domingo, 29 de agosto de 2010

Ser o no ser nazis


TÍTULO: “Ser o no ser”
AUTOR: Nick Whitby
VERSIÓN: Julio Salvatierra
DIRECCIÓN: Álvaro Lavín
INTÉRPRETES: Amparo Larrañaga, Jose Luis Gil, Carlos Chamarro, Mauro Muñiz de Urquiza, Alfonso Torregrosa, Santiago Nogués, Mauro Muñiz, Alfonso Montón y Diego Martín.



Ya cuando entras en el vestíbulo del teatro te vas metiendo en ambiente puesto que ves aHitler y a sus oficiales paseándose por él, vigilantes. Reconozco que ver de cerca a alguien tan bien caracterizado como Hitler impresiona bastante.

Ya en el patio de butacas da comienzo la representación con una escena algo extraña entre varios oficiales nazis, pronto un director de escena nos saca del error y nos damos cuenta de que estábamos asistiendo a los ensayos de una compañía de teatro cuasi-familiar que está a punto de estrenar una comedia, más bien parodia diría yo, sobre la Gestapo.

Así da comienzo la obra “Ser o no ser” que no es sino una adaptación de la película del mismo nombre llevada a las tablas. Encarnados por unos actores muy televisivos así como por la no menos televisiva Amparo Larrañaga, estos personajes van pasando por diversas vicisitudes, aventuras y enredos que arrancan las carcajadas del público en no pocas ocasiones.

No he visto la película por lo que no puedo opinar acerca de la fidelidad de la adaptación llevada a cabo por Julio Salvatierra, pero por lo que me han dicho personas que sí la han visto, es tremendamente fiel al filme.

A destacar, una puesta en escena sumamente original que combina medios audiovisuales con la presencia escénica, y unos decorados multifuncionales que permiten que varias escenas vayan desarrollándose al mismo tiempo haciendo así más ágil la acción.

Se trata de una comedia muy efectiva lo cual se puede comprobar fácilmente por las reacciones del público, no obstante, yo no soy muy amiga de parodias y por eso he disfrutado más las partes de comedia pura y dura (enredos, equívocos…) que aquéllas otras en las que se parodiaba bien a los nazis, bien a unos actores carentes de talento.

Tuve, eso sí, la mala suerte de tener detrás de mí a una señora que se reía a destiempo y que enervaba con ello mis nervios, pero claro, de eso no tiene ninguna culpa la compañía.