domingo, 27 de noviembre de 2011

Muchas mujeres en una



TÍTULO: “Lo mejor de Antonia San Juan”



Una anciana que ha sido maltratada por su marido y ahora no le habla, una pija, una modelo egocéntrica, una alcohólica…en éstas y muchas más mujeres se transforma Antonia San Juan durante aproximadamente una hora y media para deleite del público.

Llevaba tiempo sin ver un espectáculo de monólogos porque de alguna manera los monólogos tipo “El club de la comedia” ya me habían saturado un poco. Hubo un tiempo en que me encantaban pero se han hecho demasiado presentes en los últimos años y han terminado por cansarme. De todas formas, me animé a ir a ver “Lo mejor de Antonia San Juan” porque estaba segura de que sería algo distinto. Monólogos, sí, de humor la mayoría de ellos, sí, pero diferentes.

No son ese tipo de monólogos en los que el monologuista haciendo más o menos de sí mismo te cuenta algo que le ha pasado o su opinión sobre ciertos temas. No. Aquí Antonia San Juan con escasísimos elementos de vestuario o atrezzo se transforma cada pocos minutos en una mujer distinta y nos transporta con ella a mundos y situaciones totalmente diferentes unos de otros.

Un espectáculo de este tipo puede tener dos efectos opuestos: o consigue meterse al público en el bolsillo, o la audiencia se aburre soberanamente y se queda fría. No temáis, no hay peligro. Desde el momento en que Antonia San Juan aparece en escena convierte al público en su rehén y los espectadores ya no pueden sino reír, aplaudir y emocionarse al son que ella toca.

Creo que una clara muestra del buen hacer de esta actriz se puede apreciar claramente en el monólogo de la modelo. En él, todo empieza con carcajadas y termina en un silencio sepulcral en el patio de butacas. Es muy difícil llevar al público de una manera tan sutil de un estado de ánimo al otro en tan poco tiempo, pero Antonia San Juan hace que parezca sencillo. Los misterios del talento.

Sólo puedo poner un pero y no es a la representación en sí. No sé si ocurre en todas las funciones, pero en aquélla a la que yo asistí no se repartieron programas de mano. Intuyo que la dirección del espectáculo es de la propia Antonia y que algunos de los textos también lo son, pero no puedo asegurarlo al no poder contrastar esta información con los datos del programa.

Con todo, un espectáculo totalmente recomendable a través del cual poder disfrutar del talento y las mil caras de una gran actriz.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Vampiros también sobre las tablas



TÍTULO: “Drácula”
AUTOR: Hamilton Deane y John L. Balderston
DIRECCIÓN: Eduardo Bazo y Jorge de Juan
INTÉRPRETES: Emilio Gutiérrez Caba, Ramón Langa, Martiño Rivas, María Ruiz, Amparo Climent, César Sánchez y Mario Zorrilla.


Todo el mundo conoce la historia de Drácula. En este sentido sobran las palabras, se han hecho multitud de adaptaciones de la novela al cine, pero que yo sepa ésta es la primera versión teatral que se hace de la historia. Los encargados de transformar el texto de novelesco a teatral han sido Hamilton Deane y John L. Balderston. El ya clásico tándem formado por Eduardo Bazo y Jorge de Juan dirige el montaje.

Estamos ante una obra de puro entretenimiento pero no por ello sencilla de realizar. Si tenemos en cuenta que todos los espectadores que acuden a verla, tienen de una forma o de otra alguna de las versiones cinematográficas en la cabeza, comprenderemos que debe resultar harto difícil evitar las comparaciones. En cualquier caso, los creadores de “La mujer de negro” consiguen una vez más y de nuevo con el insigne Emilio Gutiérrez Caba a la cabeza, entretener al espectador y darle algún que otro susto.

Que ¿cómo lo consiguen? Pues utilizando una gran cantidad de efectos sonoros y luminosos que estimulan la imaginación del espectador haciéndolo sentirse parte de la historia. Todo ello ayudado de un maravilloso decorado. Evidentemente la complicidad del público es imprescindible pero, ¿y cuándo no lo es si se trata de ver un espectáculo? Decía una vez la actriz argentina Norma Aleandro, que cuando uno compra una entrada de teatro está comprando una ilusión. Y así es, movidos por esa ilusión pretendemos ser testigos de una historia que nos conmueva, nos haga reír o como en este caso nos asuste.

En cuanto al reparto, destacar las interpretaciones de Emilio Gutiérrez Caba, Ramón Langa en el papel del enigmático Conde Drácula y Amparo Climent como siniestra ama de llaves. Si tuviera que poner un pero al elenco se lo pondría al joven Martiño Rivas al que sin duda todavía le queda mucho por aprender.

En conjunto estamos ante un atractivo espectáculo, que intenta y consigue provocar miedo o al menos una cierta ansiedad, sin necesidad de grandes artificios.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Belleza y frialdad



TÍTULO: “La caída de los dioses”
ADAPTACIÓN Y DIRECCIÓN: Tomaz Pandur
ESCENOGRAFÍA: Numen (Sven Jonke)
VESTUARIO: Angelina Atlagic
ILUMINCACIÓN: Juan Gómez Cornejo
INTÉRPRETES: Belén Rueda, Nur Levi, Manuel de Blas, Francisco Boira, Pablo Rivero, Fernando Cayo, Alberto Jiménez, Emilio Gavira, Santi Marín, Ramón Grau.


Hasta ahora había oído hablar mucho, bien y mal, del director de teatro esloveno Tomaz Pandur. Precisamente por eso tenía ganas de ver algún montaje suyo para poder opinar por mí misma. Por fin he tenido la oportunidad de ver “La caída de los dioses”, obra basada en la película homónima de Visconti en la que se nos presenta a una aristocrática familia alemana propietaria de una acería, que no pasa sus mejores momentos a principios del III Reich.

El argumento desde luego me parecía atractivo aunque tengo que confesar que no he visto la famosa película de Visconti. A pesar de ello, tenía confianza en poder seguir la función sin problemas pero lamentablemente me equivoqué. No sé qué les parecería la representación a aquellos que conocían de sobra la historia, tampoco sé si es fiel o no al largometraje, pero yo debo reconocer que me perdí en más de una ocasión.

La verdad es que me hubiera gustado presenciar los ensayos para así haber podido entender por qué el director daba determinados enfoques a ciertas escenas, por qué en ciertas ocasiones algunos personajes actuaban de la manera en la que lo hacían. Sospecho que determinadas situaciones son la “aportación” del director al montaje. Quizá si hubiera podido saber sus motivos habría estado de acuerdo, pero como no es el caso, no ha terminado de convencerme.

Debo decir eso sí, que la estética de la función encierra gran belleza: el vestuario, la sobria escenografía, la iluminación, la música en directo, consiguen dotar a algunas de las escenas de una belleza tal que permanece por mucho tiempo en la retina del espectador. Pero con todo, la función en su conjunto no me ha convencido. Me ha dejado más bien fría, cuando creo que la historia que se cuenta debería haberme puesto los pelos de punta.

Todo el reparto me pareció correcto en sus interpretaciones. A mi modo de ver, es la apuesta del director lo que no resulta del todo convincente ni comprensible.