domingo, 29 de junio de 2014

Noche de fado



Voz y guitarra: António Zambujo
Guitarra portuguesa: Luis Guerreiro
Cavaquiño y guitarra: Jon Luz
Clarinetes: José Miguel Conde
Contrabajo y dirección musical: Ricardo Cruz



Creo que ya lo he comentado alguna vez, pero una de las razones por las que me gustan tanto el teatro, la música, el cine, la literatura… es por la posibilidad de evasión que me proporcionan, porque me permiten viajar a lugares y situaciones que a lo mejor de otra forma no estarían a mi alcance.

En esta ocasión ha sido la música del portugués António Zambujo la que me ha permitido viajar hasta Lisboa a ritmo de fado, volver a recorrer la Alfama, la Baixa y el Barrio Alto, todos esos lugares que tanto me gustan, de esa ciudad que ya conozco pero a la que estoy deseando volver.

Y el viaje no quedó ahí, porque también me permitió cruzar el charco y acercarme hasta Brasil a través de esos fados fusionados con aires de bossa nova que daban un aire más alegre y festivo a la noche, aunque de alguna manera también teñido de la suave melancolía que emana del fado.

Confieso que hasta hace unos días, no tenía ni idea de la existencia de este cantante que por lo visto es la voz portuguesa masculina más internacional del momento. No me extraña, porque desde luego tiene un timbre y una sensibilidad que enamoran, tanto es así, que ha convertido nada menos que a Caetano Veloso en uno de sus grandes admiradores. Por algo será.

Además, en su actual gira, António viene fantásticamente acompañado de impresionantes músicos, que conforman casi una banda de jazz a través de guitarra, clarinetes, contrabajo y la guitarra portuguesa que no podía faltar en una noche de fado.

Tengo entendido que este artista está haciendo un recorrido por varias ciudades españolas así que si no le conocéis, hacedme caso y acercaos a escucharle. Si ya le conocíais, estoy segura de que no hace falta que os lo recomiende.

Y como para muestra vale un botón, aquí os dejo una de sus canciones para que la escuchéis:

domingo, 15 de junio de 2014

Charla entre madre e hijo







TÍTULO: “Conversaciones con mamá”
AUTOR: Santiago Carlos Oves.
ADAPTACIÓN: Jordi Galcerán.
ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: Ana Garay.
ILUMINACIÓN: Juan Gómez Cornejo.
DIRECCIÓN: Juan Echanove.
INTÉRPRETES: María Galiana y Juan Echanove.




Jaime tiene 50 años y no atraviesa su mejor momento, pues acaba de quedarse sin trabajo. Sólo se le ocurre una forma de poner remedio a su precaria situación económica: vender el piso que su madre tiene en usufructo, pero para hacerlo, primero tendrá que convencerla.

Esta es la premisa de la que parte la función “Conversaciones con mamá” basada en el guión del mismo título del director y guionista argentino Santiago Carlos Oves. En esta ocasión, el incombustible Jordi Galcerán ha sido el encargado de adaptar el texto original para traerlo a nuestra sociedad de hoy en día, tan parecida en muchas cosas, a la argentina de hace 10 años.

Había visto la película varias veces, y ayer después de la función, volví a verla. Tras hacerlo puedo decir, que Jordi Galcerán ha adaptado con verdadero acierto la versión cinematográfica a las tablas, prescindiendo de ciertos personajes a los que no vemos pero que no dejan de hacérsenos presentes a través del diálogo mantenido por madre e hijo.

Juan Echanove dirige y protagoniza la función y no ha podido elegir mejor compañera en esta aventura, porque si los argentinos y uruguayos tienen a China Zorrilla, nosotros tenemos a María Galiana. Ahí es nada. La historia que se nos cuenta es bastante sencilla y está impregnada de cierta moralina, hay que reconocer que sin una de estas dos grandes actrices, ni la película ni la función tendrían la mitad de atractivo.

Echanove por su parte, encarna con corrección al hijo de esta mujer con tanta personalidad, y yo destacaría especialmente, su generosidad para con su compañera de reparto a la hora de ponerle en bandeja ciertas réplicas que hacen las delicias del público.

“Conversaciones con mamá” es ante todo una comedia amable con la que el espectador se divierte, y sobre todo tiene la oportunidad de ver a dos muy buenos intérpretes, Juan Echanove y María Galiana por la que confieso, siento gran debilidad. Acercaos al teatro para verla, y si no podéis, ved la película.