domingo, 18 de mayo de 2014

Aprender disfrutando





TÍTULO: “Moroneando. Flamenco en la frontera”.
NARRADOR: Fernando González-Caballos.
BAILE: Pepe Torres.
GUITARRA: Dani de Morón.
CANTE: Moi de Morón y Antonio Ruiz «El carpintero»


 
No entiendo de flamenco. Ni mucho ni poco. Pero eso no me impide disfrutarlo, porque al fin y al cabo, soy de la opinión de que no es necesario entender el arte para disfrutar con él, sino sentirlo, o mejor dicho, que te haga sentir.

Ahora bien, siempre se agradecen ciertas explicaciones que te pueden ayudar a una mejor comprensión y a acercarte a él desde otra perspectiva. Hace unos días he tenido la oportunidad de presenciar un espectáculo-conferencia, de carácter eminentemente didáctico, acerca del flamenco que se hace en la localidad sevillana de Morón de la Frontera.

Parece ser que por estar este pueblo cerca de la confluencia de las provincias de Sevilla, Cádiz y Málaga, su flamenco tiene ciertos rasgos distintivos que lo hacen diferente del que se puede escuchar en otros lugares de Andalucía.

Así, a través de la narración de Fernando González-Caballos, el baile de Pepe Torres, la guitarra de Dani de Morón y el cante de Moi de Morón y Antonio Ruiz “El carpintero”, y con ayuda también de vídeos explicativos, el espectador se ve trasladado a ese pueblo sevillano, a sus fiestas flamencas y su especial toque de guitarra.

He conocido así a artistas que hicieron historia en Morón como por ejemplo, Silverio Franconetti, Diego del Gastor o Pepe Ríos entre otros. De manera que estos nombres que hasta ahora desconocía completamente, ahora me resultan algo más familiares y despiertan mi curiosidad para acercarme un poquito más hacia otros segmentos de este patrimonio inmaterial de la humanidad que es el flamenco. Por eso ahora, mientras redacto esta reseña, escucho en Spotify la guitarra de Diego del Gastor por tangos.

Confieso que, en general, en lo que a flamenco se refiere, disfruto más de la guitarra y el baile que del cante y por eso, los zapateaos de Pepe Torres y los dedos de Dani de Morón sobre las cuerdas de la guitarra, son las partes que más disfruté del espectáculo. Pero como bien se dijo allí, la guitarra siempre está al servicio del cantaor y sin unos cantaores que se precien, un espectáculo flamenco no sería lo mismo.

Definitivamente, una velada muy pedagógica al alcance de todos los bolsillos, que nos permite acercarnos un poco más a un terreno tan inmenso como es el flamenco y que ya no pertenece sólo a los andaluces sino que es patrimonio de la humanidad.

domingo, 4 de mayo de 2014

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He tardado mucho en animarme a incluir mi blog en esta plataforma pero ya está ahí así que espero que los que la utilicéis podáis encontrarme y seguirme más fácilmente.