domingo, 2 de abril de 2017

Flamenco en la catedral





TÍTULO: "Catedral"
BAILE: Patricia Guerrero
CUERPO DE BAILE: Maise Márquez, Ana Agraz y Mónica Iglesias
TENOR: Diego Pérez
CONTRATENOR: Daniel Pérez
CANTE: José Ángel Carmona
GUITARRA: Juan Requena
PERCUSIÓN: David "Chupete"
DIRECCIÓN ESCÉNICA: Juan Dolores Caballero


Lo puedo decir claramente: Patricia Guerrero es una gran bailaora. Sólo la he visto una vez, pero con eso me basta, está fuera de toda duda. Sólo tiene 27 años pero es capaz de expresar toda la fuerza, la garra y el poderío que el baile flamenco requiere.

“Catedral”, el espectáculo que tuve la oportunidad de ver el otro día, fue galardonado con el Premio Giraldillo al Mejor espectáculo de la pasada edición de la Bienal de Sevilla, ahí es nada.

Se trata de una propuesta diferente y arriesgada, puesto que todo el baile que desfila ante nuestros ojos tiene lugar, nada más y nada menos, que en una catedral. Un lugar donde tradicionalmente el recogimiento y el silencio ocupan el lugar que aquí está reservado a el baile y la música.

Entiendo que se haya premiado este montaje por su originalidad y por el talento de los que en él intervienen, pero en cualquier caso, creo que hay elementos que no le beneficiaban precisamente. El principal de ellos es el vestuario: tanto Patricia como las otras 3 integrantes del cuerpo de baile aparecen en la primera parte del espectáculo con unos vestidos como los que el pasado siglo utilizaban las mujeres de clase acomodada para acudir a la iglesia.

Comprendo que es una forma de situar a los espectadores en el escenario en el que supuestamente nos encontramos pero, no nos engañemos, creo que deberían haberse despojado de ellos bastante antes, puesto que estos ropajes no dejan apreciar claramente los movimientos corporales tan importantes en el flamenco y en cualquier otro tipo de baile. Es más, en una gran parte de la actuación, ni siquiera dejaban ver los pies y si a un bailarín de flamenco no se le ven los pies al zapatear, apaga y vámonos.

Creo que si el cambio de vestuario se hubiera producido antes, la primera parte del espectáculo hubiera ganado indiscutiblemente en calidad, o al menos, creo que gran parte del público lo hubiésemos disfrutado más.

Sí que me gustó sin embargo, la apuesta por esos dos cantantes líricos que mediante cantos religiosos o su simulación, consiguen meternos en situación de una manera prodigiosa.

En resumen, un espectáculo muy recomendable al que eso sí, yo le habría introducido algunos pequeños cambios, pero claro, yo no lo dirijo. En cualquier caso, queda demostrado que Patricia Guerrero es una grande que dará mucho que hablar de ahora en adelante.

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