domingo, 24 de agosto de 2014

Mito griego con ritmo flamenco





TÍTULO: "Medusa. La guardiana".
COMPAÑÍA: Ballet Flamenco Sara Baras.
MÚSICA: Keko Baldomero.
TEXTOS: Javier Ruibal.
ILUMINACIÓN: Sara Baras.
VESTUARIO: Torres & Cosano, Ras Artesanos, Sara Baras.
ARTISTA INVITADO: José Serrano (coreógrafo de sus intervenciones).
COLABORACIÓN ESPECIAL: Juan Carlos Vellido.
DIRECCIÓN, GUIÓN Y COREOGRAFÍA: Sara Baras.




Medusa fue la sacerdotisa que tras ser violada por Poseidón convertía a los hombres en piedra cuando la miraban a los ojos. Muchos intentaron acabar con ella, pero finalmente fue Perseo el que consiguió vencerla al decapitarla valiéndose del reflejo de su escudo.

Dicho esto, podría parecer que acabo de destripar el argumento de la función “Medusa. La guardiana”, que estos días recorre España, y pronto hará lo propio por tierras griegas, de la mano del Ballet Flamenco de Sara Baras. Pero no, lo que he hecho ha sido simplemente resumir el mito griego que sin duda muchos habréis escuchado en más de una ocasión. Pero no por conocerlo, debéis desaprovechar la oportunidad de vivirlo a través de este fantástico espectáculo que nos trae la bailaora de San Fernando.

Los que seguís habitualmente el blog ya sabréis que siento verdadera debilidad por ella. Como ya he dicho en otras ocasiones, no soy una experta, pero me atrevería a decir que llevo viendo espectáculos de este tipo desde mi más tierna infancia, he tenido la oportunidad de disfrutar en directo de muchos de los grandes del flamenco y puedo afirmar que ninguno me hace sentir tanto como Sara Baras. Nadie me transmite tan buen rollo en las escenas alegres ni tanta tensión en las dramáticas. Es simplemente una cuestión de gusto, lo sé, pero hoy por hoy, en el mundo del baile flamenco, esta artista cuyo nombre es un palíndromo, es mi favorita.

Con “Medusa” lo ha vuelto a hacer. Las primeras escenas nos presentan a una mujer alegre y bulliciosa que contagia su alegría a todo el que la mira, después, la cosa se pone seria y la escena de la violación pone realmente los pelos de punta y hiela la sangre. Ya en “Juana la loca”, nos demostró que una noche de pasión se puede reflejar fielmente a través de la danza, ahora nos muestra que la violencia sexual también puede ser bailada, y ¡De qué manera! Os aseguro que aunque sólo fuera por esa escena ya merece la pena ver el espectáculo.

Al igual que sucedía con otros montajes de la compañía que contaban con un hilo argumental definido, como era el caso de “Mariana Pineda”, la música que acompaña al espectáculo no es únicamente flamenco, sino que hay también un lugar para melodías de corte más clásico, en este caso al ritmo del chelo de Ivo Cortés.

Además, si mal no recuerdo, este es el único espectáculo de Sara Baras en el que la palabra tiene también un papel muy importante. El conocido actor Juan Carlos Vellido da vida a la conciencia, recitando las palabras salidas de la pluma del cantautor gaditano Javier Ruibal, dando así un toque aún más teatral a la función.

Y si hablamos del ballet flamenco de Sara Baras, no podemos olvidar nunca a su acompañante habitual, José Serrano, que una vez más da fuerza y brillo al protagonista masculino de la función, Perseo en este caso.

En conclusión: un espectáculo que no debéis perderos si os gusta la mitología griega, el flamenco, el teatro, o simplemente, el buen hacer de unos artistas sobre el escenario. ¿Os he convencido?

domingo, 10 de agosto de 2014

Visitando al fantasma en Londres






TÍTULO: "Phantom of the opera"
COMPOSITOR: Andrew Lloyd Webber.
DIRECTOR: Harold Prince.
PRODUCTOR: Cameron Mackintosh.
INTÉRPRETES: Gerónimo Rauch, Harriet Jones/Olivia Brereton, Sean Palmer...
MÁS INFORMACIÓN: http://www.thephantomoftheopera.com/london



Puesto que este verano iba a pasar unos días en la capital inglesa, no podía perder la oportunidad de acudir a ver una función en el archiconocido West End londinense. Tras revisar la cartelera me decidí por un clásico de los de toda la vida: “El fantasma de la ópera”, que además lleva representándose en Londres desde 1986 y siempre en el mismo teatro.

Como podeís imaginar la longevidad y el éxito imparable del mismo eran motivos más que suficientes para ir a verlo. Sé que hace unos 12 ó 13 años se representó en Madrid una fantástica versión que no tuve oportunidad de ver, así que no puedo comparar.

Me centraré pues en este montaje londinense. La verdad es que ver tantísimo lujo desplegarse ante tus ojos es una maravilla: empezando por la lámpara réplica de la de la Ópera de París y siguiendo por el vestuario de 230 trajes, 22 cambios de escenografía, efectos especiales… todo para hacernos soñar que nos encontramos realmente en ese teatro de la ópera que está habitado por un fantasma.

De la partitura de la música de Andrew Lloyd Webber nada que decir porque todo el mundo la conoce y sabe que es maravillosa. Las voces de los intérpretes que dan vida a los personajes no lo son menos, todos ellos curtidos en numerosos musicales, me gustaría destacar al fantasma que me tocó ver, el argentino, Gerónimo Rauch, del que muchos habréis podido disfrutar en Madrid tanto en “Los Miserables” como en “Jesucristo Superstar”.

Evidentemente, un montaje de estas características no hubiese sido posible sin la dirección de nada más y nada menos que Harold Prince y la producción del ya llamado todopoderoso Cameron Mackintosh.

Una cosa que me gustó especialmente, es que a pesar de tratarse de una producción ostentosa, no deja de percibirse el trabajo de carácter artesanal que siempre se ha hecho en los teatros cuando no existían todos los avances técnicos con los que hoy día se puede contar. Creo que el haber sabido mantener ese carácter le da al espectáculo mayor riqueza, si cabe.

Debo confesar, que tuve que conformarme con ver el musical desde una localidad bastante alejada del escenario, puesto que mi capacidad adquisitiva no me permitía estar más cerca. Seguro que a corta distancia hubiera podido apreciar muchos más detalles, pero aún así, mereció la pena.

Os dejo la Obertura para que la disfrutéis y se os haga la boca agua.