domingo, 27 de agosto de 2017

Oleanna o el poder de los débiles





TÍTULO: "Oleanna"
AUTOR: David Mamet
VERSIÓN: Juan V. Martínez Luciano
DIRECCIÓN: Luis Luque
INTÉRPRETES: Fernando Guillén Cuervo y Natalia Sánchez


Leí "Oleanna" de David Mamet en enero y aunque el principio me pareció fascinante, la obra en su conjunto no me terminó de convencer del todo, ¿por qué? Porque su desarrollo argumental no era como yo esperaba, nada más que por eso.

Ahora he tenido el privilegio de verla sobre las tablas en la versión de Juan V. Martínez Luciano y dirigida por Luis Luque. Fernando Guillén-Cuervo y Natalia Sánchez interpretan al profesor universitario y su alumna. Esta vez sí que me ha gustado, y mucho, porque ya sabía lo que iba a ver, estaba preparada.

"Oleanna" es un texto complejo y sumamente polémico. A lo largo de los años a su autor se le ha acusado por haberlo escrito de oportunista, misógino y machista. Ahí es nada. Yo no sé si lo es o no, pero de lo que estoy segura es de que no se casa con nadie y de que huye como gato del agua fría de lo políticamente correcto.

La complejidad de "Oleanna" no reside en lo que nos cuenta sino, en mi opión, en cómo nos lo cuenta. El autor juega con el espectador desde el primer momento de tal manera que consigue cambiar su manera de mirar lo que pasa ante él y al mismo tiempo lo convierte en testigo mudo de la acción.

El espectador es el único que sabe de verdad qué es lo que ha ocurrido en ese despacho entre ese profesor y esa alumna. Puede que lo que sucede la parezca correcto o no, pero seguro que le hará sentirse incómodo y hacerse preguntas.

En "Oleanna" se nos muestra que no siempre el más débil es el que tiene la razón e incluso que no siempre el más débil es el que en principio parece que lo es.

Las cosas casi nunca son ni totalmente blancas ni totalmente negres y eso es lo que hace grande este texto. Os puedo asegurar que la función se me ha metido hasta tal punto en la cabeza que ahora no puedo parar de pensar en ella y sé que lo seguiré haciendo durante varios días aún. Ésa es también la magia del teatro, que una segunda lectura y una representación en vivo consigan hacerte cambiar tu opinión sobre un texto y en definitiva, sobre la vida y sobre el mundo. Tan fácil y tan difícil a la vez.

Tengo claro que quiero leer más cosas de David Mamet y que si puedo, volveré a ver esta obra en ésta o en otra versión.