domingo, 19 de febrero de 2017

La respiración o el surrealismo hecho teatro




TÍTULO: "La respiración"
AUTOR: Alfredo Sanzol
DIRECTOR: Alfredo Sanzol
INTÉRPRETES: Pau Durá, Verónica Forqué, Nuria Mencía, Pietro Olivera, Camila Viyuela, Martiño Rivas.

Sólo el que ha vivido una ruptura sentimental tras una relación de muchos años, puede entender lo que se siente. Pero si cualquier persona que no lo haya experimentado acude a ver la obra “La respiración” de Alfredo Sanzol” podrá hacerse una idea bastante aproximada.

En esta obra la protagonista es Nagore, una mujer a la que su marido dejó por otra hace un año, tras una relación de 15. Nuria Mencía interpreta brillantemente a esa mujer hundida a la que le cuesta conciliar el sueño por las noches al darse cuenta del vacío de su cama, pero también a esa otra parte de sí misma que quiere salir adelante como sea.

Busca ayuda en su madre, la gran Verónica Forqué, esa actriz que cuando se mete en un personaje te hace olvidar todos los que haya podido interpretar con anterioridad. ¿Y cuál es el consejo que le da su madre? Que se deje llevar por la imaginación, porque la imaginación también es una fuente de sanación.

Todo lo que ocurre a partir de ahí, ¿es realidad o es ficción? No lo desvelaré porque creo que es preferible preguntárselo a uno mismo a medida que se va avanzando en la contemplación de la obra.
Lo que sí diré es que algunas de las cosas que suceden son absolutamente surrealistas, ¿o no? No lo sé, para mí sí que lo son, aunque eso no evita que cualquiera pueda pasar un buen rato viendo esta función.

Porque a pesar de que el tema que se trata es duro, cómo afrontar una separación, Alfredo Sanzol ha querido retratarlo en clave de comedia, una comedia que a veces nos hace simplemente sonreír y que en otras ocasiones provoca carcajadas. Eso sí, a mi juicio, las reflexiones más interesantes que se nos plantean vienen por la boca de Nagore cuando se encuentra abatida y sin fuerzas, creo que esas consideraciones hechas desde el drama son las que más permanecerán en la mente de los espectadores.

De lo que no cabe duda es de que “La respiración” es una apuesta valiente de Sanzol para retratar una problemática muy común en nuestra sociedad de una manera completamente novedosa.

domingo, 22 de enero de 2017

Panorama desde el puente, una obra de actualidad





TÍTULO: "Panorama desde el puente"
AUTOR: Arthur Miller
TRADUCCIÓN: Eduardo Mendoza
DIRECCIÓN: Georges Lavaudant
INTÉRPRETES: Eduard Fernández, Francesc Albiol, Mercè Pons, Marina Salas, Bernat Quintana, Pep Ambròs, Rafa Cruz y Sergi Vallès

Por algo Arthur Miller es un clásico moderno. “Panorama desde el puente” se estrenó por primera vez en 1955, pero parece que se hubiese escrito ayer por la tarde. Y lo que es más y lo que es peor, probablemente, dentro de 50 años, su mensaje seguirá estando tan vigente como hoy en día.

La versión que actualmente podemos ver sobre las tablas está dirigida por el autor y director francés Georges Lavaudant y traducida por Eduardo Mendoza. Ahí es nada.

La verdad es que estamos ante un texto que engancha desde la primera línea, o al menos a mí me atrapó desde la primera frase. Con la aparición en escena de Alfieri, ese narrador omnisciente que hace el papel de testigo de la acción y que al mismo tiempo representa a uno de los personajes que tomarán parte en la acción, el abogado. Ya desde ese primer parlamento el público puede intuir que se avecina una tragedia, pero no quiero adelantar acontecimientos. ¿De qué va “Panorama desde el puente”?

Es difícil decirlo sin destripar parte de lo que va a ocurrir después, así que sólo diré que en esta obra conocemos a Eddie, un estibador afincado en Brooklynn que trabaja duro para mantener a su esposa, Beatrice, y a su sobrina huérfana Catherine, a la que adora. Al comienzo de la función nos enteramos de que unos primos italianos de Beatrice van a llegar a Brooklyn para tratar de ganarse el pan y, al menos durante el principio de su estancia, se instalarán en casa de su prima y de Eddie.

Son muchos los temas que Miller introduce en esta obra: la inmigración, el rechazo a lo diferente, la familia, el amor, el sexo, los celos... pero para ver cómo están tratados lo mejor es que os acerquéis a ver la función.

Baste decir aquí que el reparto está encabezado por Eduard Fernández que encarna a Eddie dándole todos los matices que el personaje requiere, que son muchos, porque Eddie es ante todo un personaje complejo, un buen hombre lleno de contradicciones y, por supuesto, defectos.

La parte femenina del elenco está conformada por Mercè Pons en el papel de Beatrice y Marina Salas en el de Catherine que podría decirse es la desencadenante de todos los conflictos de la función. Esta última, Marina Salas, ha supuesto para mí todo un descubrimiento por su frescura y su buen hacer, ya que aunque la había visto en algunos papeles televisivos, lo cierto es que nunca antes me había impactado como ahora.

Hay algo que no entiendo demasiado bien en cuanto a la puesta en escena diseñada por Jean-Pierre Vergier, ¿por qué utilizar esas butacas y sillas que no guardan una unidad en cuanto al estilo? Me gustaría que alguien me lo explicara porque sospecho que significan algo que yo no he sido capaz de descifrar.

Por lo demás, sólo me queda animar a todo el mundo a ir a ver esta obra de 1955 y a descubrir su rabiosa actualidad.



sábado, 31 de diciembre de 2016

Mis espectáculos de 2016




Otro año se nos va. Esta vez le toca a 2016 que precisamente se va habiéndome dejado 16 espectáculos que van desde la comedia a la tragedia pasando por algún concierto y alguna comedia musical. Aquí tenéis la lista.


No ha estado mal. Ojalá el 2017 nos traiga mucha salud, trabajo, amor y más espectáculos en directo para disfrutar, sufrir, y en una palabra, sentir.


¿Qué espectáculos en directo habéis visto vosotros este 2016?

domingo, 27 de noviembre de 2016

Mujeres al poder


la asamblea de las mujeres



TÍTULO: "La Asamblea de las mujeres"
AUTOR: Bernardo Sánchez
DIRECTOR: Juan Echanove
INTÉRPRETES: Lolita, María Galiana, Miriam Díaz-Aroca, Pedro Mari Sánchez, Luis Fernando Alvés, Concha Delgado, Segio Pazos, Bart Santana, Santiago Crespo

El espectáculo comienza de forma prometedora, con un número musical protagonizado por Pedro Mari Sánchez que hace presagiar que nos encontraremos con un gran número de ellos a lo largo de la función.

En la siguiente escena vemos como las mujeres atenienses organizan la puesta en práctica de su plan para conseguir que los hombres les cedan el gobierno de la ciudad. Destaca aquí Lolita que en la piel de Praxágora, asume el protagonismo de la acción de forma brillante. Menos mal que poco a poco parece que los directores se van dando cuenta de su inagotable talento.

Creo que no destripo nada del argumento al afirmar que las mujeres consiguen su propósito. A partir de ahí se suceden las escenas en las que se pone de manifiesto la opinión de los varones atenienses así como algunas pinceladas de los cambios sociales y organizativos que tienen lugar con el nuevo gobierno.

A mi juicio, esta parte de la función cojea argumentalmente aunque es cierto que tiene varios golpes que hacen reír al público. Personalmente me esperaba una comedia mucho más musical, al estilo de “El eunuco”. En realidad aquí sólo hay dos número musicales, el primero que ya he mencionado y una chirigota al final donde Lolita vuelve a mostrar todo su arte (hay que ver cómo mueve las manos esta mujer y qué dominio de la voz tiene).

También hay un número de baile que aunque muy bien ejecutado me parece un poco fuera de contexto.

¿Recomiendo ir a ver “La Asamblea de las mujeres”? Sí, no os equivoquéis por lo dicho hasta aquí, claro que la recomiendo, es una obra muy entretenida y el público la disfruta, eso sí, no es redonda y creo que con ese argumento se le podría haber sacado un mayor partido.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Tierra del fuego, crónica de un conflicto irresoluble




TÍTULO: "Tierra del fuego"
AUTOR: Mario Diament
VERSIÓN: David Serrano
DIRECCIÓN: Claudio Tolcachir
INTÉRPRETES: Alicia Borrachero, Ben Temple, Abdelatif Hwidar, Juan Calot, Malena Gutiérrez, Hamid Krim

¿Será el ser humano alguna vez capaz de poner fin a ciertos enfrentamientos? “Tierra del fuego” nos acerca a uno de esos conflictos que parecen no tener fin: el judeo-palestino.

No es fácil ser objetivo ante un tema de este calibre y sin embargo el texto de Mario Diament lo consigue, o al menos lo consigue prácticamente. Yael es una mujer judía que fue víctima de un atentado en el que su mejor amiga falleció y ella resultó herida. 23 años después visita en prisión al terrorista que atentó contra sus vidas.

Ella, magníficamente encarnada por Alicia Borrachero, es la que nos va llevando de la mano por esta problemática y con ella conocemos los diferentes puntos de vista de los implicados: las vícitmas, los terroristas, los abogados de los terroristas, los familiares de las víctimas... Todos están representados aquí, todos tienen sus razones para actuar como actúan y pensar como piensan.

Decía que la obra es prácticamente imparcial porque algunos puntos de vista se nos plantean con más peso en la función, pero no obstante, es lo más equilibrado que yo he visto nunca en lo que a este conflicto se refiere.

Pese a tratarse de un texto profundamente reflexivo, podría decirse que la función es trepidante puesto que te atrapa desde la primera frase y no te suelta hasta que cae el telón definitivamente. Una puesta en escena absolutamente sobria subraya la fuerza del texto para que nada distraiga la atención del público de lo único importante aquí: las personas.

Me gustaría pensar como el director, Claudio Tolcachir, que desde el programa de mano fantasea con que obras como ésta nos permitan borrar fronteras y volvernos más humanos. No sé si será posible, ojalá, aunque a mí de momento se me antoja que ciertos conflictos son prácticamente irresolubles. En cualquier caso, siempre merecerá la pena sentarse a reflexionar ante espectáculos de esta envergadura puestos en pie por un equipo con tanto talento.

domingo, 13 de noviembre de 2016

La vida pasa con la velocidad del otoño


la velocidad del otoño



 TÍTULO: "La velocidad del otoño"
AUTOR: Eric Coble
ADAPTACIÓN: Bernabé Rico
DIRECCIÓN: Magüi Mira
INTÉRPRETES: Lola Herrera y Juanjo Artero

Lleva una racha de papeles Lola Herrera en los últimos años, con los que siempre me deja los ojos llenos de lágrimas. Lo hizo con “En el estanque dorado” y ahora lo ha vuelto a hacer con la obra de Eric Coble “La velocidad del otoño”.

¿De qué habla esta función? De la vida misma, pero sobre todo, de la rapidez con que pasa: del deterioro que a veces sufrimos al acercarnos al final, del apego que tenemos a nuestras cosas, del miedo al cambio...

De todo eso nos habla Lola Herrera en la piel de una mujer que se enfrenta a sus hijos porque quiere pasar lo que le queda de vida en su casa de siempre. El espectador no conoce la postura de sus hijos mayores mas que a través de ella, pero sí conoce a su hijo más pequeño, Cris, que llevaba 20 años ausente de la familia.

Juanjo Artero encarna a ese Cris, ese hijio menor y rebelde que según podemos percibir a medida que se desarrolla la obra, es el ojito derecho de su madre. No es la primera vez que Juanjo Artero y Lola Herrera trabajan juntos, ya lo hicieron hace años en “6 clases de baile y 6 semanas” y la química entre ellos es evidente. Dan a esta relación materno-filial tal verosimilitud que no te puedes imaginar a otra madre para ese hijo ni a otro hijo para esa madre.

El texto de Coble adaptado por Bernabé Rico es rápido y fluido. La dirección de Magüi Mira es, como ya nos tiene habituados, sutil y al mismo tiempo altamente eficaz. Cuando estás viendo esta función no tienes la sensación de estar viendo teatro, la realidad desaparece a tu alrededor y sólo tienes la impresión de estar presenciando algo muy íntimo entre una madre y su hijo.

Y eso a pesar de que tiene momentos que son puro teatro, como esos en los que el personaje de Cris relata a su madre ciertos acontecimientos de los que ha sido testigo, y el espectador pinta en su mente esos hechos sólo por obra y gracia de las palabras que escucha.

En los textos publicitarios sobre este texto se dice que es una obra divertida, no negaré que tiene momentos en los que te saca una sonrisa, pero más allá de eso, a mí me parece sobre todo una obra profunda que dará que pensar a todo el que la vea.

La vida pasa rápido, mucho más de lo que nos gustaría, y merece la pena que pase viendo obras como ésta.

domingo, 6 de noviembre de 2016

La estupidez o el más difícl todavía

La estupidez


TÍTULO: "La estupidez"
AUTOR: Rafael Spregelburd
DIRECTOR: Fernando Soto
ESCENOGRAFÍA: Elisa Sanz
MÚSICA Y ESPACIO SONORO: David Angulo 
INTÉRPRETES: Javier Márquez, Fran Perea, Toni Acosta, Javi Coll, Ainhoa Santamaría
MÁS INFORMACIÓN: http://feelgoodteatro.com/

Me resulta bastante complicado escribir esta reseña de la obra “La estupidez” dirigida por Fernando Soto. ¿Que por qué? Porque no sé cómo definir ni explicar esta función. Bueno, algo sí que se me ocurre y es decir que “La estupidez” es circensemente hablando, un triple salto mortal sin red, un más difícil todavía.

En los últimos veintipico años en los que llevo viendo teatro asiduamente, creo que nunca había visto una obra más difícil de poner en pie. Es cierto que obras como por ejemplo, las de Valle-Inclán, fueron en su tiempo casi imposibles de representar, con multitud de localizaciones distintas y una lista de personajes como la de la guía telefónica, pero yo creo que llevar a la escena “La estupidez” es todavía más complicado.

En este caso estamos ante una obra con 27 personajes, si no he contado mal. Estos 27 personajes son interpretados solamente por 5 actores a los que por fuerza tengo que nombrar aquí porque hacen un trabajo de auténticos titanes, son: Javier Márquez, Fran Perea, Toni Acosta, Javi Coll y Ainhoa Santamaría. La localización es única, un Motel en Las Vegas, y por sus distintas habitaciones va desfilando toda esta galería de caracteres que conforman la función.

En cuanto al argumento en sí, no diré mucho: todos estos individuos quieren hacer dinero y quieren hacerlo en Las Vegas, pero no, no sólo jugando a la ruleta. En el programa de mano se nos dice que la obra “versa sobre la fragilidad de la inteligencia en los tiempos que corren” pero yo diría más, yo diría que habla de la crisis de valores y de la podredumbre y corrupción de nuestra sociedad.

Pero lo cierto es que lo más importante de esta obra no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta. No sé si será porque está escrita por un argentino, Rafael Spregelburd, pero hay varias escenas que suceden al mismo tiempo y el espectador se encuentra prestando atención a dos conversaciones A LA VEZ.

La verdad es que los argentinos son expertos en construir escenas de este tipo, no sé si os habréis dado cuenta pero en las películas y las obras argentinas existen en muchas ocasiones estos momentos en los que los personajes hablan todos a la vez, y lo más sorprendente es que consiguen que no perdamos el hilo. Aquí también ocurre. Bien por Ferando Soto y por ese magnífico elenco que han conseguido que una cosa así parezca incluso sencilla.

En cuanto a la escenografía y la ambientación, no falta un detalle. Desde que el público empieza a llenar el patio de butacas, se encuentra ante una de esas habitaciones del motel en el que se desarrolla la acción, y los clásicos de la música americana: Elvis, Kenny Rogers... inundan la sala. Perfecto para entrar en situación.

Ya he mencionado a los cinco intérpretes pero tengo que volver a ellos porque si ya de por sí el hecho de hacer teatro proporciona tablas y profesionalidad a los intérpretes, no me puedo imaginar todo lo que hacer “La estupidez” supondrá para estas cinco fieras. No es que les vaya a dar tablas, sino que al final de la gira van a poder montar una carpintería.

Ya solamente que realicen los cambios de vestuario a esa endiablada velocidad es algo que deja boquiabierto al público, qué voy a decir de cambiar de registro con la misma celeridad y efectividad.

¿Le pongo alguna pega a esta función? Pues sí, suceden tantas cosas y con tanta rapidez que hay muchas que se nos escapan y por eso precisamente creo que se sacaría mucho más provecho con un segundo visionado. También me parece que el final se alarga un poco en exceso. Estamos ante una obra de tres horas, y yo pienso que con un cuarto de hora o veinte minutos menos de duración ganaría bastante.

En todo caso, creo que os habrá quedado claro que es muy recomendable si queréis ver un trabajo de primera, porque no hace falta ir al Circo del Sol para presenciar un “más difícil todavía”.