miércoles, 31 de diciembre de 2014

Mis espectáculos de 2014





Un año más se nos va. 2014 toca a su fin y por sexto año consecutivo acudo a este rinconcito para compartir con vosotros los espectáculos que durante este año he tenido la suerte de disfrutar en directo. Es una enumeración exhaustiva porque no quiero dejarme ninguno. No me puedo quejar porque realmente ha habido de todo: comedia, drama, romance, música, musicales, danza… y he podido ver sobre las tablas a muchos de los grandes artistas de nuestro tiempo. Incluso he podido acudir a un musical en el mítico West End londinense. ¿Quién da más?

 
-         “En el estanque dorado”.
-         “¿Hacemos un trío?”
-         “El intérprete”.
-         “Última edición”.
-         Concierto de António Zambujo.
-         “El fantasma de la ópera”. (West End Londinense)
-         “Medusa”. Ballet flamenco de Sara Baras.
-         “Los Miserables”.
-         “Jugadores”.
-         “De mutuo desacuerdo”.
-         “Sonata de otoño”.
-         “El eunuco”.
-         “El nombre”.
-         “Emilia”.
-         “Kathie y el hipopótamo”.

En definitiva he batido mi record de los últimos años en cuanto al número de espectáculos vistos, han sido un total de 20. Será difícil superarlo e incluso igualarlo en 2015, pero se hará lo que se pueda. ¿Y vuestro 2014? ¿Ha sido fructífero en lo que a espectáculos se refiere? Espero que sí, y si no, ya sabéis, haced propósito de enmienda para el 2015 que ya está aquí.

Sólo me queda desearos… ¡Feliz salida y entrada de año!

domingo, 14 de diciembre de 2014

La frontera entre realidad y ficción



Una escena de la representación de "Kathie y el hipopótamo"



TÍTULO: “Kathie y el hipopótamo”
AUTOR: Mario Vargas Llosa
INTÉRPRETES: Ana Belén, Ernesto Arias, Jorge Basanta, Eva Rufo
MÚSICA: David San José
DIRECCIÓN: Magüi Mira

En ocasiones los espectadores somos perezosos y queremos que todo se nos dé hecho. Sentarnos en nuestra butaca y que la historia transcurra ante nuestros ojos de una forma fácil y sencilla sin hacernos pensar. Esto no pasa en la obra “Kathie y el hipopótamo”. En esta función no se sigue un orden cronológico en los acontencimientos, no hay planteamiento, nudo y desenlace sino “flashbacks” y ensoñaciones de los protagonistas que todos juntos conforman una historia.

No lo digo como inconveniente, Vargas Llosa creó con esta pieza teatral un rico mosaico donde la las fronteras entre la realidad y la ficción se desdibujan, después Magüi Mira a la dirección, aprovechando que contaba en el reparto con una artista tan versátil como Ana Belén decidió introducir determinadas canciones clásicas francesas que dan a la obra un aire de alta comedia o alta tragedia, según se mire.

Me parece muy acertada está decisión de la directora entre otras cosas, porque siempre es un placer escuchar en directo la voz de Ana Belén, una voz que no es de este mundo. Cuando el piano de David San José empieza a desgranar las notas de una melodía y su voz se une a ellas, si cierras los ojos te sientes transportado al país de las hadas.

Además de todo esto, “Kathie y el hipopótamo” es una función donde todos sus integrantes tienen momentos estelares, y supuso para mí el descubrimiento de grandes intérpretes como Eva Rufo, Ernesto Arias y Jorge Basanta que no desmerecen en absoluto al lado de la protagonista y que dotan al espectáculo de una frescura que lo convierte en una auténtica delicia.

En suma, un texto de Vargas Llosa, música en directo, intérpretes con talento y la acertada dirección de Magüi Mira. Para no perdérselo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Emilia o la necesidad de cariño

Una escena de la obra  "Emilia" de Claudio Tolcachir en su versión española





TÍTULO: “Emilia”
AUTOR: Claudio Tolcachir
INTÉRPRETES: Gloria Muñoz, Malena Alterio, Alfonso Lara, Daniel Grao y David Castillo.
DIRECCIÓN: Claudio Tolcachir


La verdad es que me resulta bastante complicado hablar de “Emilia” de Claudio Tolcachir. Creo que es una de esas obras con muchas capas, como la cebolla. Reconozco que la primera parte de la función me desconcertó bastante. Desde la primera escena conocemos a Emilia, una mujer que después de muchos años se reencuentra con Walter, ese niño al que cuidó de pequeño y que ahora ya es un hombre con familia propia.

Hasta ahí todo normal, pero es que las obras de Tolcachir nunca son historias al uso. No permiten al espectador relajarse en su butaca y simplemente mirar lo que ocurre sobre el escenario, sino que le plantean continuos interrogantes que no sabe cómo responder. Ésta no es una excepción: plantea muchísimos interrogantes acerca de esa relación familiar y sobre el pasado de los personajes. Lamentablemente para mí, algunas de esas preguntas quedaron sin respuesta, aunque creo que eso es lo que pretende el autor, que cada persona del público busque sus respuestas: unos las encontrarán, otros quizá no.

Lo que está claro, al menos para mí, es que cada uno de los personajes que componen esta “Emilia” daría para una obra de teatro completa. Son personajes muy complejos, cada uno con su historia a las espaldas y buscando su lugar en el mundo. Creo que definitivamente esto es lo que tienen en común todos los personajes del dramaturgo y director argentino, la búsqueda incesante de la felicidad o al menos, de la tranquilidad interior.

En el reparto destacan muy especialmente Gloria Muñoz encarnando al personaje que da título a la obra y Alfonso Lara, estupendo en su papel de ese hombre con alma de niño. Muy complejos son también los roles de Malena Alterio que tiene que expresar mucho con pocas palabras, y David Castillo, que encarna al hijo de Walter en un papel difícil y bastante desconcertante. Una pena, eso sí, no poder disfrutar más de Daniel Grao, que aunque está continuamente sobre el escenario no tiene más que un par de escenas.

Creo que ya lo he dicho alguna vez, pero para mí, tanto el teatro como el cine argentino se caracterizan por una cosa: el virtuosismo en las escenas en las que todos los personajes hablan a la vez. Puede parecer una tontería pero es algo que me cautiva y me deja siempre sin palabras. En este caso, el reparto es español, o hispano argentino en el caso de Alterio, pero ese sello está ahí y nos ofrece algunas de esas escenas memorables en las que el griterío no impide comprender lo que dice cada uno de los personajes.

Para despedir esta reseña os dejo con una frase que me gustó especialmente y que pronuncia Walter hablando de Emilia, su antigua niñera: “Cobraba un sueldo por cuidarme, por quererme no”. ¿Qué, os deja con ganas de más’