domingo, 5 de junio de 2011

Eterna juventud

TÍTULO: “La avería”
AUTOR: Friedrich Dürrenmatt
VERSIÓN: Fernando Sansegundo
INTÉRPRETES: Daniel Grao, Emma Suárez, Fernando Soto, José Luis García-Pérez, Asier Etxeandia, José Luis Torrijo
CARACTERIZACIÓN: Javier Hernández
DIRECCIÓN: Blanca Portillo


Un hombre sufre una noche una avería en su coche que le imposibilita seguir viaje, no encontrando alojamiento en el pueblo, se ve obligado a aceptar la amable invitación de unos hospitalarios ancianos que parecen deseosos de acogerlo en su casa.

En la casa vive un anciano juez que ha invitado a cenar a sus amigos: un fiscal, un abogado defensor y el dueño de la taberna del pueblo que siempre les proporciona exquisitos caldos. Junto a ellos, una anciana cocinera que hace las delicias de todos ellos preparándoles suculentos platos.

Este grupo de amigos propone al forastero que se sume a un juego que es para ellos habitual. Cada uno volverá a ocupar la categoría profesional que tuvo durante su vida laboral y él deberá prestarse a ser el acusado en este particular divertimento.

Abrumado por la caluros bienvenida que le han brindado, el invitado acepta participar en el juego…y hasta ahí puedo leer.

Se trata de una obra en la que Fernando Sansegundo ha adaptado un cuento del suizo Friedrich Dürrenmatt que trata de analizar los sutiles límites que separan legalidad y justicia. Puede parecer un tema bastante manido, pero a pesar del paso del tiempo, nunca pierde actualidad.

Además, esta obra, intenta bajo la dirección de la incombustible Blanca Portillo, romper una lanza a favor de que los ancianos no pasen a un segundo plano al cumplir cierta edad, sino que sigan realizando tareas a través de las cuales puedan ser útiles a la sociedad y sentirse a su vez jóvenes.

Nos encontramos, sobre todo ante un auténtico recital interpretativo en el que 5 de los seis actores jóvenes interpretan a ancianos de una forma totalmente verosímil, ayudados por una impecable caracterización que no resta ni pizca de expresividad a sus rostros. Me gustaría destacar también, el talento musical de los intérpretes que llegan incluso a cantar a capella durante una escena, de una forma absolutamente prodigiosa capitaneados por el siempre estupendo Asier Etxeandia.

No me extiendo más porque supongo que ya os habrá quedado claro que la obra es muy recomendable.