domingo, 19 de febrero de 2012

La crisis de los 50



TÍTULO: "La Gran Depresión"
AUTORES: Dunia Ayaso y Félix Sabroso.
DIRECCIÓN: Dunia Ayaso y Félix Sabroso.
INTÉRPRETES: Bibiana Fernández y Loles León.


En mi opinión siempre existe una buena razón para ir al teatro. Puede ser para ser testigo de una gran historia, para emocionarse, para aprender o simplemente para pasar un buen rato. Hay una obra para cada momento y para cada ocasión.

Por eso en esta reseña no os voy a hablar de una obra de magnífico texto, ni de un clásico, ni de una obra maestra, simplemente de una obra escrita con fines lúdicos por y para dos actrices muy queridas por el público como son Loles León y Bibiana Fernández.

Encarnan aquí a Manuela y Marta, dos amigas en la cincuentena que llevan 8 años sin hablarse, y que ahora se reencuentran. Juntas rememorarán los buenos tiempos y también los enfados, nos hablarán de sus miedos, sus inseguridades y sus sueños.

La obra está escrita y dirigida por los ya de sobra conocidos Dunia Ayaso y Félix Sabroso, de cuyo sentido del humor ya pudimos disfrutar con películas como “Perdona bonita pero Lucas me quería a mí”. En esta ocasión han escrito, como he dicho antes, una obra pensando claramente en el lucimiento de las dos actrices que iban a interpretarla. De esta manera nos dan la oportunidad de reírnos y también reconocernos en estas dos mujeres que sirven a Loles y Bibiana para demostrarnos una vez más su sentido del humor, su capacidad de reírse de sí mismas y su habilidad para la improvisación que se puso claramente de manifiesto en la función que yo presencié. Ríen, lloran, cantan, bailan y hace las delicias de un público que ante todo las quiere.

Así pues, ¿Quiénes deberían ir a ver esta función? Todos aquellos que sienten simpatía y aprecio hacia estas dos actrices que le pese a quien le pese forman ya parte de la historia teatral y cinematográfica de este país. Que no es poco.

domingo, 5 de febrero de 2012

Culpa compartida



TÍTULO: "Llama un inspector"
AUTOR: J.B Priestley
TRADUCCIÓN: Jose María Pou
DIRECCIÓN: Jose María Pou
INTÉRPRETES: José María Pou, Carles Canut, Amparo Pamplona, Rubén Ametllé, Paula Blanco, David Marcé.


La familia Birling está celebrando el compromiso de su hija Sheila con Gerald Croft cuando un inspector de policía les interrumpe para informarles de que una muchacha ha muerto en el hospital a consecuencia de un suicidio. La familia se muestra en principio bastante indiferente a este hecho: Es lamentable pero… ¿qué tienen ellos que ver con ese suceso? Poco a poco el inspector Goole haciendo uso de una técnica muy particular irá desentrañando la verdad.

Desde que en 1945 J.B Priestley escribiera esta obra, sus puestas en escena no han dejado de sucederse, incluso se llevó al cine en 1954. La razón de su éxito y de su permanencia sobre las tablas es clara: Funciona como un mecanismo de relojería en el que todas las piezas tienen su función y encajan perfectamente unas con otras. De esta manera, el interés del espectador se mantiene intacto de principio a fin.

La versión que se puede ver en esta ocasión es la dirigida y protagonizada por el veterano actor y director José María Pou. Una vez más, Pou hace gala de su saber hacer y realiza un montaje cuidado y clásico que mantiene intactas todas las cualidades del texto original.

En cuanto al reparto, aparte del ya de sobra conocido protagonista, me han sorprendido muy gratamente Amparo Pamplona a la que no había tenido ocasión de ver hasta ahora en teatro, interpretando a la madre de la familia Birling con gran energía y convicción, así como Rubén Ametllé que encarna al prometido de Sheila Birling de una manera contundente y elegante. No me ha sucedido lo mismo con Paula Blanco en el papel de la hija de la familia, que en ocasiones no consiguió convencerme del todo quizá por la entonación un tanto extraña que daba a veces a sus frases.

Mención aparte merece la preciosa escenografía de Pep Durán que consigue trasladarnos a la lujosa casa de una familia adinerada de la Inglaterra de principios del siglo XX.

En alguna ocasión he oído comentar un tanto despectivamente que esta obra es moralista. Y yo digo: ¿Moralista? Quizá. Pero… ¿Es que acaso la moral está de más en estos tiempos que corren? Yo no lo creo.