domingo, 6 de octubre de 2013

Dos hombres y un destino







TÍTULO: “El crédito”
AUTOR: Jordi Galcerán
INTÉRPRETES: Carlos Hipólito y Luis Merlo
DIRECTOR: Gerardo Vera



Desde el comienzo de este montaje (o esa es mi mpresión) se puede ver la mano en la producción de Pedro Larrañaga que últimamente está incorporando en sus producciones algunos fragmentos de vídeo a través de una pantalla situada en la parte superior del escenario, de manera que el espectador puede contemplar que es lo que ocurre fuera del único escenario en el que se desarrolla la acción.

Es un recurso que resulta útil, permite economizar en lo que a decorados se refiere y además no resta teatralidad a la historia que se está contando.

Elementos técnicos aparte, “El crédito” es puro teatro. Teatro con mayúsculas, de ése en el que lo primordial son los actores y el texto. ¡Ah! Y el público, claro. Esos son los 3 elementos sin los cuales el hecho teatral no existiría: la palabra, los transmisores y los recpetores de la misma.

Y en este caso la dirección de Gerardo Vera, director que quizá por ser también actor, deja mucha libertad a los actores a la hora de componer sus personajes, ha contado con dos de los mejores. Nada más y nada menos que Carlos Hipólito y Luis Merlo para dar vida a Antonio y al director de una sucursal bancaria que tratan de ponerse de acuerdo en relación a la concesión de un crédito.

Partiendo de esa premisa se podría obtener tanto un drama como una comedia, pero en esta ocasión, el reconocidísimo autor teatral Jordi Galcerán ha optado por la segunda opción. Estamos pues, ante una comedia, que en determinados momentos resulta desternillante pero también terrible. La pluma de Galcerán tiene la habilidad de convertir una historia, que llegado un punto podría resultar inverosímil, en algo que a todos nos parece posible e incluso probable. Y sólo un grande puede conseguir algo así, un grande acompañado de los mejores.

Por todo eso, y por muchas otras razones que podría daros, pero que ocuparían demasiado especio, os recomiendo, o más bien os ruego: ¡Id a verla!