domingo, 14 de abril de 2013

El deseo de ser madre





TÍTULO: “Yerma”
AUTOR: Federico García Lorca
MÚSICA: Enrique Morente
ESCENOGRAFÍA: Mónica Boromello
INTÉRPRETES: Silvia Marsó, Marcial Álvarez, Chema León, María Álvarez, Eva Marciel, Roser Pujol, Carmen Navarro, Asunción Díaz Alcuaz, Alba Alonso, Mona Martínez, Soleá Morente, Paloma Montero, Emilio Gómez, Antonio Escribano.
DIRECCIÓN: Miguel Narros


Yerma tiene sólo tiene un deseo. Quiere tener un hijo. Desea poder acunar en sus brazos un hijo propio porque siente que se le van a volver de hielo de sostener a los hijos de los demás. Su deseo es cada vez mayor y cada vez son menores sus esperanzas. Ése es su drama.

Federico García Lorca nos retrata con gran maestría y acierto esos deseos insatisfechos de ser madre a través de la obra “Yerma”. Tenía muchas ganas de verla pero también un cierto recelo porque había oído tanto críticas muy buenas, como otras que no lo eran tanto acerca de esta versión. Por suerte, a mí me ha gustado.

Miguel Narros dirige un montaje que es absolutamente fiel al texto original, no emplea más artificios porque realmente no son necesarios, la palabra escrita por el poeta lo dice todo. Se trata de una obra cargada de simbolismo y poesía, en ella asistimos a la tristeza de Yerma y a las habladurías de los pueblos pequeños, a las supersticiones y a las romerías. Podría decirse que en Yerma existe todo un microuniverso, el de los pueblos pequeños de la España profunda.

Los símbolos habituales en Lorca, como la fertilidad simbolizada por el agua y la tierra como madre están muy presentes. La música del gran Enrique Morente ayuda, sin duda, a crear ambiente y a dotar de mayor dramatismo a las escenas que lo requieren, sobre todo, a medida que se aproxima el desenlace.

La escenografía creada por Mónica Boromello aúna todos los elementos necesarios de una manera sobria y austera, como le hubiera gustado al autor. Y la llegada de la lluvia en determinado momento hace concebir esperanzas al espectador que no conozca el desenlace.

Silvia Marsó en el papel protagonista está correcta, si bien creo, gana credibilidad a medida que el dramatismo de la historia va in crescendo. La acompañan un amplia galería de personajes que ayudan a situar al espectador y a hacerse idea de la magnitud de la tragedia que se aproxima.

Sin duda, “Yerma” al igual que las otras obras de Lorca fue escrita con la finalidad principal de ser representada, y creo que su fuerza sigue vigente hoy día y gana intesidad gracias a su representación sobre las tablas. Estoy segura de que si Don Federico levantara la cabeza, quedaría encantado con este montaje.

jueves, 4 de abril de 2013

Visibilizar la injusticia






TÍTULO: “Un trozo invisible de este mundo”
AUTOR: Juan Diego Botto
INTÉRPRETES: Juan Diego Botto y Astrid Jones
DIRECCIÓN: Sergio Peris-Mecheta

 

Estamos acostumbrados a mirarnos el ombligo, tanto es así que parace que si las cosas no ocurren justo a nuestro lado, no suceden. No somos muy amigos de mirar a nuestro alrededor y ser conscientes de que aunque nosotros podamos estar pasándolo mal, seguramente hay otros que lo están pasando aún peor.

Nos resulta más fácil aferrarnos a los clichés y a los tópicos: Los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo (sin pensar que muchos de “los nuestros” fuero emigrantes hace unas cuantas décadas y ahora están volviendo a serlo), son todos delincuentes, nos toman por tontos etc.

La función “Un trozo invisible de este mundo” viene a destruir muchos de esos tópicos y a enseñarnos una realidad que también está junto a nosotros aunque a veces, prefiramos mirar hacia otro lado y seguir a lo nuestro.

Se trata de una obra constituida por 5 monólogos magníficamente interpretados por Juan Diego Botto y Astrid Jones. Botto es además el autor de los textos, para cuya composición se ha basado en historias reales proporcionadas por su propia familia de argentinos en el exilio, y por otros inmigrantes a los que ha tenido la ocasión de conocer.

A pesar de la dureza de la temática a tratar (inmigración y exilio), no faltan momentos en los que el público puede reír ante la contemplación de las llamadas a veces algo surrealistas que algunos de estos inmigrantes realizan a sus países de origen en un locutorio. Pero ante todo y sobretodo, nos encontramos ante una obra que toca la fibra sensible del espectador y lo conmociona, especialmente cuando se tratan los temas de los exiliados de la dictadura argentina o los inmigrantes en los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIEs).

Se trata de una sacudida a nuestras conciencias para que seamos conscientes de que por una simple cuestión de azar, podríamos encontrarnos al otro lado, en el lado de esos que están sufriendo o han sufrido aún más que nosotros y a los que a veces no somos capaces de mirar a la cara como a iguales.

Siempre he sentido admiración por esas personas que son capaces de dejar todo lo que tienen, y empezar de cero tan valientemente. Esta obra dirigida por Sergio Peris Mencheta que con gran acierto, trata de involucrar al espectador desde el principio, me ha confirmado en mi opinión, y ha hecho que mi admiración se acreciente. Ojalá nunca tengamos que vernos en ese tipo de situaciones.