeller del que ya he hablado aquí al reseñar anteriormente su obra “La mentira”.

En este caso nos encontramos ante “El padre” que el propio autor ha calificado de farsa trágica y que está protagonizada por el grandísimo Héctor Alterio. Que ¿qué es una farsa trágica? Pues aún después de haber visto la obra no sabría explicarlo muy bien. De alguna manera diría que es una obra en la que el trasfondo es trágico pero que contiene muchos elementos que hacen reír al espectador.

Nunca me fío demasiado cuando voy a ver un espectáculo de este “género”. Siempre me parece que de alguna manera algo va a chirriar, o lo momentos graciosos o divertidos no lo serán tanto o bien la tragedia o el drama perderán fuerza. Sin embargo, en “El padre” todo me ha encajado más o menos bien y la he visto de principio a fin con verdadero agrado.

Nadie puede decirnos con exactitud qué es lo que pasa por la cabeza de un enfermo de Alzheimer y quizá esta obra consiga acercarnos un poco a ello. O tal vez no. En cualquier caso lo que se nos plantea no deja de ser plausible. Un hombre mayor aquejado de Alzheimer que no quiere abandonar su casa y unos familiares que no se ven capaces de hacerse cargo de él correctamente. En ningún momento de la representación podemos estar seguros de si lo que estamos viendo son imaginaciones del enfermo o la realidad que está viviendo. Por eso nuestra cabeza está continuamente haciéndose preguntas, ¡qué placer hacerse preguntas en el teatro!

Lo mejor de esta obra es sin duda la demostración del talento de Héctor Alterio, es la cuarta vez que tengo la suerte de verle sobre el escenario y en cada ocasión consigue sorprenderme. Espero tener más oportunidades y que tengamos Héctor Alterio para rato. El resto del elenco, encabezado por Ana Labordeta, es eficaz y consigue darle al texto el ritmo y el tono requeridos.

Lo segundo mejor de la función es la elección de la música. Sí, puede parecer un recurso fácil pero me tenéis que reconocer que cuando vais a ver una peli de terror o de suspense la música es fundamental. Aquí también lo es y Mariano Díaz es el que la firma en este caso. Posiblemente tener Alzheimer sea algo bastante parecido a vivir dentro de una película de terror, con miedo de que todo el mundo esté conspirando contra uno. Algo así es lo que vivimos al ver “El padre” y no voy a decir nada más. Sólo que vayáis a verla.

domingo, 4 de junio de 2017

Una noche en "Garnata"

"Garnata" Jaime el parrón


TÍTULO: "Garnata"
CANTE: Marina Heredia, Jaime Heredia "El parrón"
GUITARRA: José Quevedo "Bolita"
PERCUSIÓN: Paquito González
PALMAS Y COROS: Anabel Rivera y Víctor Carrasco

No entiendo de flamenco. Pero me gusta. Porque siempre defenderé que el arte no necesita ser comprendido para disfrutarse. Cuando se comprende el disfrute es diferente pero no hace falta ser ningún entendido para acercarse a una manifestación artística y sacarle provecho.

No distingo los palos del flamenco. Sólo soy capaz de reconocer las alegrías de cádiz y la guajira flamenca. No me preguntéis por qué pero en esos casos lo tengo claro, por lo demás, me da igual una seguiriya que unos tangos, una bulería o un fandango.

Este desconocimiento mío no ha impedido que haya podido emocionarme y divertirme en la velada flamenca que supone el espectáculo “Garnata” de la granadina Marina Heredia que viene en este caso acompañada de su señor padre, Jaime el Parrón.

Según reza el programa de mano, en este espectáculo se muestran los matices inconfundibles del flamenco de Granada, hago acto de fe y me lo creo. Yo no distingo el flamenco de Granada del de Málaga, Huelva o Sevilla. Dicho esto, el espectáculo me gustó y mucho.

Me siento más atraída por el tiebre y el color de la voz de Marina Heredia que por el de su padre aunque por lo que tengo entendido, él es uno de los grandes. Pues bien, si Marina no es ya una de las grandes, que yo creo que sí lo es. Lo será sin duda en el futuro porque tiene el pellizco al cantar que hace que contengamos la respiración al escucharla y que gritemos ole y bravo cuando termina.

Con su inseparable José Quevedo “Bolita” a la guitarra y con Paquito González a la percusión, Marina consigue transportarnos al Albaicín y al Sacromonte y nos hace creer eso que decía la famosa frase de que “todo es posible en Granada”.

Puede que todo sea posible en Granada o puede que no, pero escuchando a Marina Heredia lo parece. Espero que si no sois entendidos en flamenco, no os dejéis llevar por los prejuicios y acudáis a disfrutar igualmente del espectáculo. Se os abrirán muchas puertas.

domingo, 28 de mayo de 2017

Mágica noite de fado




INTÉRPRETES: Nathalie Pires & Marco Rodrígues


Qué placentero resulta descubrir artistas nuevos que te cautivan desde el primer momento. No pasa siempre pero cuando pasa es mágico y una fuente enorme de alegría.

He tenido la suerte de que esto me ocurriera esta misma semana durante el concierto de Nathalie Pires y Marco Rodrigues, dos jovencísimos fadistas que hicieron las delicias del público con sus voces y sus interpretaciones.

Estos dos artistas no actúan siempre juntos, para nada, son cada uno de “de su padre y de su madre”, cada uno está desarrollando su propia carrera, pero sí tienen algunas cosas en común: ambos son artistas reconocidos y premiados y están considerados dentro de esa nueva corriente de renovadores del fado. Además, ambos cuentan con el aval de alguien tan prestigioso en el mundo del fado como Carlos do Carmo.

En esta serie de conciertos que están ofreciendo conjuntamente, van acompañados de tres magníficos músicos, de los que lamentablemente no puedo citar aquí los nombres porque no figuran en el programa de mano. Boquiabierta me dejó el intérprete de la guitarra portuguesa que demostró una maestría y un virtuosismo sin igual.

Si todavía no sois amantes del fado, os sugiero que os adentréis un poquito en la música de estos intérpretes porque estoy convencida de que os cautivarán también a vosotros.

¿Que qué tiene el fado? Pues ante todo, musicalidad, saudade (nostalgia), delicadeza y una sensibilidad que atraviesa todas las fronteras de territorios e idiomas que se puedan interponer.

Tanto Nathalie Pires como Marco Rodrígues tienen sendos discos en el mercado que se pueden adquirir y ser escuchados en las plataformas digitales, pero si nunca los habéis escuchado, yo os recomendaría que en primer lugar, vieseis alguna de sus actuaciones en directo, porque realmente no hay disco que consiga igualarlas. Y así debe ser cuando de grandes artistas se trata, suenan en directo aún mejor que en las grabaciones.

Os dejo un aperitivo para que vayáis abriendo boca:



Yo por mi parte, ya he incluido a Nathalie y a Marco Rodrígues entre mis artistas de refencia en lo que fado se refiere. Junto a otros como Mariza o Antonio Zambujo del que ya os hablé en otra ocasión.

Ahora que Portugal se ha puesto de moda, es buen momento para ampliar nuestros horizontes y hacer un hueco a estos fadistas en nuestra biblioteca musical, ¿no os parece?



domingo, 21 de mayo de 2017

El cartógrafo o el mapa de una vida










TÍTULO: "El cartógrafo"
AUTOR: Juan Mayorga
DIRECCIÓN: Juan Mayorga
INTÉRPRETES: Blanca Portillo y Jose Luis García Pérez


El buen teatro, como el buen cine o la buena literatura, te hace, sobre todo, sentir. “El cartógrafo” escrita por Juan Mayorga te hace sentir en primera instancia curiosidad y a medida que la obra avanza, vas sintiendo muchas más cosas, entre ellas piedad y emoción.

Nos encontramos ante un obra complicada que cuenta mucho con muy poco. “El cartógrafo” es teatro con mayúsculas de ese en el que los actores son el vehículo para hacer sentir y encoger el estómago del espectador, de ese en que la cabeza del que se sienta en la butaca tiene que estar continuamente dando vueltas, analizando y replanteándose lo que le están contando.

No os preocupéis con esto que os digo, os puedo asegurar que el esfuerzo merece la pena y que lo que sobre el papel parece difícil, dos enormes intérpretes como Blanca Portillo y Jose Luis García Pérez lo hacen mucho más fácil. Como por arte de magia hacen desfilar ante nuestros ojos a un buen puñado de personajes que componen, como si de un rompecabezas se tratara, una historia, la del gueto de Varsovia, o mejor dicho, la de unos personajes que pudieron haberlo vivido.

No sólo eso se trata en esta obra, porque lo que aquí se cuenta también es la que podría ser la historia de cada uno de nosotros, pero eso es mejor que lo descubráis por vosotros mismos.

Muchas cosas quedan fuera de las dos horas de esta función, porque como bien se dice en ella, definitio est negatio (creo que era así), o lo que es lo mismo, definición es negación porque nunca se cuenta una historia al completo, siempre hay que hacerse preguntas y decidir qué es lo que queremos contar y lo que no.

Estas preguntas se las ha hecho aquí Juan Mayorga que además de ser el auto,r es el director de la función. Las respuestas deberá buscarlas el espectador desde el patio de butacas y también mucho después de que el telón haya bajado, porque esta es una de esas historias que no nos abandonan fácilmente y que siguen dando vueltas en nuestra cabeza durante días o incluso, me atrevería a decir, durante meses, lo cual no es mala cosa.

Mientras yo la veía no podía evitar pensar que si conociera mejor la historia de Polonia y del gueto de Varsovia, le sacaría aún más jugo. Eso me ha despertado las ganas de leer sobre ello así que si conocéis alguna historia o relato que se ambiente en ese lugar o esa época, os agradecería la recomendación. Eso sí, tened en cuenta que no estoy muy ducha en la materia.

También me gustaría señalar que ésta es una de esas funciones tras las cuales se agradecería muy mucho un coloquio con la compañía, puesto que estoy segura de que el viaje que han tenido que hacer Blanca y Jose Luis para prepararse para esta aventura ha tenido que ser tremendamente enriquecedor e iluminador.

Lo que sí tengo claro, es que si la vida me da la oportunidad de volver a ver la función, lo haré, y si puede después de haber aprendido algo más sobre la ocupación nazi de Varsovia, mejor que mejor.

Vosotros deberíais hacer lo mismo y no dejar pasar el tren de “El cartógrafo” si es que tiene parada en vuestra ciudad.



domingo, 14 de mayo de 2017

La lucha sin cuartel de Antonia San Juan

"Mi lucha" de Antonia San Juan


TÍTULO: "Mi lucha"
TEXTOS: Félix Sabroso, Pedro Almodóvar...
DIRECCIÓN: Antonia San Juan
INTÉRPRETE: Antonia San Juan


Si decides ir a ver “Mi lucha” de Antonia San Juan, en elgún momento del espectáculo es posible que te remuevas en tu asiento, que no encuentres postura, que te sientas incómodo porque Antonia San Juan no pretende hacer la pelota a nadie y habla sin pelos en la lengua: la maternidad, la prensa amarilla, el matrimonio, la infidelidad, la mala educación, la religión, el qué dirán, el patriotismo, el postureo... son sólo algunos de los muchos temas tocados en sus monólogos.

Solamente con su enumeración inicial de todos aquellos para los que no trabaja, ya podrían (o podríamos muchos) levantarnos del asiento y marcharnos, pero te doy un consejo: no lo hagas, el espectáculo merece la pena.

Según mi impresión, la función va in crescendo, bueno, no del todo, porque empieza nada más y nada menos que con el monólogo de su inolvidable Agrado de “Todo sobre mi madre” y eso es empezar fuerte, pero por lo demás, me parece que el espectáculo va de menos a más haciendo que el público cada vez esté más enganchado a sus palabras y reflexiones, esté de acuerdo con todas ellas o no.

Hay en “Mi lucha” muchos momentos para la risa, la mayoría, pero también los hay para la compasión y para asentir con la cabeza con lentitud y seriedad a medida que vamos escuchando las palabras de Antonia.

Aun con todos los momentos destacables que tiene esta función, me atrevería a afirmar que la recopilación de “Lo mejor de Antonia San Juan” le lleva la delantera, pero claro, aquello es una antología y desde luego, algunos de los monólogos que se pronuncian aquí también serían merecedores de formar parte de esa recopilación en el futuro.

En todo caso, en “Mi lucha” se presenta ante nosotros una Antonia San Juan muy auténtica porque como bien dice la Agrado: “Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que soñó de sí misma”, y por cierto, si aún no conoces a la Agrado, ya estás tardando en ver “Todo sobre mi madre”.

Para terminar, un aviso a navegantes: este espectáculo no está recomendado para menores de 16 años así que no metas la pata queriendo llevar a tus retoños a ver a Estela Reynolds, que dicho sea de paso, la serie en la que aparecía tampoco debería ser vista por niños. Y una cosita más, tampoco tú debes ir con la idea de encontrar allí a otra Estela Reynolds porque Antonia San Juan es mucho más que uno o dos de sus personajes, Antonia San Juan es, como ya dije una vez, muchas mujeres en una y en esta función lo vuelve a demostrar haciendo y diciendo lo que le da la gana.

viernes, 14 de abril de 2017

El pequeño pony: teatro necesario

El pequeño pony



TÍTULO: "El pequeño pony"
AUTOR: Paco Bezerra
DIRECCIÓN: Luis Luque
INTÉRPRETES: María Adánez y Roberto Enríquez


Existen muchos problemas graves en nuestra sociedad hoy en día pero a mi juicio, uno de los más sangrantes es el acoso escolar. ¿Cómo puede ser que nuestros niños y jóvenes estén sufriendo en sus carnes algo tan terrible y los adultos que debemos protegerlos y proporcionarles seguridad no seamos capaces de poner fin a su sufrimiento?

De este tema tan importante es de lo que habla la obra de teatro “El pequeño pony” escrita por Paco Bezerra y dirigida por Luis Luque. Y lo primero que quiero hacer en esta reseña es dar las gracias al autor por escribir este texto. Creo que todos los padres y todos los educadores deberían ver esta función o al menos, leerla. Se trata para mí de un imprescindible del teatro actual que creo que puede llegar a convertirse en un clásico. Esperemos que no sea así porque eso querría decir que el acoso escolar ha sido erradicado y que ya no serían necesarias funciones como ésta.

En ella vemos a un matrimonio, Irene y Jaime encarnados por María Adánez y Roberto Enríquez. Tienen un hijo de 10 años que, de la noche a la mañana comienza a sufrir acoso por parte de sus compañeros en el colegio. No voy a decir más, creo que no es necesario.

En la obra vemos que no todo el mundo reacciona igual ante una situación de este tipo, que lo que a unos les puede parecer una forma de actuar acertada, a otros puede resultarles una aberración. En este caso yo tenía clara mi postura, pero hasta cierto punto también puedo entender la de la otra parte. A veces no sabemos cuál es el camino adecuado que debemos tomar para tratar de proteger lo que más queremos.

Así, con el curso de los días, el matrimonio formado por Irene y Jaime empieza a resentirse, a enfrentarse e incluso a recriminarse muchas cosas con dureza. Es un lujo asistir a un acto tan íntimo como el que nos plantea esta obra. Las interpretaciones de María Adánez y Roberto Enríquez hacen que estemos durante toda la función en tensión y tratando de tomar partido por uno u otro.

Sólo me resta decir que esta función está inspirada en hechos reales que tuvieron lugar en Estados Unidos en el año 2014. Saber esto hace que todavía se nos erice más la piel al verla.

Una obra muy necesaria. Y creo que no se puede decir nada mejor de una función que pertenece al género del teatro social. Id a verla si tenéis oportunidad, os lo ruego.

domingo, 9 de abril de 2017

¿Todos tenemos un precio?




TÍTULO: "El jurado"
AUTOR: Luis Felipe Blasco Vilches
DIRECCIÓN: Andrés Lima
INTÉRPRETES: Fran Perea, Isabel Ordaz, Usun Yoon, Eduardo Velasco, Víctor Clavijo, Canco Rodríguez, Cuca Escribano, Josean Bengoetxea, Luz Valdenebro.


No me negarás que alguna vez te has preguntado qué pasará en la sala de deliberación de un jurado popular, ¿Habrá muchas discusiones? ¿Muchos cambios de opinión? ¿Llegarán a un acuerdo fácilmente? Ahora gracias a la puesta en escena de la obra “El jurado” de Luis Felipe Blasco Vilches tienes la oportunidad de averiguarlo.

Estamos en la sala destinada al jurado tras un juicio por corrupción al Presidente de una Comunidad Autónoma. Nueve personas se reúnen para decidir si el acusado es culpable o no culpable. Hay que decidir en votación pública si los hechos que se le imputan están o no probados y si por tanto, es o no es culpable.

Como varios de los miembros del jurado dicen, no se trata sólo de juzgar a un político sino de juzgar a una persona a la que la decisión final puede cambiarle la vida.

No voy a contar más porque no tendría sentido. Cuando oímos hablar de este argumento, los que en alguna ocasión hemos tenido la suerte de ver el maravilloso Estudio 1 “Doce hombres sin piedad” no podemos evitar acordarnos de él (por cierto, está disponible en la web de tve). “El jurado” no llega a ese nivel de virtuosismo principalmente porque el texto no es tan potente, pero aún así, se ve con interés y agrado.

Me parece muy buena elección la plataforma giratoria en la que se encuentra la mesa de las deliberaciones en la que nuestro jurado discute y vota. De esta forma, la tecnología permite al público tener diferentes perspectivas de la reunión de los miembros del jurado. No obstante, creo que hay demasiados momentos en los que solamente vemos la mesa girar y escuchamos música mientras vemos a los intérpretes gesticular en lo que parece ser una acalorada discusión. Personalmente creo que hubiese sido interesante que algunas de esas deliberaciones las hubiésemos escuchado y que no se hubiera recurrido tanto a la elipsis en esos momentos.

Las interpretaciones son solventes y están equilibradas, tenemos ante nosotros una galería de personajes bastante diversa de tal forma que cada uno de los espectadores se puede identificar con alguno de ellos en un momento o en otro.

Y sobrevolando continuamente la función se encuentra la eterna pregunta: ¿Será verdad que todos tenemos un precio? La respuesta no te la voy a dar yo, para conocerla tendrás que ir a ver “El jurado”.