domingo, 21 de noviembre de 2010

Velando a Mario


TÍTULO: “Cinco horas con Mario”
AUTOR: Miguel Delibes
ADAPTACIÓN: Miguel Delibes, Josefina Molina, José Sámano
INTÉRPRETES: Natalia Millán, Víctor Elías
DIRECCIÓN: Josefina Molina



Mario ya no está. Ha fallecido a los 49 años repentinamente. Cuando su esposa, Carmen Sotillo, acudió a despertarlo esta mañana, se lo encontró muerto. Ahora yace dentro de un ataúd en su despacho mientras Carmen lo vela de madrugada.

Así pues, los espectadores no hemos conocido a Mario en vida, pero a través de las palabras de su viuda podemos forjarnos una idea muy clara de cómo era. A veces nos dará casi casi la impresión de que está vivo, porque así es como se dirige Carmen a él, que lo mismo le reprocha, que le rebate o le da la razón manifestando cariño aunque también un cierto rencor en ocasiones.

¡Qué difícil es presentarnos a un personaje solamente a través de las palabras de otro! Para lograrlo se requieren al menos dos cosas: un gran texto y una gran actriz. Este montaje cuenta con las dos.

Como todos sabéis, el texto es responsabilidad de uno de los grandes (y aunque recientemente fallecido) inmortales de nuestra literatura: Miguel Delibes. Él mismo realizó la adaptación teatral con la colaboración de José Sámano y Josefina Molina, directora a su vez del montaje.

En lo que a actrices se refiere, es imposible hablar de “Cinco horas con Mario” sin citar aunque sea de pasada a la gran Lola Herrera que durante veinte años dio vida al personaje de Carmen Sotillo. Tuve oportunidad de verla interpretarlo hace aproximadamente 10 años y quedé encantada. En esta ocasión, es otra actriz la que se mete en la piel de la viuda de Mario, Natalia Millán, que con su buen hacer consigue hacernos desligar ese personaje del físico y las maneras de la anterior intérprete, convirtiéndose también en Carmen Sotillo por derecho propio.

En suma, un buen montaje que nos permite acercarnos a un gran texto de la literatura española, descubrir a una impresionante actriz más allá de sus papeles televisivos o en musicales, así como una forma de pensar, unos tópicos y unos juicios que aunque quizá nos puedan parecer trasnochados, estuvieron vigentes y quizá aún lo sigan estando en determinadas mentalidades.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El pasado acecha


TÍTULO: “Todos eran mis hijos”
AUTOR: Arthur Miller.
ADAPTACIÓN Y DIRECCIÓN: Claudio Tolcachir.
INTÉRPRETES: Carlos Hipólito, Gloria Muñoz, Fran Perea, Manuela Velasco, Jorge Bosch, Nicolás Vega, María Isasi, Alberto Castrillo-Ferrer, Ainhoa Santamaría


¿De qué lado estoy? ¿Cuál es el límite de mi solidaridad? ¿Soy responsable de mis acciones o mis omisiones? Éstas y otras preguntas son las que el director teatral argentino Claudio Tolcachir nos plantea en el programa de mano de la obra de Arthur Miller “Todos eran mis hijos”.

Sobre el escenario una historia interesante, conmovedora y sobre todo magníficamente interpretada por un elenco encabezado por dos monstruos de la escena como son Carlos Hipólito y Gloria Muñoz que con su apabullante naturalidad nos llevan de la mano por un abanico de sensaciones y sentimientos.

Para los que no conozcáis el argumento de la obra, no quiero destripárosla, pero sí dejar claro que es tremendamente interesante. Se trata de la historia de una familia americana aparentemente feliz pero que esconde un secreto en su pasado, un pasado que de una u otra manera les impide ser felices.

Puro teatro. Nueve intérpretes en escena, unidad de tiempo, lugar y acción y sobre todo una historia. Realmente no hace falta nada más para conseguir tener al público en un puño riendo y llorando al compás de los acontecimientos que poco a poco se van desarrollando sobre las tablas.

De todas formas, no quisiera olvidarme tampoco de mencionar el estupendo vestuario de Sastería Cornejo, la bonita escenografía de Elisa Sanz y la adecuada iluminación de Juan Gómez Cornejo. Un ramillete de ingredientes que todos unidos, componen una receta muy sabrosa de la que uno se levanta con ganas de repetir.

sábado, 6 de noviembre de 2010

La liberación de la mujer


TÍTULO: “Casa de muñecas”
AUTOR: Henrik Ibsen
VERSIÓN Y DIRECCIÓN: Amelia Ochandiano
INTÉRPRETES: Silvia Marsó, Roberto Álvarez, Pedro Miguel Martínez, Francesc Albiol, Rosa Manteiga, Mamen Gody, Cuca Villén …

Poco se puede decir de la obra de Ibsen “Casa de muñecas” que los aficionados al teatro no sepan. Es un clásico, y su personaje principal, Nora, se ha convertido en un paradigma de la liberación de la mujer, dando el portazo al final de la obra, y dejando en casa a un marido desconsolado y perplejo que no es capaz de entender que su mujer es también una persona con sus necesidades e inquietudes, y no solo una muñeca con la que jugar a las casitas.

La versión que en estos días se puede ver sobre los escenarios españoles está adaptada y dirigida por Amelia Ochandiano guardando total fidelidad al texto original. Mención especial merece además, el extraordinario vestuario al que Sastrería Cornejo ya nos tiene acostumbrados.

Los que acudan a ver la obra podrán disfrutar de una función que va in crescendo: comienza con una Nora que parece inocente y casi infantil encarnada por una más que correcta Silvia Marsó, y poco a poco va desarrollándose dejándonos ver a una mujer que es bastante más madura de lo que en principio podríamos creer, para terminar con ese final apoteósico donde se desgrana ese monólogo en el que la protagonista se enfrenta sin miedo a un marido boquiabierto interpretado con gran verosimilitud por Roberto Álvarez.

Está muy bien que las compañías teatrales rescaten de vez en cuando estas joyas del teatro universal que sorprendentemente siguen hoy en día tan vigentes como en la época en que se escribieron (en este caso en el siglo XIX).

Teatro del bueno, que nos hace reflexionar sobre hasta qué punto han cambiado (o no) las cosas con el paso del tiempo, y sobre todo lo que todavía queda por hacer para conseguir la igualdad real entre hombre y mujeres.