viernes, 14 de abril de 2017

El pequeño pony: teatro necesario

El pequeño pony



TÍTULO: "El pequeño pony"
AUTOR: Paco Bezerra
DIRECCIÓN: Luis Luque
INTÉRPRETES: María Adánez y Roberto Enríquez


Existen muchos problemas graves en nuestra sociedad hoy en día pero a mi juicio, uno de los más sangrantes es el acoso escolar. ¿Cómo puede ser que nuestros niños y jóvenes estén sufriendo en sus carnes algo tan terrible y los adultos que debemos protegerlos y proporcionarles seguridad no seamos capaces de poner fin a su sufrimiento?

De este tema tan importante es de lo que habla la obra de teatro “El pequeño pony” escrita por Paco Bezerra y dirigida por Luis Luque. Y lo primero que quiero hacer en esta reseña es dar las gracias al autor por escribir este texto. Creo que todos los padres y todos los educadores deberían ver esta función o al menos, leerla. Se trata para mí de un imprescindible del teatro actual que creo que puede llegar a convertirse en un clásico. Esperemos que no sea así porque eso querría decir que el acoso escolar ha sido erradicado y que ya no serían necesarias funciones como ésta.

En ella vemos a un matrimonio, Irene y Jaime encarnados por María Adánez y Roberto Enríquez. Tienen un hijo de 10 años que, de la noche a la mañana comienza a sufrir acoso por parte de sus compañeros en el colegio. No voy a decir más, creo que no es necesario.

En la obra vemos que no todo el mundo reacciona igual ante una situación de este tipo, que lo que a unos les puede parecer una forma de actuar acertada, a otros puede resultarles una aberración. En este caso yo tenía clara mi postura, pero hasta cierto punto también puedo entender la de la otra parte. A veces no sabemos cuál es el camino adecuado que debemos tomar para tratar de proteger lo que más queremos.

Así, con el curso de los días, el matrimonio formado por Irene y Jaime empieza a resentirse, a enfrentarse e incluso a recriminarse muchas cosas con dureza. Es un lujo asistir a un acto tan íntimo como el que nos plantea esta obra. Las interpretaciones de María Adánez y Roberto Enríquez hacen que estemos durante toda la función en tensión y tratando de tomar partido por uno u otro.

Sólo me resta decir que esta función está inspirada en hechos reales que tuvieron lugar en Estados Unidos en el año 2014. Saber esto hace que todavía se nos erice más la piel al verla.

Una obra muy necesaria. Y creo que no se puede decir nada mejor de una función que pertenece al género del teatro social. Id a verla si tenéis oportunidad, os lo ruego.

domingo, 9 de abril de 2017

¿Todos tenemos un precio?




TÍTULO: "El jurado"
AUTOR: Luis Felipe Blasco Vilches
DIRECCIÓN: Andrés Lima
INTÉRPRETES: Fran Perea, Isabel Ordaz, Usun Yoon, Eduardo Velasco, Víctor Clavijo, Canco Rodríguez, Cuca Escribano, Josean Bengoetxea, Luz Valdenebro.


No me negarás que alguna vez te has preguntado qué pasará en la sala de deliberación de un jurado popular, ¿Habrá muchas discusiones? ¿Muchos cambios de opinión? ¿Llegarán a un acuerdo fácilmente? Ahora gracias a la puesta en escena de la obra “El jurado” de Luis Felipe Blasco Vilches tienes la oportunidad de averiguarlo.

Estamos en la sala destinada al jurado tras un juicio por corrupción al Presidente de una Comunidad Autónoma. Nueve personas se reúnen para decidir si el acusado es culpable o no culpable. Hay que decidir en votación pública si los hechos que se le imputan están o no probados y si por tanto, es o no es culpable.

Como varios de los miembros del jurado dicen, no se trata sólo de juzgar a un político sino de juzgar a una persona a la que la decisión final puede cambiarle la vida.

No voy a contar más porque no tendría sentido. Cuando oímos hablar de este argumento, los que en alguna ocasión hemos tenido la suerte de ver el maravilloso Estudio 1 “Doce hombres sin piedad” no podemos evitar acordarnos de él (por cierto, está disponible en la web de tve). “El jurado” no llega a ese nivel de virtuosismo principalmente porque el texto no es tan potente, pero aún así, se ve con interés y agrado.

Me parece muy buena elección la plataforma giratoria en la que se encuentra la mesa de las deliberaciones en la que nuestro jurado discute y vota. De esta forma, la tecnología permite al público tener diferentes perspectivas de la reunión de los miembros del jurado. No obstante, creo que hay demasiados momentos en los que solamente vemos la mesa girar y escuchamos música mientras vemos a los intérpretes gesticular en lo que parece ser una acalorada discusión. Personalmente creo que hubiese sido interesante que algunas de esas deliberaciones las hubiésemos escuchado y que no se hubiera recurrido tanto a la elipsis en esos momentos.

Las interpretaciones son solventes y están equilibradas, tenemos ante nosotros una galería de personajes bastante diversa de tal forma que cada uno de los espectadores se puede identificar con alguno de ellos en un momento o en otro.

Y sobrevolando continuamente la función se encuentra la eterna pregunta: ¿Será verdad que todos tenemos un precio? La respuesta no te la voy a dar yo, para conocerla tendrás que ir a ver “El jurado”.

domingo, 2 de abril de 2017

Flamenco en la catedral





TÍTULO: "Catedral"
BAILE: Patricia Guerrero
CUERPO DE BAILE: Maise Márquez, Ana Agraz y Mónica Iglesias
TENOR: Diego Pérez
CONTRATENOR: Daniel Pérez
CANTE: José Ángel Carmona
GUITARRA: Juan Requena
PERCUSIÓN: David "Chupete"
DIRECCIÓN ESCÉNICA: Juan Dolores Caballero


Lo puedo decir claramente: Patricia Guerrero es una gran bailaora. Sólo la he visto una vez, pero con eso me basta, está fuera de toda duda. Sólo tiene 27 años pero es capaz de expresar toda la fuerza, la garra y el poderío que el baile flamenco requiere.

“Catedral”, el espectáculo que tuve la oportunidad de ver el otro día, fue galardonado con el Premio Giraldillo al Mejor espectáculo de la pasada edición de la Bienal de Sevilla, ahí es nada.

Se trata de una propuesta diferente y arriesgada, puesto que todo el baile que desfila ante nuestros ojos tiene lugar, nada más y nada menos, que en una catedral. Un lugar donde tradicionalmente el recogimiento y el silencio ocupan el lugar que aquí está reservado a el baile y la música.

Entiendo que se haya premiado este montaje por su originalidad y por el talento de los que en él intervienen, pero en cualquier caso, creo que hay elementos que no le beneficiaban precisamente. El principal de ellos es el vestuario: tanto Patricia como las otras 3 integrantes del cuerpo de baile aparecen en la primera parte del espectáculo con unos vestidos como los que el pasado siglo utilizaban las mujeres de clase acomodada para acudir a la iglesia.

Comprendo que es una forma de situar a los espectadores en el escenario en el que supuestamente nos encontramos pero, no nos engañemos, creo que deberían haberse despojado de ellos bastante antes, puesto que estos ropajes no dejan apreciar claramente los movimientos corporales tan importantes en el flamenco y en cualquier otro tipo de baile. Es más, en una gran parte de la actuación, ni siquiera dejaban ver los pies y si a un bailarín de flamenco no se le ven los pies al zapatear, apaga y vámonos.

Creo que si el cambio de vestuario se hubiera producido antes, la primera parte del espectáculo hubiera ganado indiscutiblemente en calidad, o al menos, creo que gran parte del público lo hubiésemos disfrutado más.

Sí que me gustó sin embargo, la apuesta por esos dos cantantes líricos que mediante cantos religiosos o su simulación, consiguen meternos en situación de una manera prodigiosa.

En resumen, un espectáculo muy recomendable al que eso sí, yo le habría introducido algunos pequeños cambios, pero claro, yo no lo dirijo. En cualquier caso, queda demostrado que Patricia Guerrero es una grande que dará mucho que hablar de ahora en adelante.