TÍTULO: “Concha. Yo lo que quiero es bailar”
DIRECCIÓN Y DRAMATURGIA: Josep María Pou
TEXTO: Juan Carlos Rubio (sobre biografía y relato oral de Concha Velasco)
DIRECCIÓN MUSICAL Y ARREGLOS: Xavier Mestres
MÚSICOS: Xavier Mestres, Tomás Alcaide, Roger Conesa, Xavi Sánchez
Érase una vez, una niña que a los 10 años le dijo a su madre: “Mamá, quiero ser artista”. Su madre, ni corta ni perezosa convenció al padre para que lo antes posible se trasladaran a Madrid con el objetivo de que la niña pudiera cumplir su sueño. Como Chiti, así la llamaba su familia, era muy disciplinada, pronto empezó a destacar en sus clases de baile y el sueño de ser artista estaba cada vez más cerca. Pero ¡Ojo! Porque ella no quería ser una artista cualquiera, ella quería ser la mejor.
Esto que os he empezado a contar no es ningún cuento, es la vida real de la que ha llegado a ser una de las mejores actrices de nuestro panorama teatral, cinematográfico y televisivo: Concha Velasco. En un monólogo a través del cual hace cómplice al público desde el primer momento, llegando incluso a conversar con la gente de las primeras filas, la Velasco va desgranando la historia de su vida, sobretodo de su vida profesional, y entre chismes, canciones y confidencias hace las delicias de sus incondicionales entre los que me cuento.
La verdad es que me alegro un montón de que a Josep María Pou se le haya ocurrido la idea de brindar este merecidísimo homenaje a Concha Velasco. Porque sí, porque ahora todavía está en activo y puede contarnos ella misma su historia y disfrutarlo. Los homenajes, si se puede, hay que hacerlos en vida para que los homenajeados los disfruten.
Y Concha lo disfruta. Vaya si lo hace, no hay más que verla. Ríe, canta y se emociona recordando los momentos buenos y los no tan buenos. Mención especial merece su narración de la noche en que no le dieron el Goya, contándolo, demuestra su espléndido sentido del humor y se hace querer todavía más si cabe. Ya que al fin y al cabo eso es lo que buscan los artistas ¿no? Que les quieran un poquito.
Esta obra es un monólogo, pero la protagonista no está sola en escena, la acompañan cuatro fantásticos músicos que además de tocar maravillosamente diversos instrumentos, cantan como los ángeles.
Quiero recomendar esta función a todos aquellos que admiren a Concha Velasco. Aunque sólo fuera por el placer de bailar “La chica ye-ye” mientras Concha la canta en directo sobre el escenario, ya merecería la pena. Pero hay mucho más. Los que no tengáis oportunidad de verla, todavía podéis disfrutar de su buen hacer en la serie que la semana pasada estrenó Antena 3: “Gran Hotel”, una muestra más de su inagotable talento.

Estoy totalmente de acuerdo, los homenajes deben hacerse en vida, que además así puede participar la propia homenajeada que sigue estupenda a su edad y tan en activo como siempre. Bsos
ResponderSuprimirEstoy con vosotras. Los homenajes en vida porque luego, ¿de qué sirven? Sigo Gran Hotel y cuando vi que Concha Velasco era una de las protagonistas me sorprendí. Un beso.
ResponderSuprimirUna más que se une... Homenajes mientras el/la homenajead@ pueda sentir el calor y el cariño des público.
ResponderSuprimirBesos,
Hay que reconocer a esta actriz que es toda una señora en escena. Imprescindible en el panorama actual.
ResponderSuprimirBuena entrada y mejor blog, nos leemos.
Un abrazo
Mientrasleo: Me alegro que te guste. Bienvenida.
ResponderSuprimirUn encanto la Judy Garland de una de mis películas favoritas, la maravillosa "El Mago de Oz".
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