domingo, 1 de abril de 2012

El tiempo que pasa inexorablemente



TÍTULO: "El tiempo y los Conway"
AUTOR: J.B Priestley
VERSIÓN: Luis Alberto de Cuenca y Alicia Mariño
VESTUARIO: Javier Artiñano
INTÉRPRETES: Luisa Martín, Nuria Gallardo, Alejandro Tous, Juan Díaz, Chusa Barbero, Débora Izaguirre, Ruth Salas, Alba Alonso, Román Sánchez Gregory y Toni Martínez
DIRECCIÓN: Juan Carlos Pérez de la Fuente


Dice el refrán que “De el dicho al hecho hay un trecho”, seguro que todos nosotros sin excepción hemos tenido ocasión de comprobar más de una vez que efectivamente así es. Pues bien, esto es también lo que le ocurre a la familia Conway en la función escrita por J. B. Priestley.

La obra tiene una estructura revolucionaria si tenemos en cuenta que data de 1937 y que en esa época la narración en orden cronológico era la imperante. Aquí, el autor se permite la licencia de alterar dicho orden y así hacernos conocedores del futuro de la familia Conway antes incluso de saber los planes que ellos mismos pretendían llevar a cabo.

La historia comienza al poco de terminar la primera guerra mundial, los dos hombres de la familia han regresado a casa sanos y salvos y todo son motivos para la celebración y el regocijo. Presenciamos así una fiesta en la que todos los miembros de la familia intervienen participando en un juego y haciendo pantomimas.

La magia del teatro hace posible que en el siguiente acto hayan pasado ya diecinueve años. La situación es totalmente opuesta, los problemas económicos arrecian y los miembros de la familia no son ya tan bien avenidos como antes.

Finalmente, en el tercer acto, viajamos de nuevo al pasado y vemos cuáles eran los planes de futuro de la familia, que se las prometía muy felices. Apesadumbrados asistimos a la construcción de unos sueños que por ironías del destino no han podido cumplirse ¿o sí?

Para mí, lo mejor sin duda de esta versión, es la impecable actuación de Luisa Martín. Su construcción de la Señora Conway nos deja sin aliento por su fuerza y por la verdad que sabe darle a cada uno de sus movimientos y tics consiguiendo que verdaderamente parezca que en unos pocos minutos han pasado por ella casi veinte años. El resto del elenco, Nuria Gallardo, Chusa Barbero, Toni Martínez…están también correctos pero es inevitable quedar cegados por la luz que la matriarca de la familia desprende. Se agradece también, al menos yo lo hago, poder presenciar un teatro hecho sin micrófonos, como antes, cosa que cada vez abunda menos.

De todas formas, sí que le pondría una pega a esta función. No sé si es cosa de la adaptación o del texto original en sí, pero creo que el primer acto (aunque necesario y breve) se hace pesado. No sé si sería posible acortarlo un poco pero creo que de ser así, la función ganaría ritmo e interés.

Con todo, es una función interesante (aunque a mi juicio no llega al nivel de “Llama un inspector”) que merece la pena ver para a continuación reflexionar acerca de lo sucedido sobre las tablas.