domingo, 30 de noviembre de 2014

El nombre que desató la polémica

el nombre
Una escena de la representación de "El nombre"





TÍTULO: “El nombre”
AUTORES: Mathieu Delaporte y Alexandre de la Patellière
VERSIÓN: Jordi Galcerán
INTÉRPRETES: Amparo Larrañaga, Antonio Molero, César Camino, Jorge Bosch y Kira Miró
DIRECCIÓN: Gabriel Olivares

Los franceses nos están dando muchas alegrías en los últimos años en cuestiones de cine y teatro. Películas como “Intocable” y obras de teatro como “Arte” quedarán para siempre en nuestro recuerdo. En este caso me voy a referir a una comedia que arrasó en Francia hace algunas temporadas y que ahora podemos ver en España de la mano de Amparo Larrañaga, Joge Bosh, Antonio Molero, César Camino y Kira Miró: “El nombre”.

Debo confesar que desde hace 19 años he visto todas las obras de teatro en las que ha participado Amparo Larrañaga. Mi admiración por ella viene de muy atrás. Desde que tengo uso de razón he seguido sus apariciones en televisión y en cine, y cuando por fin tuve edad suficiente para poder decidir lo que quería ir a ver al teatro, siempre fue una de mis elecciones seguras.

En esta ocasión como en tantas otras, la obra elegida es una comedia que ya ha conocido el éxito fuera de nuestras fronteras. Jordi Galcerán, otro valor seguro de nuestro teatro, ha versionado la comedia de Mathieu Delaporte y Alexandre de la Patellière, “El nombre”.

Todo comienza con una reunión de amigos como tantas que habremos podido vivir cada uno de nosotros porque, ¿Hay cosa más normal que preguntar a unos futuros papás que nombre le van a poner a la criaturita? ¿A qué sí, a que lo habéis hecho? Pues la próxima vez tened cuidado porque esa simple pregunta, o mejor dicho su respuesta, podría desencadenar una velada tan accidentada como esta.

Gabriel Olivares dirige con buen pulso a cinco actores al servicio de una historia. Porque de eso se trata, de remar todos en la misma dirección para llevar a buen puerto la función y conseguir el objetivo marcado: divertir al público.

En la estructura de la representación se puede apreciar el sello común ya en las últimas producciones de los Larrañaga, empleando vídeos para mostrar el antes y el después de lo que sucede sobre el escenario ante la presente vista del público. El mismo sistema se utiliza en “El crédito” y se usó en “Hermanas” la temporada pasada. Esta vez, eso sí, quizá me ha parecido un poco excesivo el uso de la voz en off del prinicpio, aunque supongo que el texto lo requería.

Por muy bueno que sea el texto, una historia de estas características no conseguiría hacer reír al público si las interpretaciones no fuesen absolutamente creíbles. En este caso lo son. El único “pero” que yo le pondría es que Kira Miró a veces no proyectaba la voz suficientemente por lo que desde mi localidad y otras más alejadas se perdían algunas de sus frases. Absolutamente genial el final de la obra con ese monólogo de Amparo Larrañaga antes de hacer mutis.

No os puedo contar nada más porque quitaría a la función el atractivo de las sorpresas que esconde. Sólo os puedo decir, una vez más, que acudáis a verla.

domingo, 23 de noviembre de 2014

El eunuco, teatro griego en versión felizmente libre

Un momento de la representación de "El eunuco"




TÍTULO: “El eunuco”
AUTOR: Terencio
VERSIÓN: Jordi Sánchez y Pep Anton Gómez
COMPOSICIÓN MUSICAL: Asier Etxeandia y Tao Gutiérrez
INTÉRPRETES: Anabel Alonso, Marta Fernández Muro, Jorge Calvo, Antonio Pagudo, Pepón Nieto, Jordi Vidal, María Ordóñez, Alejo Sauras, Eduardo Mayo.
DIRECCIÓN MUSICAL: Tao Gutiérrez
DIRECCIÓN: Pep Anton Gómez



Los griegos, esos señores que ya hacían teatro hace bastante más de 2000 años. Y que ya por aquel entonces hablaban de la crisis del mismo. Parece que el hecho de llevar hoy en día a las tablas un texto de esa época puede causar un cierto miedo y rechazo en el público. Se podría percibir como algo antiguo (que lo es) y pasado de moda, pero la grandeza de los clásicos radica precisamente en seguir tan vigentes a día de hoy como en el momento de su creación. Jordi Sánchez y Pep Anton Gómez, saben mucho de eso, y sobre todo han sabido crear con su versión felizmente libre de “El eunuco”, un espectáculo que encandila a todo tipo de público desde su primera escena.

Terencio escribió esta comedia 161 años antes de Cristo y el tándem Jordi Sánchez-Pep Anton Gómez la ha versionado impregnándole su propia personalidad, gamberra y festiva que siempre sale a la luz en sus montajes como ya lo hiciera, por ejemplo en “Mitad y mitad”.

Estamos ante una función con un elenco espléndido, compuesto por intérpretes por todos conocidos gracias no sólo al teatro sino también a la pequeña pantalla. Esa popularidad es sin duda un reclamo importante a la hora de llevar a la gente al teatro, pero creo que en última instancia, lo que el público se lleva tras presenciar el espectáculo, es la impresión de que ha tenido ante sus ojos a una compañía perfectamente cohesionada que disfruta lo indecible sobre el escenario y que transmite un buen rollo altamente contagioso.

Como espectadora, sentada en mi butaca sentí verdadera envidia de que haya gente que trabajando pueda disfrutar tantísimo y transmitirlo. A esto contribuye de forma importante el hecho de que en “El eunuco” la música juegue un papel de peso. Y de esa parte musical se han encargado dos grandes como son Asier Etxeandia y Tao Gutiérrez que saben muy bien cómo conquistar al público como siguen demostrando con la enorme y exitosa gira de “El intérprete”. Gracias al buen hacer de todos la función consigue eso que, a mi juicio, debe lograr un musical, que al público le entren ganas de subirse al escenario a bailar con los intérpretes.

Dicho esto, sólo me queda animaros a que acudáis a ver esta función y me contéis vuestras impresiones cuando lo hagáis. Disfrutaréis como niños, garantizado.

domingo, 16 de noviembre de 2014

La venus de las pieles, juego de engaños

Diego Martín y Clara Lago en una escena de "La venus de las pieles"




TÍTULO: “La venus de las pieles”
AUTOR: David Ives
VERSIÓN: David Serrano
INTÉRPRETES: Clara Lago y Diego Martín
DIRECCIÓN: David Serrano

Leopold von Sacher-Masoch, el autor de la novela “La venus de las pieles” está considerado el inspirador de la palabra masoquismo. Eso era todo lo que yo sabía sobre esta obra escrita por David Ives cuando acudí a verla recientemente. Nada más. La verdad es que el argumento no me atraía particularmente, pero cuando escuché en alguna crítica que en está obra nada es lo que parece, me animé a ir a verla. ¿Y qué es lo que me encontré una vez en el teatro? Pues efectivamente, un auténtico juego de engaños en el que el espectador nunca sabe si le están contando la verdad o no.

David Serrano es el encargado de la versión y dirección de la función. En cuanto a la versión en sí, no puedo opinar puesto que no he leído la novela ni he visto la función original y desconozco hasta qué punto se trata de una adaptación fiel. Con respecto a la dirección, creo que Serrano ha sabido imprimirle el ritmo adecuado para mantener la tensión en el espectador, haciéndole plantearse y replantearse continuamente ciertas preguntas que no voy a desvelar aquí.

Otro gran acierto del director ha sido, sin duda, el reparto. Diego Martín y Clara Lago constituyen un tándem impagable. Serio y contenido él, explosiva y arrebatadora ella. Porque como ocurre siempre, los actores son los vehículos utilizados para contar la historia y sin unas interpretaciones sólidas, cualquier trama por buena que sea, se desmorona. En este caso, ambos ofrecen una clase magistral de interpretación.

Llevo muchísimos años viendo a Clara Lago delante de las cámaras. Desde que interpretó a la novia de Lolo en la famosísima serie “Compañeros” siendo sólo una niña. Por eso precisamente, porque llevo toda la vida viéndola trabajar, ya sabía que era buena. Pero no, no es buena, es brillante. En directo me ha deslumbrado al demostrar su inmensa capacidad de cambiar de registro en segundos y hacerte olvidar todos sus trabajos anteriores. Como bien dice el director en el programa de mano, “aunque solo tenga veinticuatro años, Clara YA es una de las mejores actrices de este país”, suscribo sus palabras y añado que aquellos directores o productores que vean la función van a querer sí o sí trabajar con ella, se la van a rifar.

Poco más se puede decir de este montaje de “La venus de las pieles” sin destriparlo. Ahora la pelota está en vuestro tejado y debéis obrar en consecuencia yendo a verlo al teatro cuando, en su gira, pase cerca de vosotros. Merece la pena.





domingo, 9 de noviembre de 2014

Sonata de otoño, dos mujeres perdidas e incapaces de encontrarse


Una escena de la representación de "Sonata de otoño"






TÍTULO: “Sonata de otoño”
AUTOR: Igmar Bergman
INTÉRPRETES: Cristina Banegas, María Onetto, Luis Ziembrowski y Natacha Córdova.
PRODUCCIÓN: Producciones teatrales Contemporáneas.
DIRECCIÓN: Daniel Veronese


Hace unos años ya que vi la película “Sonata de otoño” de Ingmar Bergman. Decidí verla porque es una película mítica y también porque el argumento me resultaba francamente atrayente. Pero de alguna manera se puede decir que me decepcionó: la historia me pareció interesante, eso sí, pero a pesar de que las interpretaciones eran buenas, me dejó fría. Mucha gente no estará de acuerdo conmigo pero a mí me resultó un relato que debiendo ser conmovedor, no lo era.

Siendo esto así, a muchos os soprenderá que haya acudido a ver la función de teatro. Debo reconocer que en principio no pensaba hacerlo, pero al enterarme de que se trataba de una versión dirigida por el argentino Daniel Veronese, del que ya había visto la versión teatral de “Glengarry Glen Ross”, y que estaba protagonizada por la actriz Cristina Banegas a la que ya había admirado en series como “Tratame bien” o “El Pacto”, decidí que no me la podía perder. Los que me seguís ya sabéis de mi devoción por el cine y las series argentinas así que mis motivos no os sorprenderán. ¿Cuántas oportunidades iba a tener de ver en directo a Cristina Banegas? Probablemente ésta sería la única, así que ni corta ni perezosa, compré mi entrada.

Tengo que decir que fue una decisión acertada. En el teatro encontré la pasión que no había sentido en el largometraje. Cuando llega el clímax de la obra, la intensidad de sentimiento que se genera entre Cristina Banegas y María Onetto, a la que muchos conoceréis por la fantástica película “Relatos salvajes”, es indescriptible. Te hace contener la respiración en el asiento el hecho de contemplar a esa madre y esa hija echándose en cara todo aquello que han guardado en su interior durante años.

Como espectadora de primera fila, fue un lujo para mí poder presenciar unas interpretaciones tan fantásticas en directo y a sólo unos pocos metros de distancia. Y es que el teatro tiene eso, no quiero ser pesada, pero la inmediatez que permite el teatro no la proporciona ningún otro medio. Por eso me encanta.

Porque con apenas un sofá, una mesa y unas sillas se pueden generar emociones tan potentes como las que sentí viendo “Sonata de otoño”. Porque obras así te hacen plantearte y replantearte muchísimos interrogantes, porque son capaces de entretener y de generar reflexión al mismo tiempo. Por éstas y por muchas otras razones, todo el mundo debería ir más al teatro y en particular, debería ir a ver “Sonata de otoño”.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Un divorcio de mutuo desacuerdo

Iñaki Miramón y Toni Acosta en un momento de la representación





TÍTULO: “De mutuo desacuerdo”
AUTOR: Fernando J. López
INTÉRPRETES: Toni Acosta e Iñaki Miramón
DIRECCIÓN: Quino Falero


Según las estadísticas, una de cada dos parejas se divorcia. Desgraciadamente, un gran porcentaje de matrimonios ya tienen hijos cuando deciden tomar caminos separados y muchas veces en estos casos, los niños son los que más sufren. No son datos alentadores, pero son reales. Ahora bien, yo no estoy aquí para hablaros de tristes cifras sino de una divertidísima comedia que aborda un tema tan de actualidad como éste.

Sandra e Ignacio se han divorciado tras doce años de matrimonio. Lamentablemente no ha sido un proceso de mutuo acuerdo sino más bien como reza el título de la función “De mutuo desacuerdo”. Pero, como en tantos otros casos, hay un niño de por medio, Sergio, de 9 años, y eso hará que sus progenitores tengan que verse más de lo que les gustaría, dando lugar, cómo no, a enfervorecidas y divertidas discusiones.

Cada una de las escenas de la obra se compone de una pelea del ex matrimonio. En este sentido no pude evitar acordarme de “Se quieren”, función que hace ya varios años y en diferentes montajes, alcanzó gran éxito en los teatros españoles, aunque en aquella ocasión se trataba de discusiones de parejas y no de ex parejas. En cualquier caso, creo que el texto de Fernando J. López va más allá, porque se centra en la necesidad de los padres de pensar en su hijo por encima de todo, más allá de sus propias rencillas y resentimientos.

Así los personajes de Sandra e Ignacio, magníficamente interpretados por dos actores de probada solvencia como son Toni Acosta e Iñaki Miramón, sufren una evolución a medida que avanza la representación, y poco a poco se irán haciendo más conscientes de sus propios errores e intentarán dar pasos hacia delante por el bien de su hijo.

Estamos ante una función con muchísimo ritmo, la dirección de Quino Falero ha sabido conducirla de forma que no dé respiro al espectador desde la primera escena, y que al mismo tiempo le haga pensar. Porque Sandra e Ignacio son personajes fácilmente reconocibles por todos, porque todos conocemos a parejas así e incluso podemos correr el riesgo de convertirnos en una de ellas. Por esta razón, es altamente recomendable que todo el mundo acuda a ver “De mutuo desacuerdo”, ya que es una obra que puede generar la tan deseable catarsis en el espectador. ¡Ah sí! Y también, porque es muy divertida.