domingo, 16 de marzo de 2014

Algo más que un cabaret






  
Dirección musical: César Belda.
Guión y dirección: Zenón Recalde.
Coreografía: Raúl Cassinerio.
Intérpretes: Marta Valverde, Alberto Vázquez y Natalia Millán.



La publicidad de este espectáculo reza: “Un cabaret no es sólo lo que se ve”. Y es verdad, un cabaret, un musical o en general cualquier espectáculo, no es sólo lo que se ve. Vemos nada más que la punta del iceberg. Por detrás de lo que se muestra sobre el escenario hay multitud de horas de trabajo, de ensayo, de nervios, ilusión, inseguridades… Y todo eso que hay detrás es lo que dará forma al espectáculo y nos permitirá contemplar lo que finalmente recibirá, o no, el aplauso del público.

Los tres intérpretes de esta función que también podríamos llamar musical de pequeño formato, son amigos desde los años 80 cuando coincidieron por primera vez en un casting de “My fair lady”. Ellos son nada más y nada menos que Natalia Millán, Marta Valverde y Alberto Vázquez, tres profesionales de sobra conocidos por todos y curtidos sobre las tablas en numerosas funciones tanto de texto como musicales.

Pues bien, el destino y la vida han querido que se vuelvan a unir sobre un escenario para mostrarnos todo eso que se esconde detrás de un espectáculo musical. Lo hacen con sentido del humor, a través de divertidas anécdotas reales de su vida profesional y aderezando esas confidencias con quince números musicales de los más prestigiosos autores y compositores como Stephen Sondeim, Cole Porter o el mismísimo Bob Fosse.

El talento de los tres es indudable. Ya habíamos tenido la oportunidad de apreciarlo cuando los hemos visto en otros espectáculos, pero en esta ocasión podemos disfrutar además, de la química y el buen rollo existente entre ellos. Un espectáculo de estas características tan especiales, no sería posible sin un buen grado de complicidad entre los intérpretes.

Para muestra un botón: el día que yo ví acudí a verlo, Marta Valverde estaba aquejada de una grave afonía que le impedía cantar y que podía haber sido motivo más que suficiente para, por prescripción médica, suspender la función. Sin embargo, como tres grandes que son, se las arreglaron para suplir vocalmente los fragmentos en que Marta tenía que cantar y, entre los tres, con grandes dosis de sentido del humor ofrecieron un espectáculo digno de aplauso.

No me puedo olvidar en esta reseña del importante papel jugado por el pianista y director musical César Belda y por el director y guionista Zenón Recalde sin cuya contribución, no se hubiera dado forma tan apropiadamente al espectáculo.

Por último, me gustaría romper un lanza por este tipo de producciones de pequeño formato que aunque quizá no aparezcan en las listas de nominados a los premios Max u otros galardones de las artes escéncicas, son posibles gracias a la implicación tanto artística como económica de todos los que forman parte de ellos. Respondamos a su esfuerzo, con una buena taquilla y un gran aplauso.

viernes, 7 de marzo de 2014

Twain en las ondas







TÍTULO: “Hoy: El diario de Adán y Eva”
AUTOR: Mark Twain.
VERSIÓN: Blanca Oteyza, Miguel Ángel Solá y Manuel González Gil.
INTÉRPRETES: Ana Milán y Fernando Guillén Cuervo.
DIRECCIÓN: Miguel Ángel Solá.



Se dice que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Algo así debió pensar también Mark Twain cuando escribió el maravilloso texto “El diario de Adán y Eva”.
Lo primero que sorprende cuando se leen estos diarios es la capacidad que el autor tuvo para meterse en la piel del primer hombre y sobre todo de la primera mujer, además de su admirable sentido del humor.

Hace ya bastantes años estos diarios se llevaron a las tablas en un montaje protagonizado por Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza. No tuve la suerte de verlo. Pero la suerte sí ha querido que pueda ver esta nueva versión dirigida por el entonces protagonista masculino, y protagonizada en esta ocasión por Ana Milán y Fernando Guillén Cuervo. No puedo comparar ambos montajes porque como digo, no ví el primero de ellos, pero sí puedo hablaros del segundo.

Miguel Ángel Solá ha querido respetar la idea de Manuel González Gil para, palabras textuales, “copiar sin copiar”, por lo que se mantiene la versión escrita en su momento por Blanca Oteyza, Manuel González Gil y el propio Solá.

¿Qué puedo decir de la función? Principalmente que es muy tierna, hace reír y también emocionarse en ciertos momentos. La complicidad entre los dos intérpretes es evidente y me gustaría destacar especialmente la frescura de Ana Milán y esa voz suya que acaricia con las palabras.

Debo decir que mi parte favorita del espectáculo es aquella que se centra en el texto de Mark Twain propiamente dicho, una auténtica delicia. Me hubiera gustado que mayor parte del montaje hubiese consistido en él. De todas formas, entiendo que el texto original es quizá demasiado breve y hace falta algo más para darle forma de obra teatral. De todas formas, insisto, el escrito de Twain es por sí solo una joya.

Por la delicadeza, buen gusto y sobriedad con que está concebido el espectáculo, merece la pena acudir a escuchar a estos dos actores, que dan vida y ponen voz a los primitivos Adán y Eva, a la vez que realizan un merecido homenaje a las lecturas dramatizadas radiofónicas.