miércoles, 31 de diciembre de 2014

Mis espectáculos de 2014





Un año más se nos va. 2014 toca a su fin y por sexto año consecutivo acudo a este rinconcito para compartir con vosotros los espectáculos que durante este año he tenido la suerte de disfrutar en directo. Es una enumeración exhaustiva porque no quiero dejarme ninguno. No me puedo quejar porque realmente ha habido de todo: comedia, drama, romance, música, musicales, danza… y he podido ver sobre las tablas a muchos de los grandes artistas de nuestro tiempo. Incluso he podido acudir a un musical en el mítico West End londinense. ¿Quién da más?

 
-         “En el estanque dorado”.
-         “¿Hacemos un trío?”
-         “El intérprete”.
-         “Última edición”.
-         Concierto de António Zambujo.
-         “El fantasma de la ópera”. (West End Londinense)
-         “Medusa”. Ballet flamenco de Sara Baras.
-         “Los Miserables”.
-         “Jugadores”.
-         “De mutuo desacuerdo”.
-         “Sonata de otoño”.
-         “El eunuco”.
-         “El nombre”.
-         “Emilia”.
-         “Kathie y el hipopótamo”.

En definitiva he batido mi record de los últimos años en cuanto al número de espectáculos vistos, han sido un total de 20. Será difícil superarlo e incluso igualarlo en 2015, pero se hará lo que se pueda. ¿Y vuestro 2014? ¿Ha sido fructífero en lo que a espectáculos se refiere? Espero que sí, y si no, ya sabéis, haced propósito de enmienda para el 2015 que ya está aquí.

Sólo me queda desearos… ¡Feliz salida y entrada de año!

domingo, 14 de diciembre de 2014

La frontera entre realidad y ficción



Una escena de la representación de "Kathie y el hipopótamo"



TÍTULO: “Kathie y el hipopótamo”
AUTOR: Mario Vargas Llosa
INTÉRPRETES: Ana Belén, Ernesto Arias, Jorge Basanta, Eva Rufo
MÚSICA: David San José
DIRECCIÓN: Magüi Mira

En ocasiones los espectadores somos perezosos y queremos que todo se nos dé hecho. Sentarnos en nuestra butaca y que la historia transcurra ante nuestros ojos de una forma fácil y sencilla sin hacernos pensar. Esto no pasa en la obra “Kathie y el hipopótamo”. En esta función no se sigue un orden cronológico en los acontencimientos, no hay planteamiento, nudo y desenlace sino “flashbacks” y ensoñaciones de los protagonistas que todos juntos conforman una historia.

No lo digo como inconveniente, Vargas Llosa creó con esta pieza teatral un rico mosaico donde la las fronteras entre la realidad y la ficción se desdibujan, después Magüi Mira a la dirección, aprovechando que contaba en el reparto con una artista tan versátil como Ana Belén decidió introducir determinadas canciones clásicas francesas que dan a la obra un aire de alta comedia o alta tragedia, según se mire.

Me parece muy acertada está decisión de la directora entre otras cosas, porque siempre es un placer escuchar en directo la voz de Ana Belén, una voz que no es de este mundo. Cuando el piano de David San José empieza a desgranar las notas de una melodía y su voz se une a ellas, si cierras los ojos te sientes transportado al país de las hadas.

Además de todo esto, “Kathie y el hipopótamo” es una función donde todos sus integrantes tienen momentos estelares, y supuso para mí el descubrimiento de grandes intérpretes como Eva Rufo, Ernesto Arias y Jorge Basanta que no desmerecen en absoluto al lado de la protagonista y que dotan al espectáculo de una frescura que lo convierte en una auténtica delicia.

En suma, un texto de Vargas Llosa, música en directo, intérpretes con talento y la acertada dirección de Magüi Mira. Para no perdérselo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Emilia o la necesidad de cariño

Una escena de la obra  "Emilia" de Claudio Tolcachir en su versión española





TÍTULO: “Emilia”
AUTOR: Claudio Tolcachir
INTÉRPRETES: Gloria Muñoz, Malena Alterio, Alfonso Lara, Daniel Grao y David Castillo.
DIRECCIÓN: Claudio Tolcachir


La verdad es que me resulta bastante complicado hablar de “Emilia” de Claudio Tolcachir. Creo que es una de esas obras con muchas capas, como la cebolla. Reconozco que la primera parte de la función me desconcertó bastante. Desde la primera escena conocemos a Emilia, una mujer que después de muchos años se reencuentra con Walter, ese niño al que cuidó de pequeño y que ahora ya es un hombre con familia propia.

Hasta ahí todo normal, pero es que las obras de Tolcachir nunca son historias al uso. No permiten al espectador relajarse en su butaca y simplemente mirar lo que ocurre sobre el escenario, sino que le plantean continuos interrogantes que no sabe cómo responder. Ésta no es una excepción: plantea muchísimos interrogantes acerca de esa relación familiar y sobre el pasado de los personajes. Lamentablemente para mí, algunas de esas preguntas quedaron sin respuesta, aunque creo que eso es lo que pretende el autor, que cada persona del público busque sus respuestas: unos las encontrarán, otros quizá no.

Lo que está claro, al menos para mí, es que cada uno de los personajes que componen esta “Emilia” daría para una obra de teatro completa. Son personajes muy complejos, cada uno con su historia a las espaldas y buscando su lugar en el mundo. Creo que definitivamente esto es lo que tienen en común todos los personajes del dramaturgo y director argentino, la búsqueda incesante de la felicidad o al menos, de la tranquilidad interior.

En el reparto destacan muy especialmente Gloria Muñoz encarnando al personaje que da título a la obra y Alfonso Lara, estupendo en su papel de ese hombre con alma de niño. Muy complejos son también los roles de Malena Alterio que tiene que expresar mucho con pocas palabras, y David Castillo, que encarna al hijo de Walter en un papel difícil y bastante desconcertante. Una pena, eso sí, no poder disfrutar más de Daniel Grao, que aunque está continuamente sobre el escenario no tiene más que un par de escenas.

Creo que ya lo he dicho alguna vez, pero para mí, tanto el teatro como el cine argentino se caracterizan por una cosa: el virtuosismo en las escenas en las que todos los personajes hablan a la vez. Puede parecer una tontería pero es algo que me cautiva y me deja siempre sin palabras. En este caso, el reparto es español, o hispano argentino en el caso de Alterio, pero ese sello está ahí y nos ofrece algunas de esas escenas memorables en las que el griterío no impide comprender lo que dice cada uno de los personajes.

Para despedir esta reseña os dejo con una frase que me gustó especialmente y que pronuncia Walter hablando de Emilia, su antigua niñera: “Cobraba un sueldo por cuidarme, por quererme no”. ¿Qué, os deja con ganas de más’

domingo, 30 de noviembre de 2014

El nombre que desató la polémica

el nombre
Una escena de la representación de "El nombre"





TÍTULO: “El nombre”
AUTORES: Mathieu Delaporte y Alexandre de la Patellière
VERSIÓN: Jordi Galcerán
INTÉRPRETES: Amparo Larrañaga, Antonio Molero, César Camino, Jorge Bosch y Kira Miró
DIRECCIÓN: Gabriel Olivares

Los franceses nos están dando muchas alegrías en los últimos años en cuestiones de cine y teatro. Películas como “Intocable” y obras de teatro como “Arte” quedarán para siempre en nuestro recuerdo. En este caso me voy a referir a una comedia que arrasó en Francia hace algunas temporadas y que ahora podemos ver en España de la mano de Amparo Larrañaga, Joge Bosh, Antonio Molero, César Camino y Kira Miró: “El nombre”.

Debo confesar que desde hace 19 años he visto todas las obras de teatro en las que ha participado Amparo Larrañaga. Mi admiración por ella viene de muy atrás. Desde que tengo uso de razón he seguido sus apariciones en televisión y en cine, y cuando por fin tuve edad suficiente para poder decidir lo que quería ir a ver al teatro, siempre fue una de mis elecciones seguras.

En esta ocasión como en tantas otras, la obra elegida es una comedia que ya ha conocido el éxito fuera de nuestras fronteras. Jordi Galcerán, otro valor seguro de nuestro teatro, ha versionado la comedia de Mathieu Delaporte y Alexandre de la Patellière, “El nombre”.

Todo comienza con una reunión de amigos como tantas que habremos podido vivir cada uno de nosotros porque, ¿Hay cosa más normal que preguntar a unos futuros papás que nombre le van a poner a la criaturita? ¿A qué sí, a que lo habéis hecho? Pues la próxima vez tened cuidado porque esa simple pregunta, o mejor dicho su respuesta, podría desencadenar una velada tan accidentada como esta.

Gabriel Olivares dirige con buen pulso a cinco actores al servicio de una historia. Porque de eso se trata, de remar todos en la misma dirección para llevar a buen puerto la función y conseguir el objetivo marcado: divertir al público.

En la estructura de la representación se puede apreciar el sello común ya en las últimas producciones de los Larrañaga, empleando vídeos para mostrar el antes y el después de lo que sucede sobre el escenario ante la presente vista del público. El mismo sistema se utiliza en “El crédito” y se usó en “Hermanas” la temporada pasada. Esta vez, eso sí, quizá me ha parecido un poco excesivo el uso de la voz en off del prinicpio, aunque supongo que el texto lo requería.

Por muy bueno que sea el texto, una historia de estas características no conseguiría hacer reír al público si las interpretaciones no fuesen absolutamente creíbles. En este caso lo son. El único “pero” que yo le pondría es que Kira Miró a veces no proyectaba la voz suficientemente por lo que desde mi localidad y otras más alejadas se perdían algunas de sus frases. Absolutamente genial el final de la obra con ese monólogo de Amparo Larrañaga antes de hacer mutis.

No os puedo contar nada más porque quitaría a la función el atractivo de las sorpresas que esconde. Sólo os puedo decir, una vez más, que acudáis a verla.

domingo, 23 de noviembre de 2014

El eunuco, teatro griego en versión felizmente libre

Un momento de la representación de "El eunuco"




TÍTULO: “El eunuco”
AUTOR: Terencio
VERSIÓN: Jordi Sánchez y Pep Anton Gómez
COMPOSICIÓN MUSICAL: Asier Etxeandia y Tao Gutiérrez
INTÉRPRETES: Anabel Alonso, Marta Fernández Muro, Jorge Calvo, Antonio Pagudo, Pepón Nieto, Jordi Vidal, María Ordóñez, Alejo Sauras, Eduardo Mayo.
DIRECCIÓN MUSICAL: Tao Gutiérrez
DIRECCIÓN: Pep Anton Gómez



Los griegos, esos señores que ya hacían teatro hace bastante más de 2000 años. Y que ya por aquel entonces hablaban de la crisis del mismo. Parece que el hecho de llevar hoy en día a las tablas un texto de esa época puede causar un cierto miedo y rechazo en el público. Se podría percibir como algo antiguo (que lo es) y pasado de moda, pero la grandeza de los clásicos radica precisamente en seguir tan vigentes a día de hoy como en el momento de su creación. Jordi Sánchez y Pep Anton Gómez, saben mucho de eso, y sobre todo han sabido crear con su versión felizmente libre de “El eunuco”, un espectáculo que encandila a todo tipo de público desde su primera escena.

Terencio escribió esta comedia 161 años antes de Cristo y el tándem Jordi Sánchez-Pep Anton Gómez la ha versionado impregnándole su propia personalidad, gamberra y festiva que siempre sale a la luz en sus montajes como ya lo hiciera, por ejemplo en “Mitad y mitad”.

Estamos ante una función con un elenco espléndido, compuesto por intérpretes por todos conocidos gracias no sólo al teatro sino también a la pequeña pantalla. Esa popularidad es sin duda un reclamo importante a la hora de llevar a la gente al teatro, pero creo que en última instancia, lo que el público se lleva tras presenciar el espectáculo, es la impresión de que ha tenido ante sus ojos a una compañía perfectamente cohesionada que disfruta lo indecible sobre el escenario y que transmite un buen rollo altamente contagioso.

Como espectadora, sentada en mi butaca sentí verdadera envidia de que haya gente que trabajando pueda disfrutar tantísimo y transmitirlo. A esto contribuye de forma importante el hecho de que en “El eunuco” la música juegue un papel de peso. Y de esa parte musical se han encargado dos grandes como son Asier Etxeandia y Tao Gutiérrez que saben muy bien cómo conquistar al público como siguen demostrando con la enorme y exitosa gira de “El intérprete”. Gracias al buen hacer de todos la función consigue eso que, a mi juicio, debe lograr un musical, que al público le entren ganas de subirse al escenario a bailar con los intérpretes.

Dicho esto, sólo me queda animaros a que acudáis a ver esta función y me contéis vuestras impresiones cuando lo hagáis. Disfrutaréis como niños, garantizado.

domingo, 16 de noviembre de 2014

La venus de las pieles, juego de engaños

Diego Martín y Clara Lago en una escena de "La venus de las pieles"




TÍTULO: “La venus de las pieles”
AUTOR: David Ives
VERSIÓN: David Serrano
INTÉRPRETES: Clara Lago y Diego Martín
DIRECCIÓN: David Serrano

Leopold von Sacher-Masoch, el autor de la novela “La venus de las pieles” está considerado el inspirador de la palabra masoquismo. Eso era todo lo que yo sabía sobre esta obra escrita por David Ives cuando acudí a verla recientemente. Nada más. La verdad es que el argumento no me atraía particularmente, pero cuando escuché en alguna crítica que en está obra nada es lo que parece, me animé a ir a verla. ¿Y qué es lo que me encontré una vez en el teatro? Pues efectivamente, un auténtico juego de engaños en el que el espectador nunca sabe si le están contando la verdad o no.

David Serrano es el encargado de la versión y dirección de la función. En cuanto a la versión en sí, no puedo opinar puesto que no he leído la novela ni he visto la función original y desconozco hasta qué punto se trata de una adaptación fiel. Con respecto a la dirección, creo que Serrano ha sabido imprimirle el ritmo adecuado para mantener la tensión en el espectador, haciéndole plantearse y replantearse continuamente ciertas preguntas que no voy a desvelar aquí.

Otro gran acierto del director ha sido, sin duda, el reparto. Diego Martín y Clara Lago constituyen un tándem impagable. Serio y contenido él, explosiva y arrebatadora ella. Porque como ocurre siempre, los actores son los vehículos utilizados para contar la historia y sin unas interpretaciones sólidas, cualquier trama por buena que sea, se desmorona. En este caso, ambos ofrecen una clase magistral de interpretación.

Llevo muchísimos años viendo a Clara Lago delante de las cámaras. Desde que interpretó a la novia de Lolo en la famosísima serie “Compañeros” siendo sólo una niña. Por eso precisamente, porque llevo toda la vida viéndola trabajar, ya sabía que era buena. Pero no, no es buena, es brillante. En directo me ha deslumbrado al demostrar su inmensa capacidad de cambiar de registro en segundos y hacerte olvidar todos sus trabajos anteriores. Como bien dice el director en el programa de mano, “aunque solo tenga veinticuatro años, Clara YA es una de las mejores actrices de este país”, suscribo sus palabras y añado que aquellos directores o productores que vean la función van a querer sí o sí trabajar con ella, se la van a rifar.

Poco más se puede decir de este montaje de “La venus de las pieles” sin destriparlo. Ahora la pelota está en vuestro tejado y debéis obrar en consecuencia yendo a verlo al teatro cuando, en su gira, pase cerca de vosotros. Merece la pena.





domingo, 9 de noviembre de 2014

Sonata de otoño, dos mujeres perdidas e incapaces de encontrarse


Una escena de la representación de "Sonata de otoño"






TÍTULO: “Sonata de otoño”
AUTOR: Igmar Bergman
INTÉRPRETES: Cristina Banegas, María Onetto, Luis Ziembrowski y Natacha Córdova.
PRODUCCIÓN: Producciones teatrales Contemporáneas.
DIRECCIÓN: Daniel Veronese


Hace unos años ya que vi la película “Sonata de otoño” de Ingmar Bergman. Decidí verla porque es una película mítica y también porque el argumento me resultaba francamente atrayente. Pero de alguna manera se puede decir que me decepcionó: la historia me pareció interesante, eso sí, pero a pesar de que las interpretaciones eran buenas, me dejó fría. Mucha gente no estará de acuerdo conmigo pero a mí me resultó un relato que debiendo ser conmovedor, no lo era.

Siendo esto así, a muchos os soprenderá que haya acudido a ver la función de teatro. Debo reconocer que en principio no pensaba hacerlo, pero al enterarme de que se trataba de una versión dirigida por el argentino Daniel Veronese, del que ya había visto la versión teatral de “Glengarry Glen Ross”, y que estaba protagonizada por la actriz Cristina Banegas a la que ya había admirado en series como “Tratame bien” o “El Pacto”, decidí que no me la podía perder. Los que me seguís ya sabéis de mi devoción por el cine y las series argentinas así que mis motivos no os sorprenderán. ¿Cuántas oportunidades iba a tener de ver en directo a Cristina Banegas? Probablemente ésta sería la única, así que ni corta ni perezosa, compré mi entrada.

Tengo que decir que fue una decisión acertada. En el teatro encontré la pasión que no había sentido en el largometraje. Cuando llega el clímax de la obra, la intensidad de sentimiento que se genera entre Cristina Banegas y María Onetto, a la que muchos conoceréis por la fantástica película “Relatos salvajes”, es indescriptible. Te hace contener la respiración en el asiento el hecho de contemplar a esa madre y esa hija echándose en cara todo aquello que han guardado en su interior durante años.

Como espectadora de primera fila, fue un lujo para mí poder presenciar unas interpretaciones tan fantásticas en directo y a sólo unos pocos metros de distancia. Y es que el teatro tiene eso, no quiero ser pesada, pero la inmediatez que permite el teatro no la proporciona ningún otro medio. Por eso me encanta.

Porque con apenas un sofá, una mesa y unas sillas se pueden generar emociones tan potentes como las que sentí viendo “Sonata de otoño”. Porque obras así te hacen plantearte y replantearte muchísimos interrogantes, porque son capaces de entretener y de generar reflexión al mismo tiempo. Por éstas y por muchas otras razones, todo el mundo debería ir más al teatro y en particular, debería ir a ver “Sonata de otoño”.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Un divorcio de mutuo desacuerdo

Iñaki Miramón y Toni Acosta en un momento de la representación





TÍTULO: “De mutuo desacuerdo”
AUTOR: Fernando J. López
INTÉRPRETES: Toni Acosta e Iñaki Miramón
DIRECCIÓN: Quino Falero


Según las estadísticas, una de cada dos parejas se divorcia. Desgraciadamente, un gran porcentaje de matrimonios ya tienen hijos cuando deciden tomar caminos separados y muchas veces en estos casos, los niños son los que más sufren. No son datos alentadores, pero son reales. Ahora bien, yo no estoy aquí para hablaros de tristes cifras sino de una divertidísima comedia que aborda un tema tan de actualidad como éste.

Sandra e Ignacio se han divorciado tras doce años de matrimonio. Lamentablemente no ha sido un proceso de mutuo acuerdo sino más bien como reza el título de la función “De mutuo desacuerdo”. Pero, como en tantos otros casos, hay un niño de por medio, Sergio, de 9 años, y eso hará que sus progenitores tengan que verse más de lo que les gustaría, dando lugar, cómo no, a enfervorecidas y divertidas discusiones.

Cada una de las escenas de la obra se compone de una pelea del ex matrimonio. En este sentido no pude evitar acordarme de “Se quieren”, función que hace ya varios años y en diferentes montajes, alcanzó gran éxito en los teatros españoles, aunque en aquella ocasión se trataba de discusiones de parejas y no de ex parejas. En cualquier caso, creo que el texto de Fernando J. López va más allá, porque se centra en la necesidad de los padres de pensar en su hijo por encima de todo, más allá de sus propias rencillas y resentimientos.

Así los personajes de Sandra e Ignacio, magníficamente interpretados por dos actores de probada solvencia como son Toni Acosta e Iñaki Miramón, sufren una evolución a medida que avanza la representación, y poco a poco se irán haciendo más conscientes de sus propios errores e intentarán dar pasos hacia delante por el bien de su hijo.

Estamos ante una función con muchísimo ritmo, la dirección de Quino Falero ha sabido conducirla de forma que no dé respiro al espectador desde la primera escena, y que al mismo tiempo le haga pensar. Porque Sandra e Ignacio son personajes fácilmente reconocibles por todos, porque todos conocemos a parejas así e incluso podemos correr el riesgo de convertirnos en una de ellas. Por esta razón, es altamente recomendable que todo el mundo acuda a ver “De mutuo desacuerdo”, ya que es una obra que puede generar la tan deseable catarsis en el espectador. ¡Ah sí! Y también, porque es muy divertida.

domingo, 26 de octubre de 2014

Jugadores apostando a su última carta


Los cuatro protagonistas durante la representación




TÍTULO: “Jugadores”
AUTOR: Pau Miró.
INTÉRPRETES: Jesús Castejón, Luis Bermejo, Ginés García Millán y Miguel Rellán.
DIRECCIÓN: Pau Miró.


Cuatro amigos. Bueno, quizá no tan amigos. Un actor, un profesor, un barbero y un enterrador. La vida no les ha tratado precisamente bien. Se reúnen a jugar la partida en casa del profesor, son jugadores sobre el tapete y en la vida, pero casi siempre pierden. A través de sus conversaciones vamos descubriendo sus sueños, sus ambiciones y sobre todo, sus miserias. Todos pasan ya de los cincuenta y el balance que hacen de sus vidas no es tan positivo como les gustaría. A pesar de todo, no tiran la toalla, siguen adelante mirando hacia un futuro cada vez más incierto.

Esto es, en pocas palabras, lo que ocurre en la obra de teatro “Jugadores” escrita y dirigida por Pau Miró, pero debo decir que lo más importante no es lo que ocurre, que también, sino más bien, cómo ocurre. Los silencios tienen tanta importancia como las palabras, porque nos hablan de la soledad y los miedos de los personajes. A través de la mezcla de ambos, silencios y palabras, conocemos la historia de cada uno de los integrantes de esta partida y nos solidarizamos con ellos.

No quiero adentrarme más en el argumento de la función porque creo que le restaría atractivo. Creo que lo mejor es sumergirse en ella sin saber mucho más, es lo que hice yo y os aseguro que la disfruté. La definiría como una función reflexiva e interesante que no aburre en ningún momento. Pero ¡Ojo! Que no os asuste lo de reflexiva, “Jugadores” es una comedia, negra eso sí, pero comedia al fin y al cabo, porque… ¿Qué sería de nosotros sin una pizca de humor? Nuestros protagonistas son perdedores pero no se rinden, y eso es lo que los hace más atractivos y cercanos. La función está llena de momentos agridulces porque la vida es eso, una de cal y otra de arena.

Debo decir también que esta representación no sería lo mismo sin sus cuatro pilares fundamentales, sus cuatro actores: Jesús Castejón, Luis Bermejo, Ginés García Millán y Miguel Rellán. Los cuatro juntos componen un fresco de personajes muy rico, cada uno con sus peculiaridades pero al mismo tiempo, no tan distintos unos de otros. No tan distintos tampoco de cada uno de nosotros. Porque vivir es eso, jugar con las cartas que te han tocado y poner todas tus esperanzas en la última carta.

domingo, 12 de octubre de 2014

Muertos de hambre o por qué necesitamos a los artistas


Este blog nació con la intención de compartir mi pasión por el teatro y de animar a la gente a acudir a espectáculos en directo con más asiduidad. Estoy plenamente convencida de que sin artistas el mundo sería un lugar peor. Pero no me quiero enrollar haciendo un alegato a favor del arte y los artistas. He encontrado este vídeo en youtube "Muertos de hambre" que explica fantásticamente lo que siento. Porque sí, porque necesitamos a esos "muertos de hambre". No os lo perdáis y si os gusta, compartidlo.


jueves, 25 de septiembre de 2014

Premios Bitácoras 2014 ¿Queréis votarme?




Aunque mi blog ya supera los 5 años es la primera vez que me presento a los Premios Bitácoras. He decidido hacerlo con la intención de dar al blog un poco más de publicidad y que lo conozca más gente. 

En la columna de la derecha tenéis el botón de voto por si queréis apoyarme. Participo en la categoría general puesto que no he encontrado una de teatro o espectáculos en la que encajase más específicamente. Vuestros votos serán bienvenidos.

Votar en los Premios Bitacoras.com

domingo, 7 de septiembre de 2014

Un musical de culto







TÍTULO: “Los miserables”
AUTOR: Victor Hugo
MÚSICA: Claude-Michel Schönberg
COREÓGRAFO: Michael Ashcroft
DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: Matt Kinley (inspirado en las pinturas de Victor Hugo)
INTÉRPRETES: Nicolás Martinelli/ Felipe Forastiere, Ignasi Vidal, Armando Pita, Guido Balzaretti, Lydia Fairén, Elena Medina, Eva Diago, Talía del Val…
MÁS INFORMACIÓN: www.losmiserables.es



 Cuando se habla de musicales es mucha la gente que no puede evitar pensar en Broadway o el West End londinense, pero afortunadamente, somos ya muchos los que también pensamos en España. La Gran Vía madrileña va poco a poco ganando terreno en esta materia, aunque todavía le quede mucho por recorrer. Esperemos, eso sí, que no sigan cerrándose teatros y cines para reconvertirlos en tiendas de ropa.

Pero bueno, a lo que iba, en España, gracias a productoras como Stage Entertainment, se están haciendo también grandísimos musicales con igual factura que en los templos estadounidenses y británicos del musical. Además, tenemos la fortuna de que algunos de ellos giren por todo el territorio nacional.

Este es el caso del musical que nos ocupa hoy. Nada más y nada menos que “Los miserables”, el grandioso musical inspirado en la novela del mismo título de Victor Hugo. Quién no conoce este título y no ha visto alguna de sus versiones teatrales, cinematográficas o televisivas. Pues bien, el montaje que ya desde hace unos meses está de gira por España, es tan bueno o mejor que cualquiera de ellas. Personalmente diría que mejor, puesto que nada se puede comparar a presenciar en directo una historia de estas características.

Siempre me han gustado los musicales, y curiosamente, ya desde muy pequeña me llamaban muchísimo la atención las escenas corales en las que participa todo el elenco o gran parte del mismo. Creo que hay algo tremendamente mágico en ese tipo de números: ésos en los que muchos de los personajes parecen, en principio estar ahí sólo para hacer bulto pero en realidad no es así, lo que hacen es dotar de vida a la escena y, cuando corresponde, unen sus voces a la canción correspondiente. “Los miserables” tiene algunos de los números más memorables que yo he visto en ese sentido: el taller de costura del que despiden a Fantine, la presentación de los dueños del mesón, el pueblo revelándose contra el poder establecido… Todos ellos harán las delicias de cualquier aficionado al género.

Las producciones de Stage Entertainment suelen caracterizarse por la solidez de su reparto, y este caso no es una excepción. Me gustaría destacar especialmente la gran voz de Ignasi Vidal en el papel del malo de la función, Javert, y a la joven Lydia Fairén dando vida a uno de mis personajes favoritos de la historia, Eponine, memorable resulta su interpretación de “Sólo para mí”, así como el trío con Cosette y Marius en “Un corazón lleno de amor” (A heart full of love).

Evidentemente, un espectáculo de estas características no estaría completo si no contase con unos medios técnicos increíbles. Tampoco aquí “Los miserables” defrauda. Maravillosos decorados, iluminación y vestuario, ayudan a que éste sea uno más de esos musicales redondos que cada vez con más frecuencia pueden verse en España.

Os informo de que a esta gira le quedan aún muchas plazas por recorrer, así que no dudéis en ir a verlo cuando pase por vuestra ciudad (las fechas de la gira figuran en la nueva pestaña del blog). Como regalito para ir abriendo boca, os dejo uno de los temas más divertidos de la función: “Amo del mesón” (Master of the house).

domingo, 24 de agosto de 2014

Mito griego con ritmo flamenco





TÍTULO: "Medusa. La guardiana".
COMPAÑÍA: Ballet Flamenco Sara Baras.
MÚSICA: Keko Baldomero.
TEXTOS: Javier Ruibal.
ILUMINACIÓN: Sara Baras.
VESTUARIO: Torres & Cosano, Ras Artesanos, Sara Baras.
ARTISTA INVITADO: José Serrano (coreógrafo de sus intervenciones).
COLABORACIÓN ESPECIAL: Juan Carlos Vellido.
DIRECCIÓN, GUIÓN Y COREOGRAFÍA: Sara Baras.




Medusa fue la sacerdotisa que tras ser violada por Poseidón convertía a los hombres en piedra cuando la miraban a los ojos. Muchos intentaron acabar con ella, pero finalmente fue Perseo el que consiguió vencerla al decapitarla valiéndose del reflejo de su escudo.

Dicho esto, podría parecer que acabo de destripar el argumento de la función “Medusa. La guardiana”, que estos días recorre España, y pronto hará lo propio por tierras griegas, de la mano del Ballet Flamenco de Sara Baras. Pero no, lo que he hecho ha sido simplemente resumir el mito griego que sin duda muchos habréis escuchado en más de una ocasión. Pero no por conocerlo, debéis desaprovechar la oportunidad de vivirlo a través de este fantástico espectáculo que nos trae la bailaora de San Fernando.

Los que seguís habitualmente el blog ya sabréis que siento verdadera debilidad por ella. Como ya he dicho en otras ocasiones, no soy una experta, pero me atrevería a decir que llevo viendo espectáculos de este tipo desde mi más tierna infancia, he tenido la oportunidad de disfrutar en directo de muchos de los grandes del flamenco y puedo afirmar que ninguno me hace sentir tanto como Sara Baras. Nadie me transmite tan buen rollo en las escenas alegres ni tanta tensión en las dramáticas. Es simplemente una cuestión de gusto, lo sé, pero hoy por hoy, en el mundo del baile flamenco, esta artista cuyo nombre es un palíndromo, es mi favorita.

Con “Medusa” lo ha vuelto a hacer. Las primeras escenas nos presentan a una mujer alegre y bulliciosa que contagia su alegría a todo el que la mira, después, la cosa se pone seria y la escena de la violación pone realmente los pelos de punta y hiela la sangre. Ya en “Juana la loca”, nos demostró que una noche de pasión se puede reflejar fielmente a través de la danza, ahora nos muestra que la violencia sexual también puede ser bailada, y ¡De qué manera! Os aseguro que aunque sólo fuera por esa escena ya merece la pena ver el espectáculo.

Al igual que sucedía con otros montajes de la compañía que contaban con un hilo argumental definido, como era el caso de “Mariana Pineda”, la música que acompaña al espectáculo no es únicamente flamenco, sino que hay también un lugar para melodías de corte más clásico, en este caso al ritmo del chelo de Ivo Cortés.

Además, si mal no recuerdo, este es el único espectáculo de Sara Baras en el que la palabra tiene también un papel muy importante. El conocido actor Juan Carlos Vellido da vida a la conciencia, recitando las palabras salidas de la pluma del cantautor gaditano Javier Ruibal, dando así un toque aún más teatral a la función.

Y si hablamos del ballet flamenco de Sara Baras, no podemos olvidar nunca a su acompañante habitual, José Serrano, que una vez más da fuerza y brillo al protagonista masculino de la función, Perseo en este caso.

En conclusión: un espectáculo que no debéis perderos si os gusta la mitología griega, el flamenco, el teatro, o simplemente, el buen hacer de unos artistas sobre el escenario. ¿Os he convencido?

domingo, 10 de agosto de 2014

Visitando al fantasma en Londres






TÍTULO: "Phantom of the opera"
COMPOSITOR: Andrew Lloyd Webber.
DIRECTOR: Harold Prince.
PRODUCTOR: Cameron Mackintosh.
INTÉRPRETES: Gerónimo Rauch, Harriet Jones/Olivia Brereton, Sean Palmer...
MÁS INFORMACIÓN: http://www.thephantomoftheopera.com/london



Puesto que este verano iba a pasar unos días en la capital inglesa, no podía perder la oportunidad de acudir a ver una función en el archiconocido West End londinense. Tras revisar la cartelera me decidí por un clásico de los de toda la vida: “El fantasma de la ópera”, que además lleva representándose en Londres desde 1986 y siempre en el mismo teatro.

Como podeís imaginar la longevidad y el éxito imparable del mismo eran motivos más que suficientes para ir a verlo. Sé que hace unos 12 ó 13 años se representó en Madrid una fantástica versión que no tuve oportunidad de ver, así que no puedo comparar.

Me centraré pues en este montaje londinense. La verdad es que ver tantísimo lujo desplegarse ante tus ojos es una maravilla: empezando por la lámpara réplica de la de la Ópera de París y siguiendo por el vestuario de 230 trajes, 22 cambios de escenografía, efectos especiales… todo para hacernos soñar que nos encontramos realmente en ese teatro de la ópera que está habitado por un fantasma.

De la partitura de la música de Andrew Lloyd Webber nada que decir porque todo el mundo la conoce y sabe que es maravillosa. Las voces de los intérpretes que dan vida a los personajes no lo son menos, todos ellos curtidos en numerosos musicales, me gustaría destacar al fantasma que me tocó ver, el argentino, Gerónimo Rauch, del que muchos habréis podido disfrutar en Madrid tanto en “Los Miserables” como en “Jesucristo Superstar”.

Evidentemente, un montaje de estas características no hubiese sido posible sin la dirección de nada más y nada menos que Harold Prince y la producción del ya llamado todopoderoso Cameron Mackintosh.

Una cosa que me gustó especialmente, es que a pesar de tratarse de una producción ostentosa, no deja de percibirse el trabajo de carácter artesanal que siempre se ha hecho en los teatros cuando no existían todos los avances técnicos con los que hoy día se puede contar. Creo que el haber sabido mantener ese carácter le da al espectáculo mayor riqueza, si cabe.

Debo confesar, que tuve que conformarme con ver el musical desde una localidad bastante alejada del escenario, puesto que mi capacidad adquisitiva no me permitía estar más cerca. Seguro que a corta distancia hubiera podido apreciar muchos más detalles, pero aún así, mereció la pena.

Os dejo la Obertura para que la disfrutéis y se os haga la boca agua.


domingo, 29 de junio de 2014

Noche de fado



Voz y guitarra: António Zambujo
Guitarra portuguesa: Luis Guerreiro
Cavaquiño y guitarra: Jon Luz
Clarinetes: José Miguel Conde
Contrabajo y dirección musical: Ricardo Cruz



Creo que ya lo he comentado alguna vez, pero una de las razones por las que me gustan tanto el teatro, la música, el cine, la literatura… es por la posibilidad de evasión que me proporcionan, porque me permiten viajar a lugares y situaciones que a lo mejor de otra forma no estarían a mi alcance.

En esta ocasión ha sido la música del portugués António Zambujo la que me ha permitido viajar hasta Lisboa a ritmo de fado, volver a recorrer la Alfama, la Baixa y el Barrio Alto, todos esos lugares que tanto me gustan, de esa ciudad que ya conozco pero a la que estoy deseando volver.

Y el viaje no quedó ahí, porque también me permitió cruzar el charco y acercarme hasta Brasil a través de esos fados fusionados con aires de bossa nova que daban un aire más alegre y festivo a la noche, aunque de alguna manera también teñido de la suave melancolía que emana del fado.

Confieso que hasta hace unos días, no tenía ni idea de la existencia de este cantante que por lo visto es la voz portuguesa masculina más internacional del momento. No me extraña, porque desde luego tiene un timbre y una sensibilidad que enamoran, tanto es así, que ha convertido nada menos que a Caetano Veloso en uno de sus grandes admiradores. Por algo será.

Además, en su actual gira, António viene fantásticamente acompañado de impresionantes músicos, que conforman casi una banda de jazz a través de guitarra, clarinetes, contrabajo y la guitarra portuguesa que no podía faltar en una noche de fado.

Tengo entendido que este artista está haciendo un recorrido por varias ciudades españolas así que si no le conocéis, hacedme caso y acercaos a escucharle. Si ya le conocíais, estoy segura de que no hace falta que os lo recomiende.

Y como para muestra vale un botón, aquí os dejo una de sus canciones para que la escuchéis:

domingo, 15 de junio de 2014

Charla entre madre e hijo







TÍTULO: “Conversaciones con mamá”
AUTOR: Santiago Carlos Oves.
ADAPTACIÓN: Jordi Galcerán.
ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: Ana Garay.
ILUMINACIÓN: Juan Gómez Cornejo.
DIRECCIÓN: Juan Echanove.
INTÉRPRETES: María Galiana y Juan Echanove.




Jaime tiene 50 años y no atraviesa su mejor momento, pues acaba de quedarse sin trabajo. Sólo se le ocurre una forma de poner remedio a su precaria situación económica: vender el piso que su madre tiene en usufructo, pero para hacerlo, primero tendrá que convencerla.

Esta es la premisa de la que parte la función “Conversaciones con mamá” basada en el guión del mismo título del director y guionista argentino Santiago Carlos Oves. En esta ocasión, el incombustible Jordi Galcerán ha sido el encargado de adaptar el texto original para traerlo a nuestra sociedad de hoy en día, tan parecida en muchas cosas, a la argentina de hace 10 años.

Había visto la película varias veces, y ayer después de la función, volví a verla. Tras hacerlo puedo decir, que Jordi Galcerán ha adaptado con verdadero acierto la versión cinematográfica a las tablas, prescindiendo de ciertos personajes a los que no vemos pero que no dejan de hacérsenos presentes a través del diálogo mantenido por madre e hijo.

Juan Echanove dirige y protagoniza la función y no ha podido elegir mejor compañera en esta aventura, porque si los argentinos y uruguayos tienen a China Zorrilla, nosotros tenemos a María Galiana. Ahí es nada. La historia que se nos cuenta es bastante sencilla y está impregnada de cierta moralina, hay que reconocer que sin una de estas dos grandes actrices, ni la película ni la función tendrían la mitad de atractivo.

Echanove por su parte, encarna con corrección al hijo de esta mujer con tanta personalidad, y yo destacaría especialmente, su generosidad para con su compañera de reparto a la hora de ponerle en bandeja ciertas réplicas que hacen las delicias del público.

“Conversaciones con mamá” es ante todo una comedia amable con la que el espectador se divierte, y sobre todo tiene la oportunidad de ver a dos muy buenos intérpretes, Juan Echanove y María Galiana por la que confieso, siento gran debilidad. Acercaos al teatro para verla, y si no podéis, ved la película.

domingo, 18 de mayo de 2014

Aprender disfrutando





TÍTULO: “Moroneando. Flamenco en la frontera”.
NARRADOR: Fernando González-Caballos.
BAILE: Pepe Torres.
GUITARRA: Dani de Morón.
CANTE: Moi de Morón y Antonio Ruiz «El carpintero»


 
No entiendo de flamenco. Ni mucho ni poco. Pero eso no me impide disfrutarlo, porque al fin y al cabo, soy de la opinión de que no es necesario entender el arte para disfrutar con él, sino sentirlo, o mejor dicho, que te haga sentir.

Ahora bien, siempre se agradecen ciertas explicaciones que te pueden ayudar a una mejor comprensión y a acercarte a él desde otra perspectiva. Hace unos días he tenido la oportunidad de presenciar un espectáculo-conferencia, de carácter eminentemente didáctico, acerca del flamenco que se hace en la localidad sevillana de Morón de la Frontera.

Parece ser que por estar este pueblo cerca de la confluencia de las provincias de Sevilla, Cádiz y Málaga, su flamenco tiene ciertos rasgos distintivos que lo hacen diferente del que se puede escuchar en otros lugares de Andalucía.

Así, a través de la narración de Fernando González-Caballos, el baile de Pepe Torres, la guitarra de Dani de Morón y el cante de Moi de Morón y Antonio Ruiz “El carpintero”, y con ayuda también de vídeos explicativos, el espectador se ve trasladado a ese pueblo sevillano, a sus fiestas flamencas y su especial toque de guitarra.

He conocido así a artistas que hicieron historia en Morón como por ejemplo, Silverio Franconetti, Diego del Gastor o Pepe Ríos entre otros. De manera que estos nombres que hasta ahora desconocía completamente, ahora me resultan algo más familiares y despiertan mi curiosidad para acercarme un poquito más hacia otros segmentos de este patrimonio inmaterial de la humanidad que es el flamenco. Por eso ahora, mientras redacto esta reseña, escucho en Spotify la guitarra de Diego del Gastor por tangos.

Confieso que, en general, en lo que a flamenco se refiere, disfruto más de la guitarra y el baile que del cante y por eso, los zapateaos de Pepe Torres y los dedos de Dani de Morón sobre las cuerdas de la guitarra, son las partes que más disfruté del espectáculo. Pero como bien se dijo allí, la guitarra siempre está al servicio del cantaor y sin unos cantaores que se precien, un espectáculo flamenco no sería lo mismo.

Definitivamente, una velada muy pedagógica al alcance de todos los bolsillos, que nos permite acercarnos un poco más a un terreno tan inmenso como es el flamenco y que ya no pertenece sólo a los andaluces sino que es patrimonio de la humanidad.