domingo, 27 de septiembre de 2015

De buena gente y madres coraje

buena gente


TÍTULO: Buena gente
AUTOR: David Lindsay-Abaire
VERSIÓN Y DIRECCIÓN: David Serrano
INTÉRPRETES: Verónica Forqué, Juan Fernández, Pilar Castro, Susi Sánchez y Diego París.



Iba a comenzar esta reseña diciendo que los pilares de la obra “Buena gente” son dos: el texto y los actores, pero rectifico: los pilares de esta función son sus personajes y sus intérpretes que de alguna forma son casi la misma cosa.

El texto de David Lindsay-Abaire es efectivamente muy bueno, lo avalan el éxito tanto de público como de crítica en Broadway y su nominación a los Premios Tony como mejor obra del año 2011. Pero, ¿qué es lo que hace a ese texto tan bueno? Los personajes.

Porque los personajes de “Buena gente” somos todos. Y no me refiero a que algunos de nosotros seamos Margarita, otros Raúl, otros Loli, Patricia, Gloria o Luis, no. Me refiero a que todos nosotros somos unas veces Margarita, otras veces Raúl, otras veces Patricia…porque esa es la magia de estos personajes: que son muy humanos y como tales seres humanos actúan unas veces bien y otras veces no tan bien o incluso mal. A pesar de que la mayoría de las veces quieran e intenten ser buenas personas.

“Buena gente” nos cuenta la historia de Margarita, una madre coraje, soltera, con una hija deficiente y que se queda en el paro cuando le falta poco para cumplir 60 años. Obviamente nos encariñamos con ella desde la primera escena porque conocemos esa historia, su historia, desde el arranque de la función. Por su boca salen grandes verdades pero también es cierto que de boca de otros personajes también salen verdades como puños, incluso aunque en alguna ocasión le lleven la contraria a Margarita.

Estamos ante una obra que sabe utilizar el humor para contar una historia dramática y eso es muy difícil. Además es una función que nos hace reflexionar y que entre carcajada y carcajada, también nos hace quedarnos en silencio en la butaca repitiéndonos algunas de las frases que acabamos de escucharles a los personajes.

No quiero desvelar más de la historia pero creo que posiblemente cada espectador que acuda a verla, hará una lectura propia de la misma, porque es un texto que admite una lectura universal pero también tantas lecturas diferentes como espectadores vayan a verla.

Pero ya he dicho al comienzo que son dos los pilares de esta función. Porque hacen falta muy buenos intérpretes para poner en pie una historia como esta. Creo que para los que leéis habitualmente este blog no será ninguna sorpresa mi admiración por Verónica Forqué, ya la expresé en la reseña de Shirley Valentine  y tras volver a verla sobre las tablas con esta función la mantengo y reafirmo.

Verónica encarna aquí a Margarita y sabe darle todos esos matices que el personaje requiere, tierna, dulce y más descarada en otros momentos. Todo ello sin dejar de lado esa forma de decir las cosas con que Verónica impregna más o menos a todos sus personajes y que hacen que los que la admiramos disfrutemos tanto con ella.

Una buena protagonista no es nada si no tiene unos compañeros que le den una réplica a la altura. En este caso tanto Juan Fernández como Pilar Castro en sus dos papeles tan distintos, Susi Sánchez y Diego París completan un elenco altamente eficaz y brillante.

En resumen, una función que no conviene perderse porque nos hace reflexionar y al mismo tiempo divertirnos.

domingo, 20 de septiembre de 2015

La importancia real de un discurso

El discurso del Rey
Un momento de la representación de "El discurso del Rey"




TÍTULO: “El discurso del rey”
AUTOR: David Seidler
VERSIÓN: Emilio Hernández
INTÉRPRETES: Adrián Lastra, Roberto Álvarez, Ana Villa, Gabriel Garbisu, Lola Marceli, Ángel Savín.
COREOGRAFÍA: Fuensanta Morales
DIRECCIÓN: Magüi Mira

Hace ya 4 años que reseñé en este blog la película “El discurso del Rey”. Como podréis observar al leer la reseña, me gustó muchísimo y por eso tenía mis reticencias a la hora de ir a ver la adaptación teatral. No obstante, dado que había cosechado buenas críticas durante su estancia en Madrid, me decidí.

Me alegro de haber ido. La función me ha gustado aunque obviamente su desarrollo argumental no me ha sorprendido porque conocía de sobra la historia. No obstante, Magüi Mira que se está convirtiendo en una de las directoras de mayor éxito del panorama teatral español actual, ha sabido darle una orientación ligeramente distinta para conseguir que no estemos comparándola constantemente con el largometraje.

Una de las innovaciones que ha introducido ha sido el hacer permanecer en escena a todos los personajes durante la representación. Los personajes que no intervienen quedan en un segundo plano como meros espectadores, o realizan una serie de gestos en lo que a mí personalmente me ha parecido una especie de homenaje a los corifeos del teatro griego. En cualquier caso, es una interpretación personal y no sé si era la intención de la directora.

Esta novedad añade en ocasiones dramatismo y fuerza a la escena, pero creo que otras veces, al común de los mortales se nos escapa su significado concreto. Si habéis visto la función y tenéis otra interpretación, os agradecería que me la dejárais en los comentarios.

También la música y la coreografía juegan un papel bastante importante. No os equivoquéis, no se trata de teatro musical, ni mucho menos. Simplemente hay pequeñas coreografías que ayudan a desengrasar y satirizar determinados mometos de la función. Una apuesta arriesgada de la dirección que no será del gusto de todos, pero que funciona bastante bien.

Difícilísimo es el papel del Rey que borda Adrián Lastra consiguiendo dotar a su personaje de la majestad y a su vez la fragilidad que requiere. El silencio sobrecogedor en el patio de butacas cuando el rey se enfrenta a sus dificultades en el habla, dice mucho a favor de su interpretación.

Roberto Álvarez de vida al que posiblemente sea el personaje más agradecido de la funicón, el del doctor Logue, que pone todo su empeño en ayudar al protagonista a saltar barreras y vencer dificultades. La vida de todos sería más fácil si contáramos con un personaje así de nuestra parte.

En la parte femenina del elenco destaca Ana Villa en el papel de Isabel, la esposa del protagonista: esa mujer enamorada del hombre, que no del rey, que sabe permanecer a su lado en todo momento y en segundo plano cuando es necesario.

Me gustaría destacar el trabajo de esta actriz sobre todo en los fragmentos en que su personaje interviene en la escena pero no habla. A diferencia de de lo que aún sostienen algunos defensores a ultranza del séptimo arte por encima del arte de Talía, yo pienso que el teatro es un continuo primer plano, al menos para los espectadores que se sitúan tan cerca del escenario como yo suelo estarlo, y es muy difícil mantener el tipo cuando tu personaje está en escena pero los que hablan son los otros. Creo que en este sentido, Ana Villa lo borda en esta función y tenía que decirlo.

Por lo demás tanto la escenografía como la iluminación se presentan al servicio del texto, un texto que como ya sabréis los que hayáis visto la película es lo suficientemente interesante como para mantener al público enganchado de principio a fin. ¡Larga vida al discurso del Rey!

domingo, 6 de septiembre de 2015

Sister Act, un musical divino


Sister Act



TÍTULO: "Sister Act"
MÚSICA: Alan Menken
ADAPTACIÓN: Xavier Cassadó
ESCENOGRAFÍA: Klara Zieglerova
COREÓGRAFO: Anthony Van Laast
DIRECTOR MUSICAL: Josep Ferré
INTÉRPRETES PROTAGONISTAS: Mireia Mambo Bokele, Ángels Gonyalons, Fermí Reixach, Edu Engonga, Benjamí Conesa, Gara Roda, Amparo Saizar, Malia Conde, Sergio Campoy, Ramón Balasch, Gerard Mínguez
MÁS INFORMACIÓN: http://www.sisteractelmusical.com/



A nadie escapa la dificultad de llevar a los escenarios una película que está en el recuerdo de todos como es el caso de la exitosísima “Sister Act” del año 92, pero está claro que si alguien podía hacerlo bien era la gran productora Stage Enterteinment. Si además se asocian con El Terrat y la propia Whoopi Goldberg podíamos estar seguros de que el éxito estaba garantizado.

Y así ha sido. Estamos ante un musical que encandila a los espectadores desde que se levanta el telón. Uno de los culpables de este “enganche” tan sano, es el genial y multipremiado compositor Alan Menken que ha dotado al espectáculo de una maravillosa partitura interpretada en directo por 8 músicos cada noche.

El desafío de meterse en la piel de Deloris, encarnada en el cine por Whoopi Goldberg, lo afronta con valentía la joven Mireia Mambo, artista curtida en el mundo de los musicales que la han llevado incluso a trabajar en el West End londinense. Sin duda una buena elección, puesto que Mambo posee una preciosa voz así como una gran expresividad y naturalidad interpretativa. Es la primera vez que la he visto sobre un escenario pero espero que no sea la última.

Otro placer ha sido reencontrarme con la gran Angels Gonyalons en el papel de la madre superiora. Desde que hace muchos años, (más de los que me gustaría) la descubrí como Velma Kelly en “Chicago”, no le he perdido la pista pero sólo la había podido ver en directo en otra ocasión más en la comedia musical “Cuando Harry encontró a Sally” junto a Josema Yuste. El dar vida a la madre superiora ha supuesto de alguna manera un giro a su carrera por lo diferente que es de los papeles que había interpretado anteriormente. Desde luego lo borda, no puedo decir otra cosa.

Sería muy largo mencionar aquí a todas y cada una de las monjas que completan el elenco, pero espero que sea suficiente si digo que componen un conjunto realmente glorioso, sobre todo en esas escenas corales propias de los musicales y que tanto me gustan. Realmente te llevan al cielo con esas voces tan geniales y tan bien empastadas. Su alegría es contagiosa y además, prácticamente todas tienen algún momento estelar en el que brillan con luz propia.

Lo mismo se puede decir de Fermí Reixach absoluamente genial y divertidísimo en el papel de Monseñor, y de Edu Engonga en el papel de Eddi, otro actor al que ha sido un placer reencontrar tras espectáculos como “La magia de Broadway”.

Si tuviera que poner algún pero al espectáculo, diría que quizá hay algunos gags innecesarios, pero en cualquier cas,o es una opinión puramente personal porque doy fe de que el público presente en el teatro los disfrutó.

Y es que “Sister Act” es fundamentalmente eso: un musical que hay que disfrutar dejándose lleva por la energía positiva que desprende. Es un musical que, como ya he dicho antes, empieza bien pero que además va in crescendo. Y no sólo eso, más allá de la comedia y el espectáculo que ofrece, también nos hace reflexionar sobre la necesidad que todos tenemos de encontrar nuestro sitio y de sentir que pertenecemos a un grupo.

En suma, un espectáculo completo que hará las delicias de todos los públicos sea cual sea su edad o condición. Está de gira y sería un pecado perdérselo.